“Durmiendo con el enemigo”: de gira con Soilwork, Children of Bodom y Shadows Fall (1de2)

Saludos cosmonautas,

sois muchos los que aún recordáis (y me recordáis) el post que publicamos hace unos meses sobre la vez que Urías se metió en un autobús de gira con una de las bandas de Black Metal más famosas del panorama: Dimmu Borgir (parte 1 y parte 2). Pero esa no fue la primera vez que Urías se subía un autobus para cubrir una gira española de un grupo. Hoy os queremos contar esa primera vez, hace ya unos añitos Urías se infiltraba entre las filas de Soilwork, una de las más notables bandas del llamado Death Melódico Sueco, y que por entonces estaba viviendo uno de sus momentos más dulces. Además, esta gira tenía como cabeza de cartel a los populares Children of Bodom, y como banda “prometedora” a los actualmente pesos pesados Shadows Fall. Un cartel variado y en uno de los mejores momentos de las tres bandas, y Urías nos cuenta (extensamente) como sobrevivió a esos tres días llenos de Metal, alcohol y ensaladas de atún:

Soilwork mostrando su reciente portada en Hell Awaits, revista en la que se publicó luego este reportaje.

Jueves 8 de Mayo

Mi viaje no empezó de la mejor forma posible. A las 6.45 de la mañana salía de mi casa en coche para llegar al aeropuerto, pensando que salir con más de dos horas de antelación sería suficiente, me equivocaba. Después de oír el mismo boletín de noticias por cuarta vez y avanzando a paso de tortuga ya empecé a desesperarme “¿Cómo demonios aguantan cada día estas colas esos que viven y/o trabajan en Barcelona? ¡Coged el transporte público!” A las 8.45 llegué al aeropuerto y empecé a correr para ir a facturar. Qué suerte, el vuelo se había retrasado diez minutos y podía ir con relativa tranquilidad. Pero cuando llegué a Madrid con el lógico retraso esa tranquilidad acabó. Nada más bajar del avión vi en esas fatalistas pantallas azules que mi vuelo ya estaba embarcando y ya hacían la última llamada, horror… Corrí, corrí y corrí, dando un buen espectáculo allí por donde pasaba, ya que ver un tío de dos metros corriendo con una mochila a punto de salir disparada, intentando que la tarjeta de embarque no se le caiga al suelo y con cara de desesperado-voy-a-perder-el-vuelo debe ser bastante divertido. Llegué justo a tiempo, y poco después de encontrar mi asiento el avión empezaba a moverse, ufff…

Miré por mi ventanilla del avión, vi una tierra llena de colinas y una pequeña pista de aterrizaje, había llegado a Vigo, la primera parada de mi viaje. Después de coger un autobús y hacer una especie de ruta turística por los alrededores y el centro de Vigo me encontré con mi anfitrión en esta ciudad gallega, Iago, el nuevo colaborador de Hell Awaits, que amablemente me ayudó a gestionar mi viaje a Porto y que me invitó a comer a su casa. Y una vez comido, habiendo hablado un buen rato de la revista, y jugado a varias partidas del Virtua Tennis, nos dirigimos a la Plaza España para coger el autobús de Break Point, un viaje organizado al concierto de Children Of Bodom, Soilwork y Shadows Fall en Porto. Bautizé mi nuevo y cuarto transporte del día como el “Jebi Bus”, y es que estando acostumbrado a usar este transporte, encontrarme con un bus lleno de metaleros y con un vídeo de Metallica del “Live Shit…” en las teles, no era lo más normal. El viaje duraría un par de horas, con una pequeña parada, y después de hacer un repaso al “Hate Crew Deathroll” de Children Of Bodom, se seguirían los vídeos de Pantera, Grease (no preguntéis), y The Osbournes, que amenizaron el viaje y provocaron varias carcajadas en el pasaje. Y es que no hay duda de que Ozzy Osbourne solo hay uno, hay frases suyas que ya son míticas, como la de “os quiero a todos, os quiero más que a mi vida… pero me volvéis loco”, sin olvidar sus instructivas charlas sobre sexo seguro, tatuajes y drogas. Así que después de ver un par de episodios por fin llegamos a Porto, mi primera visita a Portugal, y quedé bastante impresionado por esta ciudad. Mucha gente coincide a la hora de describir este país, y yo no voy a ser menos, la palabra es “decadente”. Hay que reconocer que desde un punto de vista turístico tiene su encanto, pero sigue siendo algo deprimente. El autobús tuvo que adentrarse mucho en la ciudad y por lo tanto pudimos ver buena parte de Porto, desde partes más “modernas” hasta el que parecía ser el centro histórico, donde edificios del siglo XIX convivían con otros más nuevos, y me sorprendió bastante ver que una exagerada cantidad de edificios estaban abandonados. El concepto de restauración y preservación no es algo que parezca estar muy arraigado entre los portugueses, y podías ver algunos impresionantes, viejos y destrozados edificios junto a otros completamente modernos. Una imagen que se presta como perfecto ejemplo de estos contrastes fue la de dos paradas de autobús; mientras que una era totalmente nueva y moderna, sólo cien metros más abajo te encontrabas otra hecha con cuatro plásticos, realmente curioso. Después de pasar por un impresionante y altísimo puente, descender un poco, y pasar por la zona de bodegas de Porto, llegamos a nuestra parada. Allí darían las últimas instrucciones para ir al concierto y volver después al autobús, pero el bus que cogería yo luego sería bastante más interesante.

La sala Hard Club de Porto es una de las mejores salas que he visto (y he visto unas cuantas). Situada a 5 metros del río, con unas vistas geniales, era un edificio de piedra, con un aspecto realmente moderno, aunque no sabría decir si es un edificio nuevo hecho a la antigua, o un edificio antiguo reformado (que ya sería raro). Mi primera misión sería encontrar a Fleisch, el Tour Manager de la gira, pero todas las puertas estaban cerradas y las únicas personas que estaban por ahí eran puntuales asistentes al concierto. Por suerte, Alexander, el segundo guitarrista de Children Of Bodom, corría por ahí y pude pedirle que avisase al Tour Manager. Al instante tenía delante de mí al típico y tópico roadie, con mil cosas colgando, pelo largo pero no tanto, chancletas y pantalones cortos, como no. Me acompañó hasta la parte trasera de la sala, saludé primero a Peter Wichers, guitarra de Soilwork que estaba realizando una entrevista, pasé por el camerino de Shadows Fall y por fin llegué al de Soilwork. Mientras era presentado, Ola Flink, bajista, Henry Ranta, batería, Sven Karlsson, teclista, y Lars, técnico de sonido, me miraban algo sorprendidos, dándome la impresión de que no estaban muy al tanto de que me tendrían unos días con ellos. Me senté en una de las sillas libres y lo primero que me dijo Henry fue: “Hay normas en el autobús. No se puede cagar y tampoco se puede vomitar.” Poco después me contarían que la norma de “no vomitar” se debía precisamente a un periodista español que había estado con ellos en la última gira, y que acabó vomitando en el suelo del autobús, posterior bronca del conductor y un pestazo considerable.

“Si despiertas al bebé, darle el pecho immediatamente.” El típico humor de autobús de gira.

Allí estaba yo, en un pequeño camerino, con ropa por el suelo, cerveza por todas partes, restos de catering, y la gente de Soilwork hablando sueco. Ahí empecé a darme cuenta de algo que hasta cierto punto ya me esperaba, estos suecos son de lo más soso y aburrido. No solo me miraban de reojo, con algo de desconfianza, como si fuese un intruso, si no que no eran precisamente unos tíos muy habladores, y aún menos afables cuando les sacabas algunas palabras. Aunque esta fue la primera impresión, y por suerte esto empezaría a cambiar de forma gradual. A los segundos… minutos… horas… se uniría un nuevo compañero de viaje, un habitual del mundo de los conciertos y las giras, un tipo llamado Aburrimiento. Una especie de muñeco vudú, que presidía la mesa, hecho con cubiertos de plástico, tapones de botella y una naranja era la prueba palpable de que normalmente no hay mucha cosa que hacer, aparte de beber.

Representación vudú del Sr. Aburrimiento.

Y mirando las musarañas pasó más o menos una hora desde mi llegada, entonces ya empecé a oír la actuación de Shadows Fall, solo oírlos porque aún estaba intentando socializar con la gente de Soilwork, quería caerles bien, así que por esta noche me conformé con oir a esas “promesas americanas”. Cinco o seis temas de Shadows Fall y ya era el turno de Soilwork, se pusieron sus respectivos uniformes, prácticamente los mismos durante las tres noches, y salieron ante una sala que a mi me pareció totalmente llena. Era la segunda vez que veía a Soilwork en directo y la verdad es que me impresionaron mucho más que la primera (que fue igualmente excelente), pero supongo que el hecho de verlos esta vez desde tan cerca, en el mismo escenario, ayudaría. El repertorio era una buena selección de temas de los dos últimos discos, así que no faltaron “As We Speak”, “Follow The Hollow”, la del nuevo vídeo, “Rejection Role”, “Figure Number Five”, “Light The Torch”,  y además con algunas concesiones a los más antiguos “A Predator’s Portrait” y “Chainheart Machine”. Gran concierto y ahora tocaba hacer cola para la ducha. Mientras tanto yo esperaría la actuación de Children Of Bodom, que aún no les había visto fuera del escenario ni les vería hasta el día siguiente, ya que se pasaron toda la noche encerrados en su camerino. Si mal no recuerdo empezaron su actuación con “Needled 247”, el primer tema del “Hate Crew Deathroll”, y solo con ese dejaron claro que son una banda potentísima en directo, que aunque a mí me gustan pero tampoco me apasionan, hay que reconocer que su actuación fue excelente. Esta vez opté por ver el concierto un poco más escondido, en un pasillo que hay detrás del escenario del Hard Club, mi intención era ver lo que se cuece entre bambalinas durante la actuación; lo primero que llamó mi atención fue un improvisado mueble bar hecho con las cajas del equipo de sonido; había varias botellas de alcohol, una cubitera y varios vasos, y con asiduidad el mueble bar recibía visitas de los roadies, que se preparaban sus cócteles y también algunos para Children Of Bodom, que entre solo de guitarra y solo de batería se iban paseando por ahí detrás, con mucho cachondeo y una calma algo curiosa teniendo en cuenta que estaban en medio de un concierto (¡todos unos profesionales, vamos!). Varios minutos antes de que acabase la actuación fui de nuevo al camerino, esta vez para ver cuál era la actividad más normal después de un concierto. Sinceramente, lo que veía allí, lejos de ser una juerga de sexo, drogas y rock & roll, como muchos se pueden esperar, parecía que me hubiese ido de colonias con el cole; ropa interior tirada por todos lados, mochilas abiertas, tíos envueltos en una toalla o en calzoncillos, unos que pedían jabón o desodorante, y mierda, mierda por todas partes. Entre el catering, las toallas, la cerveza que había caído al suelo, y un largo etc, esa pequeña habitación que antes era una bonita estancia, se había convertido en una pocilga.

Las guitarras de Alex Laiho, líder de Children of Bodom, con un detallito curioso.

Unos minutos después y el concierto había finalizado, tocaba una corta sesión de discoteca y el trabajo duro de los roadies para desmontar y cargar todo el equipo. Para las estrellas de la noche empezaba la diversión de verdad; aunque no habían dejado de beber desde que había llegado, la frecuencia con la que se abrían latas de cerveza aumentó, y además empezaron a servir la que parecía ser la bebida preferida de esta gente(aparte de la abundante cerveza), Red Bull con vodka. Para mí, esta bebida no es más que jarabe apestoso y prefería oler otras aromas que por ahí corrían, pero al menos el jarabe sirvió para que la sosería sueca dejara paso a lo que podríamos llamar… soltura. También hay que reconocer que la compañía de la gente de Shadows Fall ayudó bastante, y al menos empezaron a hablar en inglés, suerte para mí. Poco después salíamos de la sala para entrar en nuestro hotel con ruedas.
Aunque no era la primera vez que entraba en un autobús de gira, sí que era la primera vez que dormiría en uno, …con 12 tíos borrachos. Una vez dentro la cosa ya se animaba bastante más, paralelamente al consumo de alcohol, y empezaron a poner algo de música… ¿Slayer? ¿Metallica?¿quizás algo de Death Metal? ¿Opeth?, pues no, empezaron con Pink… en realidad no me sorprendió tanto, y es que ya estoy bastante acostumbrado a estos peculiares gustos de los músicos. Por suerte no duraría mucho y después de escuchar unas parodias del rapero Ja Rule realmente divertidas y que provocaron bastantes carcajadas, Paul, el bajista de Shadows Fall, se decidió por Sick Of It All, algo más “adecuado”. Mientras Ola Flink y Paul cantaban y hacían headbanging, la primera vez que les veía dejándose llevar de verdad, Sven se sentó a mi lado; él era de momento el tipo más discreto y poco hablador, seguiría siéndolo a lo largo del viaje ya que se le veía poco y hablaba menos. Pero gracias al alcohol esta noche sería diferente, y empezaría a soltarme un rollo de borracho de mucha tela. Incluso me llamaría “el enemigo”, que si algunos habéis visto la película “Casi Famosos”, recordareis que es como llamaban los músicos de una banda de los años 70 al jovencito periodista que se había unido a la gira. Me había convertido en un espía, en el Enemigo, e incluso Sven me amenazó, en coña… aunque yo no las tenía todas con un vikingo borracho a mi lado, y cinco más alrededor. Así que después de que Sven prácticamente se durmiera hablándome, decidí irme a dormir. O al menos eso pretendía.
No es fácil dormir en un bus. Ese ataúd que llamaban litera medía dos metros de largo, uno de ancho y menos de uno de alto (Edit: como un hotel cápsula). No es fácil dormir en un ataúd, y menos si se mueve y no deja de vibrar. No tengo ni idea de las horas que dormí, y dudo que fueran más de dos seguidas ya que a cada momento me despertaba, pero pocas veces he dormido tan mal. Al menos eso era lo que pensaba en ese momento.

Este es el aspecto de la parte de arriba de un tour bus, con sus literas (ataúdes) correspondientes.

9 de Mayo

No sé que hora sería, pero me di cuenta de que el autobús estaba metido en un gran atasco. No había duda, ya habíamos llegado a Madrid. Creo que fui de los primeros en levantarme, o de resucitar según como se mire. Me encontré a Peter jugando a una partida del Mario de la GameCube, así que mientras él intentaba machacar unas tortugas con pararrayos, yo empecé a mirar al exterior; el autobús estaba aparcado justo delante de la puerta trasera de la sala Aqualung, era casi la una del mediodía y ya había alguna gente esperando cazar algún autógrafo o alguna púa. ¡Eran más de diez! Realmente impresionante, cuanta devoción. Mientras tomaba algunos apuntes en las mesas de la parte baja del bus, el simpático conductor me dio las instrucciones para abrir y cerrar la puerta, ¡tenía un código secreto! También me dijo que podía entrar en la sala, que el catering ya estaba servido, y como no había comido desde la tarde anterior, salí dispuesto a devorar el desayuno.

El Metal da mucha hambre. Ola Flink, bajista de Soilwork, dispuesto a devorar el desayuno de los campeones.

La sala Hard Rock me había impresionado bastante, ya que comparada con las habituales salas de Barcelona era una maravilla. Pero lo de Aqualung ya fue algo impresionante. Un escenario enorme, un diseño del espacio bastante original y lo más impresionante, un patio con una enorme piscina, todo decorado al estilo tropical, lástima que la piscina estuviese vacía. A esas horas, algunos roadies, el chico del merchandising, los de Shadows Fall y Ola Flink, ya estaban alrededor de esa enorme mesa de catering. Pan, embutido, cereales, nachos para “dippear”, fruta, yogures, filipinos, café y mucho refrigerio era más o menos lo que poblaba la mesa. Por cierto, esta sería la primera vez que vería a los miembros de Children Of Bodom relacionándose con el resto de la compañía, aunque seguiría sin ver a Alexi, que estaría encerrado en el bus. Y los minutos iban pasando, era demasiado pronto para que las bandas tuviesen que hacer algo, aunque los roadies llevaban horas despiertos y currando, pero al mismo tiempo no había suficiente tiempo para ir a hacer un poco de turismo por Madrid. Así que tocaba esperar y entretenerse como fuese. Yo seguiría con mi pasatiempo favorito, mirar las musarañas, y el resto hicieron lo mismo; todos callados, con cara de sueño y mirando a su alrededor. Poco después Ola me diría que este estaba siendo el día más aburrido de toda la gira. Pues vaya suerte que tuve (¿dónde está el sexo, las drogas y el Metal prometidos? ¿dónde está la locura del Rock & Roll?).

Peter Wichers, guitarrista de Soilwork, haciendo gala de su simpatía habitual. ¡A tope con el solitario!

Al fin pasaron las horas libres y llegaba la hora de la actividad. Empezaban las pruebas de sonido. Siendo Children Of Bodom los primeros esperaba que por fin podría ver a Alexi fuera del escenario, no es que estuviese impaciente por verle, pero el hecho de que se resistiese a dejarse ver hacía crecer mi curiosidad. Y una vez más Alexi no apareció, el resto de la banda probó sendos instrumentos, pero había un hueco en medio del escenario. Como algo que ya parece ser habitual, surgieron algunos problemas con el sonido. No quedaba mucho tiempo, ya que la sala abría las puertas en pocos minutos, el resultado: Soilwork prácticamente no pudieron hacer pruebas, y poco después me encontraría a Peter algo enfadado y dando las culpas a la “Inquisición Española” que se ocupaba del sonido de la sala.

Brian Fair, de Shadows Fall, ante un entregado público.

Problemas aparte, en el terreno musical fue una gran noche. Esa fue mi actuación favorita de Soilwork y de Shadows Fall; no solo había un público bastante entusiasta, si no que las bandas, animadas en parte por ese gran escenario, tocaron y animaron a la gente como nunca, y Ola Flink dejó muy claro que él es todo un espectáculo de directo. Ya empezada la actuación de Children Of Bodom quise echar un ojo en los camerinos de la sala. Si no me equivoco, un tipo de Mastertrax bajó para llevar a Bjorn a una entrevista, pero como este ya había hecho una por la mañana y obviamente estaba cansado del concierto, se negó a ir y quería colgarle el muerto a otro. Así que empezaron a pasarse la pelota entre unos y otros; todos apuntaban a Flink como el candidato apropiado, pero este tampoco quería, casi como un niño que no quiere ir al cole. Bjorn se sentó para dejar claro que él se negaba rotundamente, y al final, después de hacer esperar un buen rato al paciente hombre de Mastertrax, el otro Ola se prestó para la entrevista.

Bjorn, vocalista de Soilwork, en acción.

Vi más o menos la segunda parte del concierto de Children Of Bodom y mi estómago reclamaba algo de cena. Esa noche no había catering, les daban quince euros a cada uno para comprarse algo, y como haríamos la mayoría me fui al Burger King que había justo al lado de la sala. Después de comer me dirigí al autobús. Ahí tuve varias charlas con Sven y Brian sobre lo buenos que son Katatonia(mi camiseta del “Viva Emptiness” causó sensación, al igual que la de Killswitch Engage que me puse al día siguiente, grupo impresionante según muchos de ellos). Brian se sentó delante de mí para comer su ensalada y sus patatas fritas del Burger King, mientras me contaba los problemas que tenían tanto él como uno de sus compañeros para subsistir en las giras con su condición de vegetarianos. Mientras separaba cuidadosamente el atún de la ensalada, se preguntaba porque algunos vegetarianos se hacían llamar así y comían pescado: “Yo solo como todo lo que se puede plantar y que crece.”
Pasamos varias horas ahí aparcados, y ya era el gran momento de los fans, que encontraron a la mayoría de las bandas paseándose, comiendo y bebiendo delante del autobús. Pero cuando más se bebería, otra vez, sería dentro del autobús, y esta vez Peter sacó una botella de vino, con la intención de emborracharse y emborracharme. Consiguió lo primero, aunque no lo segundo, y lo consiguió gracias a la ayuda del botín que se llevaban cada noche al autobús; todas las latas y botellas que habían sobrado del catering, eran introducidas en el bus cada noche por las bandas, con cierta clandestinidad(y no se llevaban poca cosa).
Unas risas y unas charlas después, me había retirado a mi litera. Pero si creía que escuchando un poco el Discman podría dormirme, estaba tan equivocado como muchas otras veces durante el viaje. Pero eso lo sabremos la próxima semana…

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Soilwork en la Aqualung, minutos antes de salir al escenario.

Os dejamos, por ahora, con unos videos de las bandas de la gira.

Children Of Bodom “Downfall”

Soilwork “As We Speak”

Shadows Fall “What Drives The Weak”