MALEÏT, Black/Death Metal… ¿Rural?

Saludos cosmonautas,

hace tiempo que debería haber escrito este post, pero quería hacerlo con calma y esto es algo que no abunda en la Arcadia últimamente. Pero no podíamos alargarlo más, teníamos que hablaros de la que probablemente sea una de las mejores bandas catalanas de Metal Extremo de la actualidad (y no porque lo digamos nosotros, haced un Google).

Nos hace especial ilusión la buena acogida que están teniendo estos “Maleït”, y es que nos une un estrecho lazo con ellos. De hecho, se podría decir que vimos nacer y crecer la banda dentro de un coche. Y es que su alma mater, Markvs, fue durante varios años el cantante de The Bleeding Sun, la banda con la que nosotros pasamos casi una década encima de los escenarios (pero es que además, es un amigo). Recuerdo perfectamente los los inicios de Markvs con la guitarra, de como a un ritmo endiablado (a base de echarle horas y horas) iba mejorando sus dotes técnicas y compositivas, y de como me enseñaba sus avances mientras me llevaba en coche hasta la estación de Sant Cugat. Durante un tiempo compaginó ambas bandas, pero llegó un momento en el que tenía que decidirse, y creo tomó la decisión correcta. Dejó The Bleeding Sun y se dedicó en cuerpo y alma a construïr Maleït.

Su primer trabajo fue un EP llamado “Escorça”, en el que demostraban ser capaces de estar a la altura de algunas de las bandas más veteranas de la escena. No tenían nada que envidiar a nadie, de hecho, todo lo contrario, aún les quedaba mucho camino por delante, y “Maleïnt el món”, su primer álbum, es buena prueba de ello.

En estas ocho composiciones, Maleït nos ofrecen una mezcla de Black y Death Metal atronador, arrollador, aplastante, y al mismo tiempo, con cierto toque melódico e incluso progresivo.Es más que evidente el trabajo minucioso que la banda ha dedicado en la composición y ejecución, lo cual se traduce en un disco cargado de detalles, giros sorprendentes, golpes de efecto, y en definitiva, una escucha bastante dinámica. Incluso es de agradecer que, en un disco tan potente, se le haya dejado espacio al bajo para que brille con luz propia, algo que no siempre es habitual en este género.

¿Después les sorprende que les describan como RURAL Black/Death Metal?

 Las influencias son tantas y tan bien integradas que el resultado final es un proyecto muy personal, con identidad propia. Aún así, hay ecos que van desde Immortal hasta Nile, pasando por Vidres a la Sang. De hecho a nadie se le puede escapar la influencia que han tenido en la carrera de Maleït los ya desaparecidos Vidres. Fueron un ejemplo a seguir para muchas bandas catalanas, demostrando que se podía impresionar al resto del Estado, y parte del extranjero, haciendo Metal Extremo en catalán, siempre que la propuesta fuera interesante. Maleït tomaron buena nota de ello, y a nadie le sorprenderá que ambos cantantes hayan participado en respectivos discos, y que los dos baterías de Vidres hayan pasado por las filas de Maleït.

La buena notícia es que el impetu de esta banda les puede llevar a conseguir lo que no consiguieron sus camaradas de Vidres a la Sang al quedarse en el camino; llevar su propuesta mucho más lejos. Son incansables, y mientras todo el mundo habla de su primer álbum, ellos ya trabajan en el segundo, así que podemos esperar que Maleït sigan superándose cada día.

Porque aún queda mucho espacio para mejorar. “Maleïnt el món” es un muy buen trabajo, pero no deja de ser un debut en el que hay muchas cosas que pueden afinarse más. Quizás lo que más se puede criticar de sus composiciones es que a veces se pasan de intrincadas, y no dejan respirar mucho al oyente (ni siquiera con aquellas fantásticas partes más melódicas con voces límpias). Quizás por eso hablo tanto de composiciones, y no tanto de “canciones”. Y es totalmente lícito que rehuyan la repetición de patrones, pero quizás, y esto ya es una cuestión muy personal, una mayor coherencia en cada tema ayudaría a crear un mayor impacto en el oyente, al que le sería más fácil distinguir cada canción. También hay espacio para mejorar a nivel técnico, lo cual no significa que el nivel no sea óptimo. Pero teniendo en cuenta lo alto que apuntan a nivel compositivo, se echa en falta algo más de virtuosismo (y con esto estamos siendo muy exigentes – nois, volem més encara!).

Como no queremos acabar con las notas negativas, cerramos insistiendo en la gran calidad de este “Maleïnt el món”, un trabajo que está dando que hablar y que pone en el mapa a un grupo que tiene mucho que decir y muchos muros por derribar en el complicado mundo del Metal Extremo, tan lleno de prejuicios territoriales.

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