SGAE, la industria musical, y otras reflexiones personales de un autor

Saludos cosmonautas,

Lo que van a leer a continuación no es ningún artículo periodístico ni de investigación (visitas a páginas webs las justas), es un post de opinión de alguien a quien toda la polémica sobre los derechos de autor y la piratería le pilla en medio, y por lo tanto, está lleno de valoraciones y apreciaciones personales. Es posible que muchas de las cosas que se cuentan aquí puedan verse desde otra perspectiva, con más o mejor información, y es que nosotros mismos tenemos nuestras dudas en algunos aspectos, así que lo interesante sería generar cierto debate.

Es un post muy largo, y para aquellos que tengan prisa o poca paciencia hemos redactado un breve resumen al final de todo (podéis pasar directamente al último párrafo y volver en otro momento a leerlo entero). Para los que tengan tiempo para leer y reflexionar, aquí empieza…

Soy autor, o algo así parece que certifica mi carné de socio de la SGAE (que a su vez se sustenta en un par de discos compuestos). Hace ya unos ocho años, cuando la organización no era ni de lejos tan (im) popular como lo es ahora,  pasé a engrosar la lista de músicos de esta sociedad, supuestamente sin ánimo de lucro. ¿Por qué lo hice? Hasta cierto punto me sentí obligado a ello; los miembros de mi grupo estaban convencidos de que era la mejor, y prácticamente la única forma de proteger tus obras. En realidad, el único temor era el del plagio, la intención al hacerse de la SGAE no era el poder recaudar derechos de autor, sino defender nuestras composiciones de malos usos. Precisamente es aquí donde la sociedad realmente se lo ha currado durante muchos años, y ha hecho que mucha gente piense de verdad que hacerse de la SGAE es casi una obligación.

En verdad, durante los 8 años que llevo de socio, solo en dos ocasiones he actuado habiendo firmado y declarado los papeles correspondientes para que la SGAE recaudara la parte que teóricamente me corresponde como autor de los temas. Eso significa que la suma tendría que ser pequeña, pero aún así, es una suma que me pertenece.  Unos 7 años después de eso, no he visto ni un céntimo de euro. Aquí no estamos hablando de ese dinerito de canons y otros “impuestos revolucionarios” recogidos en peluquerías y bodas, y que se reparte a dedo entre algunos “elegidos”, si no de algo que me corresponde directamente por haber actuado (sin cobrar, todo hay que decirlo). Es una suerte que yo no me haya metido en el mundo de la música por dinero, porque si no ya tendría los huevos hinchados de tanto protestar, como parece que les pasa a otros autores en la misma situación y que sí han querido reclamar lo que no les han pagado.

Y ahora quiero darme de baja de la SGAE. Pero no porque no me hayan pagado esos 20 euros que me deben, en absoluto (ya he dicho que a mí no me importa el dinero cuando hablo de música). Quiero darme de baja porque no quiero seguir formando parte de una sociedad como la SGAE. Una sociedad que supuestamente defiende los autores y sus obras, y que lo único que ha conseguido hasta ahora es convertirse en el mayor referente de la ya caduca industria musical, en el paladín salvador de los autores acomodados y que quieren seguir facturando a pesar de que sus logros, son ya glorias pasadas.

Hay muchas más cosas que me molestan de la SGAE. Una de las primeras, y que más me indigna, es que un organismo privado sea capaz de ejercer tal influencia, y que se haya erigido como una recaudadora de impuestos. Estoy hablando, claro está, del paradójico canon, antes mencionado, que se paga por las CDs, DVDs, grabadoras, y otros aparatos o soportes que sirven para almacenar datos. Se supone que esas pelas de más que te cuesta comprar una grabadora o un DVD virgen, sirven para compensar las pérdidas que supuestamente conlleva el copiar material con los derechos protegidos, pero lo paradójico es que esto, después, no te da derecho a hacer esas copias (algo que por otro lado parece, lógico, ¿no?). Pero lo mejor es que un mindundi como yo, que es compositor, también deberá pagar un canon “a no sé quien”, por grabar mis propias obras en un CD-r, o simplemente por tostar con mi grabadora las fotos de mis últimas vacaciones en Japón. Pero a pesar de todo, esto no es lo que me parece más indignante, lo que para mí es demencial es que este canon lo recoja una entidad privada para repartirla a su antojo (¿lo podemos llamar impuesto revolucionario?). Porque escúchenme ustedes, sé que algún que otro incauto habrá tostado alguno de mis CDs (registrados en la SGAE) en un CD-r (vaya forma de malgastarlo), y yo tampoco he visto un duro por ello (¿dónde está ese dinero?).

Visto en Punto Geek.

Pero esto del canon parece que al final nos lo hemos tenido que comer con patatas, y las críticas dirigidas a la SGAE, hoy en día, van mucho más allá. La famosa Ley Sinde ha abierto un muy interesante y enriquecedor debate sobre los derechos de autor, pero también sobre la industria musical. Aunque me temo que algunos aprenderemos muchas cosas de esto, y otros seguirán pensando las mismas tonterías caducas de siempre.

Me molesta que se metan con el Creative Commons y con el copyleft, con cierta actitud paternalista, diciéndole a toda esa gente que simplemente quiere compartir sus creaciones, que eso “no le conviene” y que no depara nada bueno para el futuro.

La irónica felicitación navideña que me mandaron los de la SGAE. ¿Nadie se dió cuenta de lo “interpretable” de la imagen?

Me molesta que se diga que la música morirá por culpa de la piratería. Esta es una mentira que seguramente no se creen ni ellos. En primer lugar, parece que los números no les dan la razón, y el negocio musical sigue generando dinero, hay más grupos musicales que nunca, y los conciertos cada vez están más llenos y se cotizan más. ¿Y por qué creo yo que la música no morirá? Por varias razones. En primer lugar, porque seguirá habiendo gente que está en el mundo de la música por puro disfrute, que no le importa poner su propio dinero para poder crear música y mostrarla al mundo… ¿que luego otros quieren disfrutarla y además quieren apoyarte y financiarte? ¡Pues menuda alegría! Otra razón, y muy relacionada con esto último, es que están apareciendo otros modelos de negocio, otras formas de financiar a los artistas, mucho más directos, en los que son los propios fans del grupo los que van a financiar su próximo álbum (si realmente gustas a la gente y quieren saber más de ti, entonces seguro que no les importara pagar por ello).

Por lo tanto, si algo se muere aquí no es la música, lo que se muere es la industria musical tal y como la conocemos. Una industria musical que hasta ahora se había basado en las copias de sus discos, en algo físico y material, y que lógicamente en la era digital, en la era de lo intangible, tiene que adaptarse o morir. Algunos pocos parece que se han adaptado, otros muchos se apuntan al carro pero mantienen las formas antiguas (porque no se fían del todo), y hay algunos muchos otros que se aferran a lo material porque le tienen miedo al cambio, y porque piensan que a ellos no les va a venir bien.

Se dice que la crisis de la economía española se debe en buena parte a la avaricia del sector inmobiliario, de la especulación salvaje que ha llevado a una sobrevaloración de los precios de la vivienda completamente irreal. Creo que a la industria musical le ha pasado exactamente lo mismo. ¿No os parece exagerado que alguien pueda dejar de trabajar de por vida gracias a los ingresos que le supone un solo disco? Yo creo que sí. Y parece ser que las propias discográficas han reconocido que en los últimos 20 años se ha cotizado la música de forma exagerada, se han pagado contratos multimillonarios a los artistas porque era una época de vacas gordas. ¿Cuál es el problema ahora? Que el dinero ya no entra tan fácilmente. Hay que currárselo un poco más. El músico ya no puede pasarse 9 meses grabando un disco, sacarlo a la calle, y esperar a recibir los millones a finales de mes. Ahora tiene que salir de gira, ahora tiene que sudarlo. Y parece ser que algunos ya no están para estos trotes, y que ellos, lo que quieren, es seguir viviendo del pasado, es decir, seguir generando riqueza por un producto viejo, y seguir trabajando exactamente igual que siempre.

Esta es la lógica de la SGAE, cría fama y échate a dormir, que nosotros te daremos de comer. Hasta cierto punto, puede resultar insultante para otros profesionales (y son muchos de estos músicos los que dicen que ellos también son trabajadores), y es que la mayoría hacemos nuestro trabajo y cobramos solo una vez por ello. Sí, seguramente esto es simplificarlo mucho, pero mientras a unos se les va premiando por el esfuerzo diario, otros solo tienen que dar la campanada un par de veces para seguir viviendo del cuento. Y yo también me quejo de esto, de esos artistas acomodados que ven que ahora no es todo tan fácil como antes, y en lugar de trabajar más y mejor, creen que la sociedad les debe algo. Muchos de ellos deben haberse olvidado de sus orígenes, de cuando pagaban incluso ellos mismos por tocar, de cuando la ilusión era saber que 10 personas habían escuchado tu disco o acudido a tu concierto, entonces te esforzabas en hacer el mejor disco posible para conseguir llegar a más y más gente, conseguir que la gente creyese que valía la pena dejarse unos euros por ti.  Ahora no, ahora toda inquietud artística de aquellos músicos que han entrado en la gran rueda de la industria se basa en la cartera, ¿dónde está el arte en esto? ¿dónde está la sinceridad de un artista con su obra cuando lo único que le importa es vender suficientes discos para poder vivir de ello? Creo que el panorama actual va a exigir mucho más de los artistas y de la industria, y cuando estás demasiado bien acostumbrado…

Os pondré un ejemplo: el músico de calle. Todo el mundo que pasea por la calle puede disfrutar de su música, y nadie está obligado a darle nada. Es él quien voluntariamente se pone ahí, ofreciéndose al mundo para que le escuchen, y si lo hace suficientemente bien, si a la gente realmente le gusta o si reconocen que se lo ha trabajado, al final siempre acaba cayendo el dinero en la funda de la guitarra, o incluso le van a comprar un CD… ¡incluso podría venir alguien para contratarle para un bar o una fiesta! Muchos dirán que esto es muy bonito, pero que la gente siempre pide las cosas de la mejor calidad posible, siempre exigen más, quieren ver espectáculo, quieren ver grandes montajes y grandes producciones, y que si la gente no paga, eso se hunde, y por lo tanto no se puede invertir en los artistas. Mi respuesta es que, si la gente realmente quiere todo eso, no dejará que se hunda. Si Madonna desaparece, y sus fans quieren que vuelva, no se preocupen, que pagarán lo que sea. Simplemente las cosas ya no pueden hacerse como hasta ahora.

Todos los sectores económicos tienen que adaptarse a nuevas realidades, todos, y los que no lo hacen desaparecen. ¿Acaso se manifestaron los serenos y porteras en contra del portero automático cuando empezó a desaparecer su profesión? ¿Le pidieron al gobierno que se pagara un canon por cada telefonillo vendido? ¿Tenían razón los ludistas al sabotear las máquinas que les quitaban el trabajo en las fábricas? ¿No estamos hablando de un negocio? Entonces que apliquen la lógica del mercado, y si la gente no quiere pagar por algo, entonces es que quizás no les interesa tanto.

VERSIÓN REDUCIDA Y RESUMIDA PARA LOS QUE TIENEN PRISA

Básicamente, lo que cuento es que finalmente voy a darme de baja de la SGAE porque me da vergüenza tener el carné, y porque estoy hasta los mismos de los abusos que cometen una panda de artistas caducos y vividores, que no dan ya un palo al agua y que solo pretenden vivir de las glorias del pasado. Que la música no se muere ni se morirá, que lo único que muere es el modelo de negocio actual de la industria musical. Simplemente hay que renovarse, y no sé porqué las demás industrias tienen que hacer esfuerzos por adaptarse a los tiempos y los músicos que viven de esto no. Que se acabó lo de grabar un disco y echarse a dormir a esperar el dinero, si quieres vivir de esto, carretera y manta, y a conseguir que la gente realmente te aprecie lo suficiente como para dejarse su dinero en tus obras, tus conciertos, tus camisetas o tus jodidos recopilatorios.

(Clicad en los links para más información sobre las cosas que cuento, y como seguro habrá mucha malinterpretación, os invito a que comentéis y aclaremos y profundicemos algunos aspectos.)