Nos vamos a Holanda… ¡con Timo-On-Air!

Saludos cosmonautas,

hoy mismo vamos a iniciar un breve viaje a Holanda aprovechando los pocos días de vacaciones que tenemos esta Semana Santa. Así que en lugar de ver “Rey de Reyes” por enésima vez, vamos a estar visitando Amsterdam, Maastricht y el aeropuerto de Eindhoven. Hemos pasado más de una vez por el famoso aeropuerto de Schipol, pero nunca hemos pisado tierras holandesas para hacer turismo. Tampoco tenemos mucho tiempo ni planes hechos, así que este será un breve viaje para catar lo que pueden ofrecer los Países Bajos.

Puede que hagamos una parada en Geldrop, cerca de Eindhoven, fijaros en como se llaman las calles…

Nuestra primera parada será en Maastricht, pero para llegar ahí la opción más barata ha sido pasar por el aeropuerto de Eindhoven. Y lo haremos con la aerolínea insignia de las famosas low-cost, la polémica Ryanair… o como la han bautizado algunos: “Timo-On-Air”. Y es que parece que cada vez son más los que se dan cuenta de que esta compañía tiene mucho morro y demasiados pocos pleitos por resolver. Aunque parece que las administraciones han empezado poco a poco a regular este pantanoso sector, lo cierto es que Ryanair sigue siendo hoy en día un despropósito de publicidad engañosa, malas jugadas y directamente timos, ya que algunos han sugerido que la compañía irlandesa incurren en la ilegalidad.

Puede que algunos no recuerden ya que hasta hace pocos años, esto de volar en avión era bastante caro. Coger un avión para irse a París un fin de semana estaba al alcance de pocos, y en todo caso tenías que conformarte con coger un tren o conducir en coche durante 12 horas sin parar. Pero llegó Ryanair y lo puso todo patas arriba, revolucionó el mercado, e incluso le dió una pequeña patada al medio-ambiente. Pero sí, cuando irrumpieron era mucho más fácil ver mundo, estaba al alcance de los bolsillos de cualquiera. Con esa entrada triunfal, llena de ofertas ridículas, realmente increíbles, en las que por pocos euros, o incluso por unos céntimos, te podías ir a ver el Big Ben, se ganaron definitivamente los corazones de muchos con alma de viajero, e incluso en aquellos que pensaban que no irían mucho más allá de los Pirineos. Sin duda fue su gran maniobra de marketing.

Pero han pasado los años, y las cosas no están igual que antes. Quizás esto de “regalar vuelos” les ha pasado factura, ha surgido una competencia también feroz (y también mejor situada en aeropuertos principales), y ahora parece que Ryanair necesita sacar pasta de debajo de las piedras. Pero claro, ellos no quieren renunciar a esa imagen de ser la más barata de las baratas, y de ahí que su publicidad sea hoy en día un gran engaño. No estamos negando que siga siendo posible encontrar vuelos ridículamente baratos con Ryanair, pero lo cierto es que esto solo pasa en fechas muy seleccionadas, con horarios bastardos, y un montón más de complicaciones. Muchos de estos viajes baratos están solo al alcance de estudiantes sin horarios, trabajadores que pueden pedirse fiesta cuando quieren, y otros perfiles que, seguramente, no encajan con una inmensa mayoría de currantes. Así pues, todos esos anuncios con ofertas baratísimas hay que mirarlas con lupa, y además son muy discutibles en muchos de sus términos… vamos al detalle…

¿Qué es lo que indigna de Ryanair? Indigna que el precio que te aparece en el buscador esté bastante lejos del que será el precio final, y es que después de estar contento por haber encontrado tu vuelo “relativamente barato”, te esperan un montón de cargos extra que no puedes eludir. Lo cierto es que en otras compañías low-cost te pueden cobrar por ciertos extras, como el hecho de escoger asiento, llevar más equipaje, etc. Pero es que Ryanair no te deja opción a elegir, y desde el momento en que has picado, va a empezar a cobrarte casi que por respirar. Hace un tiempo salía la notícia de que iban a cobrar por ir al lavabo… una inocentada al final, pero muchos se lo creyeron, y es que no sonaba tan disparatado conociendo una compañía que te cobra por pagar (uses la tarjeta que uses, te cobran 5€ euros por cada viaje, es decir, 10€ por billete ida y vuelta), después también te van a cobrar por hacer la facturación on-line (algo que en teoría a ellos no les cuesta un duro), ¡pero es que lo hacen bajo la amenaza de cobrarte 40 euros si haces el check-in en el aeropuerto!

¿Te cobrarán por sonreírte las azafatas?

Mención aparte merece el tema del equipaje. Se permite llevar UN bulto en la cabina, y eso significa que puedes llevar una maleta o bolsa de mano, pero nada más. Si llevas un bolso, eso es un bulto, si llevas una cámara de fotos con una bolsa algo grande, eso es un bulto… y por lo tanto, tendrás que ingeniártelas para meterlo todo en el único bulto permitido. Esto hace que en muchas ocasiones te veas obligado a facturar una maleta, y claro está, eso te lo van a cobrar. Y es aquí donde Ryanair parece que está incurriendo en la ilegalidad (y hay que decir que también lo hacen el resto de low-cost). En teoría, las aerolíneas están obligadas a facturar sin cobro extra una maleta de determinadas dimensiones sin cargo extra alguno.

Os pasamos ahora un cita de la Ley 48/1960 que encontramos en este post de Periodismo Humano:

“El transportista estará obligado a transportar juntamente con los viajeros, y dentro del precio del billete, el equipaje, con los límites de peso y volumen que fijen los Reglamentos. El exceso será objeto de estipulación especial.”

Os pasamos ahora un cita de la Ley 48/1960 que encontramos en este post de Periodismo Humano: Hecha la ley, hecha la trampa, como se dice. Y estamos seguros de que estos avispados señores han sabido como eludir y/o justificar la aplicación de estas leyes. Pero alguien decía que en realidad sy mayor fuerza radica en nuestras pocas ganas de reclamar. Estamos de viaje, lo que más nos importa es coger ese avión, y no tenemos ganas algunas de pasar horas y horas para poner una reclamación y aguantando seguramente un trato poco amable. Y mucho menos queremos hacerlo por unos euros que en ese momento, por estos mismos motivos, soltaremos más facilmente. Quizás no sean tantos euros, pero cuestan de ganar, pero parece que a ellos les basta con cuatro cláusulas y cuatro iconos en su formulario web para sablearte.

En fin, quizás el próximo post lo escriba desde Holanda, y espero que se me haya pasado ya el mal humor que me provoca Ryanair. Y si no, ¡volvemos la próxima semana!

(Si queréis más detalles sobre los abusos de las low-cost, pinchad aquí).