Yo fui un jebi

Saludos cosmonautas,

hoy voy a hacer una confesión. Para muchos no es nada nuevo, y para otros, puede que les sorprenda: yo era un jebi.

Mejor lo matizamos. Yo era, y creo que sigo siendo, un gran fan del Metal. Pero no de los de largas melenas, tachuelas, cuero, y chaquetas tejanas abarrotadas de parches. Claro que llevé el pelo más o menos largo durante algún tiempo, y para muchos mi estética era un cruce entre el grunge y el metalero americano de los noventa. Pero no me he considerado nunca un “jebi”, porque no encajaba en ese estereotipo de “jebi ochentero” que tan de moda se puso hace unos añitos a modo de revival (innecesario). En cualquier caso, pude ser un “jebi” a ojos de muchos que sólo necesitan una camiseta y poco más para imaginarse que tienes una vida de noches de borrachera y Manowar (¡ugh! ¡no!). Yo siempre preferí lo de “metalero”, aunque mis gustos musicales son realmente eclécticos, lo cual me ha conllevado ser toda la vida la “oveja negra” de cualquier grupo. Si iba con gente más Pop-Rock, yo era el jebiata chungo, pero cuando estaba con gente jebiata yo era el “popero”. En fin…

Entrevista con Apocalyptica.

Después de tanto rollo, os estaréis preguntando a dónde quiero ir a parar con esto de que fui un jebi, pero ya no lo soy, aunque nunca lo fui. El caso es que hace ya varios años que no estoy al día en todo lo que pasa en la esfera del Metal. Ni me entero de discos nuevos, ni de los conciertos, y mucho menos de las nuevas bandas que puedan aparecer. Estoy totalmente desconectado. En cambio, hace no tantos años, estaba metido de lleno en el cotarro. Siendo redactor de la difunta Hell Awaits Magazine, la información musical me bombardeaba cada día, ya fuese comentando discos nuevos, yendo a conciertos de gorra, o entrevistando a estrellas, estrellitas y mindundis del mundo del Metal. Cuando eso terminó (¡Internet, yo te maldigo!), no quise, o no supe, mantenerme al día. Quizás era falta de ganas después de años de saturación (escuchar los discos buenos es muy guai, pero en realidad el 80-90% de música que tienes que tragar es horrible o simplemente tediosa sin nada que aportar), puede que también fuese que estaba muy bien acostumbrado, las noticias llegaban a mí, no tenía que salir a buscarlas.

Entrevista con Chris Fehn de Slipknot.

Podrías decir que desde hace unos 3 años, ya no soy un “jebi”, soy un fan del Metal retirado, o mejor dicho, en stand-by. Porque uno no se olvida de 20 años escuchando Heavy Metal de un día para otro, suena a cursilada, pero es algo que se lleva dentro (porque hábitos como el de hacer headbanging o hacer los cuernos con la mano ya se han convertido en actos reflejos). Aún así, desde que dejé The Bleeding Sun, corté casi totalmente la poca conexión que seguía teniendo con “la escena”. Ahora mismo me encuentro en una fase de poca música y mucho más texto, y todo lo que me apetece escuchar son principalmente los clásicos de “la banda sonora de mi vida”. En definitiva, me he convertido en una de aquellas personas que despreciaba, los que se quedan estancados en una época musical de su vida y no salen de ahí, incapaces de asimilar cosas nuevas (como un Víctor Negro pero en Metal). Siempre me había dicho a mi mismo que estaría en la cresta de la ola, que siempre sería abierto de mente, como lo fui siempre con los experimentos musicales y los “nuevos estilos”. Y ahora, aunque me esfuerce, la cosa no funciona, no hay nada que escuche que realmente me motive o me sorprenda. ¿Será culpa de LA EDAD? Es posible que mis sinapsis hayan dejado de ser tan maleables como antes, les cuesta mucho más hacer nuevas conexiones, y las vainas de mielina se han deteriorado cosa mala (sí, también fui psicólogo, aparte de jebi).

Entrevista con Zakk Wylde.

Pero nos penséis que me he rendido. De vez en cuando hago pequeñas incursiones en alguna que otra página, intentando captar un poco qué se está moviendo por el reino del Metal. Y no sé si el problema soy yo que no sé donde hay que mirar o en qué debo fijarme, pero desde hace un tiempo me ronda una idea en la cabeza. Quizás no sea la desconexión, quizás no sea la edad ni la mielina… ¿no será que no hay nada nuevo en el panorama del Metal?

Por supuesto que me pasaría un poco de vacilón si me pusiera a analizar y concluir sobre el estado de la escena Metal sin estar dentro, o sin haberla observado con detalle durante los últimos 3 años. Pero algo va mal cuando te encuentras que casi todos los festivales, casi todas las noticias, críticas de discos, conciertos, son de bandas que llevan ahí toda la vida (Iron Maiden, Motorhead, ACDC o Judas Priest), otras que ya se pueden considerar veteranas (Slipknot, In Flames, o incluso Mastodon), y finalmente, las que más rabia dan, todas aquellas bandas que en los últimos diez años han tenido la “genial” idea de volver a los escenarios. ¡Joder! Podría haber estado crionizado veinte años y al salir no notaría la diferencia: Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax tocando juntos como si el Thrash Metal acabase de nacer, Manowar siguen siendo unos tipos musculados, feos y jebis de cojones (¿o era jebis y feos de cojones?), y te encuentras con que van a salir discos nuevos de Sodom, Deicide, o Destruction.

Entrevista con Fear Factory y Chimaira.

Intentado deshacerme de mi limitada visión, llevo tiempo preguntando a gente que compartió mi época metalera y que sigue más o menos en el ajo: “¿qué hay de nuevo aparte de lo de siempre?” Y la respuesta siempre es dubitativa, no hay mucho que decir. “¿No hay un nuevo Nu-Metal? ¿Un nuevo Metalcore? ¿Una nueva ola de Black Metal o Death Metal moderno?” Nada. Antes, más o menos siempre había una tendencia en boga, algo por lo que apostaban todos los sellos. Pero parece que todo está mucho más fragmentado ahora, y que ningún sello va a apostar fuerte por sacar adelante una banda nueva. Y es que a la sequía de ideas hay que añadirle que las discográficas no pasan por su mejor momento, y prefieren apostar por los valores seguros, por aquellas bandas que todos conocemos y que tendremos menos reparos en comprar que una banda nueva que apenas conocemos. Si hay que hacer experimentos, los haremos descargando el disco por Internet, y no hace falta decir que la industria musical aún no ha cambiado lo suficiente para adaptarse a esta nueva situación.

Entrevista con Paul Gilbert.

Pero a pesar de que podemos culpar la coyuntura socio-económica yuxtapuesta a demandas de un mercado en transformación, cuya crisis de valores tiene un impacto en el desarrollo artístico de unidades creativas emergentes, impidiendo la creación de una corriente musical homogénea (¡toma ya! quizás sea jebi, ¡pero sé palabras raras!), todo lo nuevo que me han hecho escuchar me ha parecido falto de originalidad, aburrido, soso,  y en definitiva más de lo mismo. Una pena. Aunque reconozco que no tengo la paciencia que tenía antes, y a veces es necesario ponerse a escuchar varias veces un trabajo musical para poder apreciarlo bien. Pero serán las prisas, o la falta de originalidad, pero aún no me ha dicho nada ninguno de los grupos nuevos que he escuchado.

Aún así, podría seguir equivocado, podría ser sólo problema mío y mi falta de perspectiva, así que os pregunto a vosotros, cosmonautas, ¿qué está pasando con el Metal actualmente? ¿Realmente no hay nada nuevo?  ¿Vamos a tener que encontrar una forma de mantener en vida a Rob Halford para que sigamos teniendo un Diós al que adorar? ¿Tendremos que conformarnos con un James Hetfield cantando desde una silla de ruedas y con la bombona de oxígeno? ¡Ayudadme! Este post es un grito a la desesperada para que pueda volver a la senda del auténtico guerrero del Metal. ¿Por dónde puedo volver a empezar?

¿Entrevista? con Helena Iren Michaelsen de Imperia. ¿Queréis saber la historia de la foto?

Banda sonora para la redacción de este post: Megadeth, Black Sabbath, Children of Bodom, Iron Maiden, Kreator, At The Gates, Savatage, Mercufyl Fate, The Haunted, Ozzy Osbourne, Carcass.