¿por qué vienes al concierto? ¡quédate en casa!

Saludos cosmonautas,

aunque no es lo habitual en este blog, ya sabéis que muy de vez en cuando nos gusta utilizarlo para cagarnos en todo lo que se menea. Lo hemos hecho con Ryanair, también con las novelas gráficas, y hoy, completando un poco el tridente temático del blog (viajes, cómics y música), queremos quejarnos de como alguna gente se comporta en los conciertos. Al haber tenido la oportunidad de escribir para una revista musical somos bastante veteranos en el tema, hemos podido asistir a muchos conciertos, y aunque lo que contaremos a continuación es algo muy visceral, sí tiene base en una amplia experiencia. No es algo anecdótico.

Para empezar, debemos dejar claro que hoy queremos hablar de conciertos a los que uno va pagando, normalmente en recintos cerrados, y por lo tanto, en el que se supone que todo el mundo está allí por un mismo motivo, disfrutar del concierto de un grupo (o varios). Es decir, dejamos fuera conciertos gratuitos a los que la gente puede asistir simplemente para pasar el rato, actúe quien actúe. Y es que amigos, hoy despotricamos de aquella gente que va a los conciertos y que apenas parece prestar a la banda en cuestión, o que llega incluso a molestar a aquellos que sí se la están prestando.

Estamos hablando de aquella gente que pasa más rato de espaldas al escenario que de cara, que parece más preocupada por tener una profunda y larga charla con su compañero que por disfrutar del espectáculo musical para el cual ha pagado una considerable suma de dinero. Estamos hablando de aquella gente que apenas te deja oir los parlamentos entre canción y canción del grupo, que te jode un tema tranquilo o una balada con comentarios chabacanos, o que en general, y lo peor de todo, que no te deja disfrutar de aquello por lo que tu también has pagado. En definitiva, estamos hablando de aquella gente que no sabe modular su comportamiento en función del contexto en el que se encuentra.

Cabe decir que captar la atención del público es un trabajo que tiene que realizar el artista encima del escenario. Un músico no puede salir al escenario esperando que la gente responda como él espera o desea, hay que currárselo, hay que llamar la atención, mantener al público enganchado con un repertorio equilibrado o con una buena comunicación verbal y no verbal. Esto es crítico especialmente en conciertos en los que eres un telonero, o simplemente la gente está para ver quien toca esta noche (por lo tanto, no ha pagado), pero se supone que esto debería ser más fácil cuando eres el cabeza de cartel y casi todos en la sala han soltado pasta para entrar. Y ojo, siendo músicos, y sabiendo lo que es que entre canción y canción te des cuenta de que apenas son tres las personas que te prestan atención, seguimos considerando una falta de respeto a músicos, pero también al público interesado en el concierto, la poca falta de discreción al “comentar la jugada”.

No hace falta decir que cada uno tiene su forma de recrearse en un concierto, algunos no necesitan estar contemplando a los músicos todo el rato y prefieren moverse al son de la música, buscar la complicidad de los amigos, o simplemente quieren disfrutar de la música en la barra. Pero algo muy distinto es que alguien pueda pagar, por ejemplo, 35 euros, y pasar la mayor parte del tiempo hablando con el de al lado o alguien que está a 4 metros. ¿Para qué has pagado todo ese dinero? ¿Por qué vas a un concierto que, por lo que pareces demostrar, te importa mucho menos que cualquier chisme de tu vecina? Si lo que quieres es un hilo musical vete a un bar, quédate en casa escuchando música con Spotify, o si lo que te gusta es el calor del público, vete a un discoteca. Pero por favor, no molestes a los que como tú han pagado dinero para ver la banda, y apenas se enteran de lo que dice el músico por tu culpa. En el último concierto en el que estuvimos había una chica que hablaba tan fuerte que incluso uno de los músicos se sobresaltó…

Se ha dicho mucho en los últimos años, en parte a raíz del debate general sobre la piratería, que los músicos ahora ganan mucho más gracias a los conciertos que no por la venta de sus álbumes. Y no es que pensemos que esto sea malo, en absoluto, pero sí pensamos que esto de ir a un concierto se ha convertido en una nueva moda. Si antes para ser alguien “cool” tenías que dejarte caer por los antros más de moda de la ciudad, ahora no eres nadie si no has ido al último concierto de OK Go (pero ojo, que esto pasa en todo tipo de conciertos). Tanto por lo vivido, como por lo contado, tenemos a menudo esa sensación de que alguna gente viene a fichar y a pasar el rato, y por lo tanto, no tiene demasiado interés en prestar atención a la banda. ¿Pero de verdad vale la pena gastarte 10, 20, 40 euros para eso?

Así que amigos, os invito a todos a venir a los conciertos, a apoyar a los músicos, a dejaros llevar por las melodías, a mojar bragas y soltar babas con ciertos riffs, incluso a saltar y hacer headbanging como locos aunque vuestras melenas se metan en los agujeros de mi nariz. Pero por favor, dejadme disfrutar del concierto sin que tenga que oír contínuamente el murmullo de mil historias estúpidas que nadie necesita escuchar.

Pues sí, mucha gente me estuvo jodiendo en el último concierto de Els Amics de les Arts… y perdonad, pero alguien tenía que decirlo. 😀

http://www.youtube.com/watch?v=COTDsSdmORo]

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