Urías Rockstar: remojándome con una estrella del Metal

Saludos cosmonautas,

la semana pasada os contábamos nuestro pasado como auténtico Guerrero del Metal, comentando nuestra pequeña crisis de fe en los últimos años. Os pedimos ayuda para salir del pozo, pero parece que somos muchos los que compartimos que actualmente, el Metal, no está precisamente en un momento de esplendor, sino que vive de rentas. Un poco lo que hacemos hoy, contando una de nuestras batallitas como ex-reporter tribulete de una revista de Metal Extremo. Os dejamos un gancho en formato foto en ese post, y muchos entendisteis que todo era una excusa para que os contara como acabé en una piscina con una estrellita del Gothic Metal en brazos.

Corría el año 2005, y la señorita Helena Iren Michaelsen, conocida por ser la cantante de Imperia ( y ex Trail of Tears), se disponía a sacar un nuevo proyecto bajo el nombre de “Angel”. Hell Awaits, la revista para la que escribía, había concertado una entrevista aprovechando que la voluptuosa señorita iba a pasar por Barcelona para promocionar el álbum. Lo cierto es que nos sorprendió hasta cierto punto que alguien con una popularidad relativa hiciese una gira promocional de este tipo, pero no íbamos a decir que no a hacer una entrevista al lado de una piscina en la azotea de un hotel barcelonés.

La Bella Helena que la llamaban.

A menudo se tiene una imagen de que esto del Rock y el Metal es todo puro glamour, fiestas salvajes, etc. Y si bien es cierto en algunos casos, por nuestra experiencia podemos decir que no es la norma, y que todo es más serio y “normal” de lo que parece. Aventuras las justas, aunque también depende del “caché” del artista con el que te vayas a reunir. No esperábamos gran cosa de esta moza. Pero cuando llegamos a la azotea, ahí nos esperaba la chica, luciendo bikini y un vestido prácticamente transparente por el remojón que se estaba dando. Se la veía picarona, así que lo primero que hicimos fue una pequeña sesión fotográfica de la chica, con la que Jordi (director de la revista y fotógrafo) seguro disfrutó, o así lo parecía viendo la cantidad de fotos que le sacó.

El angelito en cuestión. “1, 2, 3… ¡Splash” se tituló la entrevista.

Una vez terminada la sesión fotográfica, era mi turno. Buscamos un lugar suficientemente cool para hacer la entrevista, donde quedaran bien las fotos. Un par de sillas de jardín y la piscina al fondo. Helena, descalza, con un cigarro en una mano y un vaso de vino tinto en la otra. La viva imagen de una estrella del Rock, con un glamour algo barriobajero.

La entrevista no fue nada especial. Lo cierto es que a mi me gustaba más su nuevo disco que su trabajo con Imperia, pero no sé si diría lo mismo años después. De todos modos Helena trataba de convencernos de que este disco de Angel era algo muy diferente y personal, en el que se mostraba ella más como persona que como artista, bla, bla bla… yo ponía cara de interés, no dejaba de tener un par de buenos argumentos.

Una vez finalizada la entrevista, la artista se lanzó a la piscina decidida. Haríamos algunas fotos más. Y fue entonces cuando la cosa empezó a liarse. Y sí, Helena tenía razón, hacía mucho calor y apetecía darse un baño. Con menos delicadeza de la que uno esperaría, nos invitó a unirnos a ella. Pero es que no llevábamos bañador. “Tírate en calzoncillos, no pasa nada” – insistía ella. Estábamos solos. Bueno, no del todo, ahí estaba Jordi cámara en mano. Él tenía muy claro que no iba a tirarse, y yo seguía resistiéndome a tirarme a la piscina, literalmente. Entonces tuvimos uno de esos arrebatos, un impulso que a menudo acaba en remordimientos por haber hecho el ridículo de tu vida. Me quité la camiseta. Me quité los pantalones. Y revelé al mundo que ese día había tenido la gran idea de ponerme los calzoncillos más ridículos que tenía en el armario. Unos que parecían demasiado juveniles para mis 25 años. Pero no había marcha atrás, así que para que nadie se quedara contemplando mi sofisticada ropa interior di un salto.

Ya estaba en la piscina, y Jordi no quiso desaprovechar en absoluto el momento. Así que improvisamos una nueva sesión fotográfica acuática, sacando algunas de las fotos más auténticamente rockstar que nos hemos sacado en la vida, y que, hasta hoy, no se habían hecho públicas. No es necesario que diga que me gané cierto rapapolvo después de subirlas en Facebook. Pero una nota para chismosos, chismosas y la prensa rosa bloggera: no es lo mismo tirarse a una rockstar en la piscina, que tirarse a una piscina con una rockstar.

Yo Tarzán, tú Jane.

¡Puro Glamour!

Qué bonito era todo cuando pensaba que iba a vivir algún día de esto…

Si os gustó el post, puede que os interese saber de mis aventuras junto a Dimmu Borgir (Parte 1 y Parte 2) o la gira con Soilwork y Children of Bodom (Parte 1 y Parte 2).