Como un niño con zapatos nuevos…

Saludos cosmonautas,

hoy tenemos una entrada un tanto especial y atípica, y es que se trata de una despedida muy particular, pero al mismo tiempo un post de bienvenida. No es que Urías se vaya de viaje o piense dejar el blog, ni tampoco que vayamos a tener un relevo al mando de la Arcadia. Simplemente tenemos que decir adiós a algo que ha formado parte de la vida de Urías durante más de dos años. Es algo que le ha acompañado en sus tres viajes a Japón, en su primer viaje a Estados Unidos, también en su segundo viaje a China, y a tantos otros sitios que ni podemos recordar. Ese algo ha visto también como Urías se licenciaba en Psicología, y también como empezaba una segunda carrera, la de Estudios de Ásia Oriental.  Y sí, también estaban allí durante el entrenamiento ninja de Urías para ser un Gatostiable Hunter, o pateándose el XV Salón del Manga de Barcelona para hacer un reportaje. También le ha acompañado en su independización, es decir, cuando se alistó en la Arcadia para iniciar este largo e incierto viaje. ¿Y de qué o de quién estamos hablando? Pues de este par…

¡Ahí las tenéis! Las zapatillas deportivas de Urías, o “bambas”, que es como solemos llamarlas en Catalunya. Su aspecto demacrado da buena muestra de las mil y una aventuras que han vivido albergando los pies de Urías. Pero han llegado a un punto en que ya no podían dar más de sí, y está claro que han llegado muy lejos, más de lejos de lo que muchos creen necesario. Pero hay dos motivos por los cuales Urías ha tardado tanto en desprenderse de estas pobres y ya mayores bambas. En primer lugar, a Urías le cuesta desprenderse de ciertos objetos materiales, especialmente cuando le pueden traer a uno muchos recuerdos, o cuando le han acompañado en tantos momentos. Y eso es algo que suele pasar con bambas, con mochilas o incluso algunas camisetas (algunos dirán que eso es más una cuestión de síndrome de diógenes). ¿Y el segundo motivo? Seguramente estaremos hablando de una cifra, el número 49, que es el pie que calza Urías. Eso hace que sea a veces misión imposible encontrar zapatos de cualquier tipo en la gran mayoría de tiendas (ya sean especializadas o no). Para encontrar este par Urías tuvo que preguntar en hasta 8 tiendas, y lógicamente no pudo ni siquiera escoger modelo, es lo que hay. Y si no, preguntadle a cualquier persona con más de un 47 si lo tiene fácil para encontrar zapatos.

Pero cosmonautas, al inicio ya decíamos que este post era para hacer una despedida, pero también para dar una bienvenida, y aquí os presentamos a las nuevas compañeras de fatigas de los pies de Urías… ¡adelante!

¡Menudo cambio! Esto ya es otra cosa. Ni novias ni suegras ni madres se avergonzarán más de ver al chaval con esas demacradas bambas, cuando llueva, Urías ya no tendrá que ver como se le inundan los pies, y vamos, seguro que podemos hacer más quilómetros sin sufrir por la integridad de los pies de Urías ni de las propias zapatillas. Y nos sentimos afortunados de haber encontrado una tienda en la que al preguntar por números grandes nos dijeron: “tranquilo, tenemos de todos los modelos”. Esa frase fue música celestial para los oídos de Urías, y aunque al final no era del todo cierto (ya que algunos de los modelos que pedimos no estaban), Urías alucinó al poder escoger entre un mínimo de seis pares distintos (y más que había), algo que seguramente no le había pasado desde que calzaba un 44, debe hacer ya más de 15 años.

Para que os hagáis una idea de como de grandes son unas zapatillas del 49 ( y que tanto divierten a niños, mujeres y chinos), aquí tenéis una foto de la nueva adquisición junto a unas zapatillas del 38.

Y hasta aquí nuestra despedida/bienvenida. Dejamos un lugar en nuestro corazoncito para las bambas que nos han acompañado en tantos viajes y en tantos acontecimientos de nuestra vida, y nos calzamos unas nuevas que esperemos que puedan compartir con los pies de Urías itinerarios y viajes tan buenos como compartió con sus antecesoras. ¡Estamos seguros de que así será!

Dando paso a las nuevas generaciones.