Sonisphere 2009 Barcelona (2ª parte)

Saludos cosmonautas,

seguimos hoy con la segunda parte de la crónica sobre el Sonisphere 2009 (para rezagados, 1ª parte aquí), que tuvo lugar en el Fórum de Barcelona el 11 de Julio pasado (una fecha, además, muy importante en la Arcadia). En esta ocasión nos toca hablar de los tres últimos grupos que tocaron y que encabezaban el festival: Machine Head, Slipknot y Metallica.

Después de haber visto algo de Down, y de recoger nuestros “apetitosos” bocadillos para resistir las 6 horas que nos quedaban por delante, llegaba el momento de encontrar un buen sitio para contemplar los tres grupos principales del festival, algo que hay que meditar muy bien. Así que, después de estudiar el plano del recinto, la acústica de distintos puntos, las previsiones meteorológicas sobre el viento que tenía que soplar, la carta astral de James Hetfield y la normativa europea sobre seguridad en grandes eventos, decidimos que el mejor sitio para colocarnos era junto a la valla que había delante de los técnicos de sonido. Ahí conseguimos apoyarnos (después de algunas artimañanas para ahuyentar a sus colonos originales), y además hacíamos un favor al respetable ya que Urías, con sus dos metros, no iba a tapar a nadie durante el concierto (¡qué considerado!).

Machine Head aparecieron cuando aún teníamos luz natural, y como no podía ser de otra manera, con la intro de “The Omen” (La Profecía), que ya es casi tan clásico como el “Ecstasy of Gold” de Metallica (de la película “The good, the bad and the ugly”). Como es habitual también, el primero en aparecer en el escenario fue Dave McClain, el batería de la formación al que le cogimos un poco de manía hace unos años, después de una impertinente entrevista con él y Ahrue Luster (el exguitarrista de la banda y buena parte responsable de la debacle musical de la banda a finales de los 90 y principios del 2000). Empezaron con “Imperium“, el tema que les devolvió la vida allá por el 2003 (aunque uno siga teniendo la sensación que fue ayer), y es que después de sus flirteos bastante desastrosos con el Nu-Metal, su álbum “Through the ashes of empires” fue un retorno por la puerta grande (consiguiendo vender en una semana más copias que su anterior “Supercharger”). Por lo tanto, empezar los conciertos con este tema tan épico, largo y emocionante, tiene mucho sentido, y es un grito de Rob Flynn y compañía reclamando su antiguo puesto de reyes del Power Thrash (con el permiso de Pantera).

Aquí un fragmento de ese inicio de concierto:

El repertorio fue, a nuestro parecer, de muy buena elección, tocando todo los clásicos indispensables de esos dos primeros y tremendos álbumes, “Burn my eyes” y “The more things change…“, obviando prácticamente sus dos discos “malditos” (hicieron alguna concesión), y ofreciendo una buena selección de su dos últimos y aclamados “Through the ashes of empires” y “The blackening“. La actuación no fue una sorpresa, en todo caso, para los que hayan visto ya a Machine Head en alguna otra ocasión; Rob Flynn sigue con sus discursos de Metal y alcohol (soltando sus “salud”, uno tras de otro, cerveza en mano), y excitando al personal con la energía arrolladora que encontramos en tantas de sus canciones. Por otro lado, el fichaje de Phil Demmel, antiguo compañero de Flynn en Vio-lence y buena parte culpable del renacimiento de la banda, ofrece un panorama muy distinto al del ya mencionado exguitarrista, que en el escenario era más soso y arrogante que un chulo de playa. Así pues, entre la pasividad, pero siempre con simpatía, de Adam Duce y la discreción de Dave McClain, Phil ayuda mucho al ocupado frontman a  animar el cotarro.

En definitiva, Machine Head fue una buena forma de empezar la recta final del Sonisphere, y aunque su sonido no fue el mejor de la velada, su Power Thrash levantó más puños de los que un servidor esperaba, especialmente después de haberlos visto a principios del siglo XXI, cuando muchos los daban por totalmente perdidos.

http://www.youtube.com/watch?v=UK_RvpDIYtg

Caída ya la noche, y para acercarnos a la hora de las brujas, qué mejor que una horda de maníacos provinientes de Iowa, uno de los rincones más deprimentes de los Estados Unidos. Se han dicho y escrito muchas cosas de estos nueve enmascarados que actúan bajo el nombre de Slipknot, y muchas de ellas son bobadas. Con el tiempo han ido demostrando su valía más allá del impacto visual de sus máscaras, y posiblemente sea cierto que hacer su aparición enmedio de todo el batiburrillo Nu-Metal, al principio les ayudó tanto como les ha perjudicado después. Pero disco a disco se han hecho valer, e incluso se han atrevido a hacer cosas que otros grupos, en su posición, no habrían arriesgado, y han salido airosos.

Pero siempre serán un grupo al que muchos de los llamados “críticos musicales” y a tantos otros melómanos que gustan de escucharse a si mismos les gusta destripar. Así que no nos extraña que se haya dicho que el concierto del Sonisphere fuera flojo, algo con lo que estaríamos parcialmente de acuerdo, pero es que ahí faltaba Chris Fehn montando follón –  a quien “vimos” hace poco en la Arcadia – y acabar una gira en un festival al aire libre no creemos que sea lo mejor para una banda como esta. Así que emplazaríamos a todo el mundo a ver a estos locos en un recinto más pequeño para que vieran porque Slipknot han conseguido convertir a tantos incrédulos después de haberlos visto en directo. Pero es que ya sabemos como se les llena la boca a muchos buitres hablando de declives de artistas, de como disfrutan con la palabra “decadencia”. Y aunque una banda esté dando muestras de lo contrario, siempre queda bien decirlo.

Concluyendo, tanto por su sonido como interpretación, el concierto de Slipknot fue de lo mejor que se pudo ver ese día en el Sonisphere, quizás no llegó a ser todo lo que uno puede esperar de Slipknot (y aún así sigue aplastando las actuaciones de muchos otros grupos). Ofrecieron la mejor selección de sus cuatro trabajos, y además otro clásico de sus conciertos, que os dejaremos ver a continuación… (podéis pasar directamente al minuto 5.00… sí, eso es la batería, ¡que sí! ¡que está del revés! ¡que da vueltas! ¡que síiiii, que sigue tocando!).

Y finalmente, llegaba el momento culminante de la noche. Después de cuatro horas de pie, con el frankfurt ya digerido, empezando a desvariar por la deshidratación, un poco cansado de la tierna inocencia de ciertos fans de Slipknot que teníamos cerca, con la valla marcada en la espalda, y con Urías que parecía haber hecho un amigo muy especial (o eso, o el sujeto había confundido durante todo el concierto a nuestro alto cosmonauta con una columna), después de todo esto y más, pasó esto…

Estamos seguros que incluso el más rancio de esos “críticos musicales” de los que hemos despotricado tanto sentía la emoción que despierta esta intro de Metallica, que puso la gallina de piel a 40.000 personas. Empezar con “Fight fire with fire”, uno de los temas más arrolladores que ha parido el cuarteto californiano es, sin duda, una de las mejores formas de ponerse al público en el bolsillo, aunque a Metallica les sobren recursos para conseguirlo.

Su repertorio basado en los clásicos de toda la vida (aunque siempre, siempre, siempre, faltarán algunos, a no ser que pretendan tocar durante varias horas seguidas), que obvió totalmente los discos más vilipendiados de su carrera (“Load“, “Reload” y “St. Anger“), con el añadido de cuatro temas de su más reciente trabajo, y que supone un retorno a las premisas de los años ochenta (pero no siempre a los resultados), da mucho que hablar, analizar, y criticar. Pero nos hemos cagado bastante hoy en ciertos personajillos, y preferimos hablar de otro concierto estupendo más de Metallica, otro concierto de esos que realmente te hace olvidar quien eres, de donde eres, y de que estás enmedio de 40.000 desconocidos, sudados y apestando (¡y parece que ni te importe!). Hay que reconocer que, entre la lesión de espalda de James (ya se sabe, la edad no perdona, huh-huh-huh), y que casi todos se acercan ya a los cincuenta tacos, Metallica ya no pueden lucir la energía de antaño, ni subir esas plataformas corriendo como hacían antes (en realidad lo hicieron pocas veces), pero aún así, aún así, siguen dándolo todo, siguen convenciendo, y siguen siendo una de las mejores bandas de Metal del planeta que uno puede ver en directo. ¿Será por el poder que tienen sus clásicos? Sí. Pero también recuerdo a chavales emocionados cuando tocaron los temas del último disco, demostrando que Metallica aún tienen algo que decir, y mucho que enseñar a las nuevas generaciones.

http://www.youtube.com/watch?v=qNqGu_VSpkE

¡Eh! ¡Me compré esta camiseta! ¿¡Mola, eh!?

DSCN0497

(Perdonad la falta de fotos en la crónica, pero la cámara decidió apagarse justo antes de empezar Machine Head, y gracias otra vez a los que subís vídeos a YouTube con tanta ligereza.)