“Durmiendo con el enemigo”: de gira con Soilwork, Children of Bodom y Shadows Fall (2de2)

Saludos cosmonautas,

ya hace una semanas os empezamos a contar las aventuras de Urías a bordo del autobús de Soilwork, Children of Bodom y Shadows Fall, tres impresionantes grupos de Metal Extremo en uno de sus mejores momentos (podéis leerlo aquí). Estas aventuras fueron publicadas hace unos años en la ya extinta revista Hell Awaits.

En el anterior post dejamos a Urías pasando su segunda noche a bordo del autobús, intentando dormir mientras escuchaba música con su Discman sí, por entonces aún se usaban Discman). Y la historia sigue así…

Los ánimos estaban por las nubes esa noche, un buen concierto más el alcohol, una buena mezcla. Al poco rato de salir de Madrid paramos en una estación de servicio, y de repente oí como se abría la puerta del bus. Como una estampida entró la gente de Children Of Bodom, gritando, con ganas de fiesta, y dispuestos a ocupar el bus y revolucionar al personal. ¡Por primera vez pude ver a Alexi! Y creo que él se quedó más sorprendido de verme a mí saliendo de mi litera con cara sobado, que yo al verlo a él en tan bizarra circunstancia. Al poco estos se largarían, pero Alexander (guitarrista de CoB) se había quedado hablando con Bjorn (cantante de Soilwork) y no se dio cuenta hasta bien pasada media hora de que el autobús ya estaba en marcha. Así que esa noche tuvieron que buscarle una litera para que se quedase a dormir.

Mis anfitriones, Soilwork, en las puertas de Razzmatazz 2 (Barcelona).

La visita finlandesa había animado más a esa gente, y mientras intentaba dormir oía sus conversaciones; empezaron con el peloteo por el último disco de Soilwork, pero poco después no llegaría a entenderles ya que en lugar de hablar parecía que gritaban. Lo peor, es que gritaron mi nombre un par de veces. Un extraño en un bus, compañeros de viaje borrachos y con ganas de fiesta, ¿gritan mi nombre? Lo primero que me vino a la cabeza fue que querían hacerme alguna trastada. Y mientras ya me olvidaba de eso, de repente, Svern saltó dentro de mi litera, atravesando las cortinas y dándome un susto de muerte. La cara que puse en ese momento sería de foto. Por suerte la cosa no fue a más y me dejaron dormir tranquilo. Aunque esto último no pudo ser, otra vez equivocado. Si pensaba que la otra noche había dormido fatal, esta sería mucho peor, y es que el autobús se tambaleaba muchísimo más.

10 de Mayo

Al final pude dormir un poco, llegaríamos a Barcelona a eso de las 8 o las 9 de la mañana, y aproveché esa quietud para descansar de verdad. A la una me levantaría y seguiría el mismo ritual que el día anterior; vaguear un poco por el autobús y después ir en busca del almuerzo en la sala Razzmatazz 2. Por suerte este mediodía no sería tan aburrido como el de Madrid. Estábamos en Barcelona y con la playa a pocos minutos de la sala.

Así que aquellos que nos habíamos levantado fuimos a dar una vuelta por la playa. Aunque solo serían tres los que se atreverían a quedarse en la arena a tomar el sol, Brian, Jason y Bjorn, al que llamaron durante todo el viaje Rock Lobster (langosta Rock), porque del sol había dejado su blanquísima piel con un tono rosado langosta. El resto se quedarían en un banco, observando las peripecias de un viejo borracho para escalar una pared, y deleitándose con las vistas que les brindaban algunas chicas locales; según ellos en estas tierras tenemos mucha suerte con la cantidad de tías buenas que hay, aunque muchos adefesios también tenemos, les aclaré yo.

Así pasó más rápido el tiempo, y además parecía que el calor de ese día ayudó a fundir el hielo que hasta cierto punto había caracterizado su relación conmigo. Habíamos vuelto a la sala, y pasamos varias horas sentados en el backstage hasta que llegó una sorpresa para Henry, algo que solo sabía Peter, y es que su madre había venido de Suecia para darle una sorpresa. Fue un momento bastante emotivo, y fue entonces cuando pude ver a Henry perder esa postura tan seria que normalmente adoptaba.

El caos controlado, pocas horas antes del inicio del concierto.

Poco después de las pruebas de sonido, que para variar no dejaron satisfechos a los músicos, era mi última oportunidad para ejercer de periodista de una forma más directa. Realicé la entrevista a Shadows Fall que podéis leer en este mismo número y me llevé a Soilwork a las escaleras del exterior de la sala para una pequeña sesión de fotos, mientras el público que estaba abajo esperando entrar en la sala no dejaba a de mirar y señalar las estrellas de la noche. Unas estrellas que iban a sudar mucho. Era un día muy caluroso. Las entradas agotadas, y por lo tanto, la sala a tope de gente. Salí disparado de la zona de backstage para ver la, demasiado corta para mi gusto, actuación de  Shadows Fall. Cuando acabaron se quejaron, empapados de sudor, de el calor espantoso que hacía en la sala. Soilwork ya salían advertidos, y su concierto tenía que ser más largo y con el ambiente ya caldeado (aunque se abrió una puerta de la sala para intentar ventilar).

No es un pulpo, son las rastas de Brian, cantante de Shadows Fall.

Junto a Brian, que se había convertido en una especie de compañero habitual para ver los conciertos, vi a Soilwork sudar y sudar. Como se comentó luego, incluso Flink se había quedado quieto durante todo el concierto, todo lo contrario que en Madrid. Yo sudaba literalmente solo con verles, así que nos podemos imaginar un poquito lo que estaban pasando ahí arriba entre los focos. A pesar de todo eso, y de que ellos dijeran que por culpa de el calor el concierto había sido horrible y que no se habían podido divertir tocando, el público de Barcelona fue, sin duda alguna, el que se llevó la palma de las tres actuaciones que vi; creo que todo el mundo disfrutó de lo lindo, y yo que pensaba que ver tres veces a Soilwork sería demasiado, me equivocaba por última vez y me quedaba con ganas de verles más veces.

Ola Flink, otro bajista alto.

Al finalizar su actuación Soilwork comentaron a la gente de Children Of Bodom, que en esos momentos gozaban de la compañía de varias chicas (la Liga Puritana espera que fuesen sus prometidas), que se esperasen lo peor, y es que su actuación estaba prevista para durar poco menos de dos horas. Cuando los finlandeses ya se habían subido al escenario, Janne Warman, el teclista, seguía en el backstage sentado en su silla con poquísimas ganas de salir y pidiendo un cable MIDI suficientemente largo como para tocar desde ahí. Bromas aparte, al final salió para dar un buen concierto, aunque no tan enérgico como los anteriores y al final más corto de lo previsto.

Alex Laiho de Children of Bodom sorprendió a muchos con su camiseta.

Ya eran mis últimas horas con esa gente, se había reunido prácticamente todo el mundo en la zona del backstage, incluso los de Children Of Bodom (también con Alexi), la madre de Henry y su compañero, las acompañantes de los finlandeses, algunos roadies,  todos se quedaron por ahí; bebiendo, comiendo, maldiciendo el calor infernal y bromeando mucho. Una bonita imagen que Matt, guitarra de Shadows Fall, amenizó con un numerito de circo; encendió una de esas cajetillas de cerillas y nos dejó a todos boquiabiertos mientras empezaba a comerse esa cosa en llamas… hasta la última ceniza.

Matt a punto de “incendiar” su boca. Suerte que detrás hay un extintor.

Al final nos echaron de la sala porque tenía que empezar una sesión de discoteca, así que salimos todos fuera donde muchos de los fans aún esperaban, y entre autógrafo y foto me iba despidiendo de mis compañeros de viaje. Habían sido tres días bastante especiales, y a pesar de mis dificultades para poder entrar en el mundo de esos músicos, creo que al final lo conseguí, quizás demasiado tarde, justo cuando tenía que marcharme. Pero sin duda me fui satisfecho, y mientras ellos complacían a todos esos fans que llevaban horas esperando, yo me perdí entre la multitud para volver al mundo real, o al menos a mi mundo.

Despidiéndome de Peter de Soilwork y la gente de Shadows Fall. ¡Unos grandes tipos!

Y si te ha gustado este post, puede que te interese leer la crónica de Urías de la gira con Dimmu Borgir, Hypocrisy y Norther (1a parte y 2a parte).