Anna Roig i l’Ombre de Ton Chien

Saludos cosmonautas,

se acerca el verano, y parece que empezamos a establecer la tradición de escoger una “banda para el verano”, que en realidad no tiene nada que ver con la canción del verano, afortunadamente. Lo que hacemos es hablaros de uno de los grupos que seguramente más escucharemos a lo largo de estos meses; ya sea porque acabamos de descubrirlos, o porque les hemos visto o veremos pronto en conciertos.

La apuesta de este año vuelve a sorprendernos a nosotros mismos por su estilo, que encaja poco en nuestros principales gustos musicales. Pero nos gusta hacer excepciones, nos gusta mucho. De hecho, nos pasamos el día haciendo excepciones. ¡Y qué buena excepción es Anna Roig i l’ombre de ton chien!

Empezaremos por explicaros porqué es un grupo que nunca debería habernos gustado:

1. La música es afrancesada

2. Varias de sus canciones son en francés

3. Tienen un toque muy “chic” (francés)

Sí, tenemos que confesar que nunca hemos sido muy francófonos. De hecho, incluso podríamos decir que tenemos manía a muchas de las cosas que provienen de Francia (menos el Roquefort, ñam). Esto ha hecho que cada vez que olíamos algo que tenía una aroma ligeramente afrancesada huyésemos despavoridos (menos cuando era Roquefort, ñam). Así reaccionamos al escuchar por primera vez a esta chica y sus compañeros, una de las bandas de esa “nueva ola de bandas de pop catalán”. Pero después de nuestra experiencia con Els Amics de les Arts, después de tener que comernos nuestras propias palabras con patatas (y Roquefort, ñam), decidimos ser algo más abiertos al respecto.

Amigos Spotify y Grooveshark, ustedes han ayudado muchísimo a que algunos demos segundas oportunidades a ciertas bandas. Y es que es tan sencillo buscar un grupo y escuchar una canción concreta, que gracias a eso “Corro sota la pluja” y “Je t’aime”, dos de los temas más populares de Anna Roig i l’ombre de ton chien, acabaron en nuestro playlist más relajante. Y una vez lo tienes en la cazuela, se va cociendo a fuego lento en tu oído. Hay canciones que poco a poco entran en ti, y lo que era una pequeña incursión bacteriana en tu cuerpo, se va reproduciendo hasta meterse entre tus carnes, modificando tus sinapsis, y formando parte de tu ADN musical.

Lo siguiente fue ir a un concierto que, por pura casualidad, incluía a Anna Roig i l’ombre de ton chien en el cartel (concretamente un concierto dedicado a cantantes femeninas). Allí jugaron otra de sus bazas, la interpretación; en el sentido más amplio de la palabra. Y es que los conciertos tienen mucha música, pero también mucha interpretación. Eso nos quedó muy claro ya en el segundo concierto suyo, al que fuimos con alevosía y nocturnidad. La escenografía, la forma de entrar al escenario de músicos y cantante. Así como ese estilo tan particular de Anna Roig de plantarse delante del micro, interpretar las canciones, e incluso convertirse en los personajes de sus canciones, con o sin atrezzo.

Sí, la batalla estaba perdida por ese entonces, y acabamos comprando el disco. Reconociendo que nos gustaban bastante mucho demasiado algunas de las canciones. Y llegamos a una conclusión: si nos gustaban The Cardigans, ¿por qué no Anna Roig? No es que sean tan parecidos, pero comparten algunas cosas, y lo único que les faltaría a los catalanes sería versionar a Ozzy Osbourne para acabar de matarme (como haría Trini Sánchez Mata).

A pesar de todo, hay batallas que aún no se han decidido del todo. Las canciones en francés me siguen costando algo más, y no sé si es tanto el idioma en si, o como cambia la voz de Anna en ellas. En cualquier caso, ese disco debut, que les llevó a convertirse en uno de los grupos insignia de este supuesto movimiento musical, seguía llamándome muy a menudo, sobretodo por aquellos temas con un aire más Pop.

Y entonces llegó “Bigoti vermell”, su segundo disco. Ofrecieron un pequeño avance de temas en Spotify, y fue entonces cuando caí preso irremediablemente del encanto de Anna Roig y sus compañeros. Esta vez no me hice el remolón, asumí rápidamente que habían presionado la tecla adecuada para la rendición. Reconocí una de las canciones que nos habían avanzado en uno de los conciertos, “Petons entre camions”, seguramente una de las baladas que más me han gustado en los últimos 10 años. Después la propia “Bigoti vermell”, canción pegadiza como pocas (de las que intentas quitarte de la cabeza porque te sorprendes tarareándola a cada momento), ya fue el toque definitivo.

Podría ser que el disco entero no acabase de gustarnos del todo, del mismo modo que del primero nos saltábamos algunas canciones, pero no, no pasó. Al contrario, descubrimos otras que también nos encantaron, como “Caputxeta Roig” (caperucita Roig), “La senyora tímida” o “Lladre de cors”, y nos sorprendió como incluso las que eran en francés acaban sonando casi siempre hasta el final (casi siempre). Ellos no han traicionado su sonido original, se siguen pareciendo bastante ambos discos, incluso en el equilibrio entre catalán y francés (aunque quizás el catalán esté ganando algo más de terreno), pero si algo ha pasado entre ambos trabajos, es que nos ha parecido intuir cierto viraje hacia composiciones algo más Pop (lo cual nos parece una idea inteligente y que además nos gusta). La verdad es que estamos expectantes sobre como puede evolucionar esta banda que empezó haciendo versiones de chançon français y ha acabado convirtiéndose en uno de los grupos punteros del pop catalán.

Anna Roig i l’ombre de ton chien nos ha hechizado. Y algunos amigos no saben reconocernos escuchando este tipo de música. Pero siempre nos han gustado las sorpresas, y contrariar al mundo. Así que Anna y compañía son nuestra apuesta de sonido veraniego de este año.