La locura noventera de los juegos de cartas coleccionables

Saludos, cosmonautas.

Escarbando por las esquinas más oscuras de la bodega de la Arcadia, me he encontrado con una serie de tesoros que tenía olvidados desde hace años… casi décadas podríamos decir. Se trata de mi colección de juegos de cartas coleccionables, en definitiva, cartas del tipo Magic The Gathering. La época en cuestión se situa a mediados de los años 90, más concretamente entre 94-95, que fue cuando la fiebre Magic pegó fuerte en mi instituto (aunque quizás me estoy pasando de romántico, en realidad éramos solo cuatro frikis jugando). Las tiendas de cómics empezaron a vender este tipo de juegos, o ya nacieron con esta dualidad (juegos de rol y cartas, además de cómics), y en la que solía frecuentar por esa época, parece que los chavales le hacían más caso a las cartas que a los cómics.

Yo por esa época había intentado introducir a mi pequeño círculo de amigos en el mundo del rol, con pésimo resultado. Lo máximo que conseguimos fue jugar unas horas a “El Señor de los Anillos” versión básica, y eso que ya me había comprado libros de varios juegos más (desde La Llamada de Cthulhu hasta Los Cazafantasmas, pasando por Fanhunter). Así que cuando llegaron los juegos de cartas, que ofrecían un juego más rápido y reglas más sencillas, me olvidé del rol y me lancé a comprar barajas. De hecho, por entonces las revistas de rol tipo Líder, estaban cediendo ya muchas páginas a los juegos de cartas (y me parece que no todos los roleros lo veían con buenas ojos),a la vez que aparecieron otras de nuevas como Maná, dedicadas exclusivamente a los JCC (juegos de cartas coleccionables).

cartas10

Aquí tenéis la Líder, con portada de Albert Monteys, dedicada exclusivamente a Magic. El resto, ejemplares de Maná (donde escribía Chema Pamundi).

Magic fue todo un fenómeno, que perdura hoy en día, pero en el camino se quedaron un montón de juegos de cartas que probablemente nadie compró ni mucho menos jugó. Bueno, en realidad sí hubo alguien que se los compró casi todos: YO.

En la última tira del Profesor Hurías os hablaba del “TOCT“, ese trastorno del culturalmente disperso que le lleva a obsesionarse durante periodos determinados por un tema muy concreto, y que vive y respira solo para ello durante meses. Algo así me pasó con los juegos de cartas. Me dejaba influenciar por todas esas revistas, y acababa comprando toda baraja que se me pusiese por delante (y eso que mis capacidades económicas de entonces eran mucho más limitadas). Esa locura transitoria me dejó una buena colección de cartas… a la vez que la sensación de haber malgastado mucho dinero para nada (vamos, que no aprendí mucho de mis errores con los juegos de rol).

Empecemos con el repaso a la colección, como no podía ser de otra manera, la más numerosa y la que más satisfacciones me daba era “Magic The Gathering“. No me enrollaré al respecto, hay gente que sabe mucho más que yo del tema, pero es probablemente el único juego que he vuelto a jugar, en alguna ocasión, tantos años después.

cartas01

Con esa mítica ilustración de el Ojo de Sauron, apareció el juego de cartas de “El Señor de los Anillos: Tierra Media” (o SATM). Después de mis frustraciones con el juego de rol, fue toda una satisfacción poder jugar a un juego enmarcado en la Tierra Mieda, y con personajes más que familiares. Jugué bastante con algunos amigos, pero para ser sinceros, la mecánica de juego no era muy excitante. Si no recuerdo mal, tenías que montar el viaje para destruir el anillo, con lo cual la interacción con tu contrincante podía ser algo más escasa (tenías una misión, e ibas a por ella, no a por tu contrincante), y por lo tanto, el juego se hacía más lento y aburrido (aunque el hecho de jugar con Gandalf o con Gimli y poder viajar hasta Rivendel, lo compensaban hasta cierto punto).

cartas02

Otro juego al que acabé jugando bastante fue al de “Star Trek: The Next Generation“. Curioso, porque nunca había sido un trekkie, y solo había visto algunos episodios de la Next Generation. Se podría decir que he llegado a conocer más el universo de Star Trek a partir de estas cartas, que viendo las series o pelis. La mecánica de juego tampoco era la más excitante del mundo, pero recuerdo que era algo más divertido que el de SATM (y que el hecho de poder ver la serie en TV animaba un poco más a jugar).

cartas05

Es posible que jamás hubiese jugado al juego de cartas de Star Trek si hubiese salido antes el de Star Wars, pero creo que llegó bastante más tarde, cuando todo esto ya empezaba desfinflarse un poco. Apenas recuerdo haber intentado jugar, solo tengo imágenes vagas de los mazos de los rebeldes y el Imperio, y que podías escoger un lado u otro de la Fuerza.

cartas03

Aunque a algunos roleros les duela, los juegos de cartas siempre estuvieron ligados al “mundo del rol”, y no es de extrañar que apareciese algo como “Spellfire: domina la magia“. Bajo semejante título estaba la franquicia “Dungeons & Dragons”, incluyendo escenarios de “Darksun”, “Greyhawk” y “Forgotten Realms”. No dejaba de ser una burda copia de Magic. Así de claro. Además era mucho más simple, y esto que hasta cierto punto podía ser una ventaja para jugar con no iniciados, al final acababa desembocando en aburrimiento. Teniendo el original… ¿para qué jugar con la copia?

cartas06

Y hablando de copias, no tardó en llegar una empresa vitoriana bastante famosa, con su primer juego de cartas coleccionables en castellano. Heraclio Fournier, sí, la de las barajas españolas de toda la vida, probó suerte con “La Ira del Dragón“. Uno de los principales atractivos con los que te vendían el juego eran las ilustraciones, ya que muchas de ellas eran de Luís Royo o Segrelles, porque no se podría decir que el juego en sí fuese nada especial. Era otra copia de Magic, que al igual que Spellfire, era bastante más sencillo de jugar. Gracias a esto, conseguí convencer a mi padre para echar unas partidas veraniegas y así amortizar un poco el juego. Dicen por ahí que al final acabó gustando más a coleccionistas por las ilustraciones, que por cualquier otra cosa.

cartas04

Los señores de Wizards of the Coast, los fabricantes de Magic, también intentaron aprovecharse del tirón que ellos mismos habían creado, y Richard Gardfield presentó “Jyhad“, su segundo juegos de cartas. Estaba basado en el juego de rol “Vampire: The Masquerade” (mezclando aquí dos fórmulas de éxito del momento), y como no, acabé comprando una baraja. Sinceramente, no recuerdo si llegué a jugar alguna partida o no. Es posible que lo intentara, y muy probable que no me enterase muy bien de como funcionaba.

cartas07

Qué bonitas eran las cartas de “Doom Trooper“, el juego de cartas “tecno-fantástico” que anunciaba en los mazos. Una vez más, teníamos otro juego de cartas que se basaba en un juego de rol, en este caso, “Mutant Chronicles”. Creo que también hubo algún intento de jugar con este, pero no recuerdo ninguna partida. Pero sí, las ilustraciones molaban, y quedaron muy bien en mi álbum. También fue el primero en aparecer en castellano (todos los demás nos llegaban en inglés, de ahí que mis amigos jamás se esforzasen en leer las reglas, y me tocaba siempre a mí).

cartas08

Y he dejado para el final “On the Edge“, porque recuerdo perfectamente que a este juego no llegué a jugar jamás, ni siquiera lo intenté. Me pareció harto complicado, las ilustraciones no me gustaban, y por lo tanto, mi interés por aprender a jugar cayó rápidamente. Me he enterado ahora que está basado en otro juego de rol, “Over the Edge”.

cartas09

En definitiva, el balance final, de estos 9 juegos de cartas, es que jugué muchísimo a uno (Magic), bastante a dos (Star Trek y SATM), un poquito a otros dos (La Ira del Dragón y Spellfire), tres se quedaron en meros intentos (Jyhad, Doom Trooper y Star Wars), y no llegué a jugar jamás con uno (On the Edge). Aunque debo confesar que, a pesar de tener esa sensación de haber tirado el dinero con ciertos juegos, la ilusión con la que me comprabas esos mazos, y el entusiasmo con el que me leía las revistas, las instrucciones y el empeño que ponía intentando convencer a mis amigos de jugar, bien valían ese dinero.

En unos días os volveré a hablar de juegos de cartas coleccionables, ya que por esa época aparecieron varios basados en personajes Marvel, y bien merecen un post aparte.

PD: Por cierto, Wizards of The Coast sacaron otro juego de cartas fantástico (pero que no era coleccionable), el Gran Dalmuti, al cual le dedicamos un post hace tiempo (aquí lo tenéis).