¿La era del gafotaku?: el mercado manga en 2016

Saludos, cosmonautas.

El tiempo pasa volando, y parece que se cumple la máxima de que, cuanto más edad, más rápido pasa el tiempo. Hace ya tres años que apareció un nuevo término para definir a una serie de aficionados al manga que no hacían ascos ni al manga más “hipster” ni al más comercial. Eran los “gafotaku”, un término que aunque no está del todo extendido, sí se puede oír de vez en cuando por algún sitio. De hecho, no hace mucho el gran Daniel Ausente lo utilizaba para hablar de algunos mangas en la emisora iCat.cat (lo podéis escuchar aquí, en catalán), aunque utilizaba el término como equivalente al “gafapasta” más conocido pero dentro de un contexto manga, que no es exactamente el sentido original del término (para conocer el origen y significado, aquí tenéis el post).

Iapprove

El caso es que investigando un poco sobre el término en cuestión, y su tímida expansión, me topé con un post realmente “interesante”. Es de un blog llamado Paracosmos Infinitos, y parece ser que en 2013 andaba un poco cabreado con aquellos que llegamos a considerarnos “gafotaku”. Os lo reproduzco, pero podéis leer el original aquí:

Carta abierta a la Mafia Gafotaku.

Sí, sí. Mafia Gafotaku. Mafias que sois unos mafias. Vosotros sabéis de sobra quienes sois.

Desestimados señores de la Mafia Gafotaku:

¿Es que no escarmentáis? ¿No habéis aprendido la lección con las malas ventas de los mangas gafapastosos de Ponent Mon y Astiberri? ¿Es que no vais a parar hasta hundir para siempre en el olvido a la editorial EDT? ¿Qué no es suficiente que todavía queréis hundir más el manga en España?

Durante años el manga parecía ser el único bote salvavidas contra la Tormenta Perfecta, aquella tan terrible que asomaba en el horizonte (¡El mundillo se acaba! ¡El mundillo se acaba!). Todo Cristo se animaba a publicar manga en nuestro país porque el manga se vendía muy bien. ¿Y qué tenemos ahora? Pequeñas editoriales que dejan de publicar manga para siempre, desengañados de la experiencia, y grandes editoriales que dejan colecciones tiradas en el Limbo de las series descatalogadas por las pésimas ventas. Y en vez de rectificar, vosotros venga erre que erre. Venga a pedir series que se ve de sobras que se van a pegar el gran castañazo por falta de lectores. Peñazos, que sois unos peñazos. ¡Y lo peor es que las editoriales os hacen caso y publican lo que pedís! ¿Pero qué os pasa? ¿Es que no vais a parar hasta que también quiebren Norma y Planeta? ¿Es eso? ¿Os quedareis contentos cuando el manga sea algo anticuado y vintage, solo disponible en mercadillos, de forma que el resto de gafopastos ya os ajunten en el club de admiradores de Najwa Nimri?

Kurosagi, Homunculus, Detroit Metal City, Aula a la Deriva…

A la deriva sí que os dejaba yo a todos vosotros, pero en una patera en el estrecho y con todo el material de Jiro Taniguchi publicado hasta la fecha como único alimento…

P.D: Sé que esta carta es muy irrespetuosa, pero es que ahora mismo estoy de calentón, por la mala hostia que se me ha puesto después de releerme I am a Hero, intentando autoengañarme para que me guste. Seguro que si me lo pensase en frio no escribiría nada de esto. Pero no. ¡Es que ya no me da la real gana seguir frio ni templado! Ya es hora de decir las cosas claras. Y si no lo suelto exploto. Hoy tengo ganas de ciscarme en Baudelaire y sus flores. Gafotakus, las ventas os llevan la contraria.

Mafias, que sois todos unos mafias.


¿Pero por qué sacar a colación este texto de hace 3 años?

El texto en si tiene su gracia. Sí, me hace reír, incluso aunque quede bastante claro que no le caemos demasiado bien a su autor. Y no deja de ser interesante por la forma de describir el momento por el que estaba pasando el mercado manga en ese momento, justo antes de que EDT desapareciera. Pero lo mejor son las previsiones y el análisis que hace, y que me han llevado a escribir a este post para reflexionar un poco sobre como ha cambiado el mercado manga en este país.

Acertó de pleno con la desaparición de EDT, aunque tampoco hacía falta ser un gran pitoniso para pensar que algo así podía ocurrir. Pero, por suerte, parece que se equivocó de lleno en todo lo demás. De hecho, si esto fuese una película de superhéroes o algo por el estilo, podríamos decir que EDT fue ese típico sacrificio necesario para el bien común. Que no se me malinterprete, no digo que la desaparición fuese beneficiosa, pero está claro que EDT fueron los que más insistieron en publicar un tipo de manga que se alejaba de los gustos mayoritarios, fueron los que procuraron cultivar ese futuro “gafotaku”. En cierto modo fueron unos pioneros, pero ser el primero a veces significa que llegas demasiado pronto y no recoges los frutos de lo sembrado (y si encima estás de lleno en una crisis económica de proporciones globales…).

Pero pasados ya unos años de su desaparición, parece que las cosas han ido a mejor para todos aquellos que nos gusta el manga en sus formas más variadas. En primer lugar, y como uno de los síntomas más evidentes de esa nueva “deriva” hacia el gafotakismo, tenemos la aparición de nuevas editoriales que están apostando por un manga que no es ni el hit del momento en la Shônen Jump, ni tampoco algo demasiado obscuro para que solo se interesen por él cuatro gatos. Sin duda están cubriendo ese hueco entre el manga más comercial y el más alternativo, el sitio natural para el gafotaku (tal y como lo describimos en su momento). Ahí están Milky Way, que ha sido una de las editoriales que más ha empujado ese hueco de manga para un lector que está madurando pero que no quiere dejar de leer manga (como pasaba antes), o Tomodomo, que apuesta por una serie de géneros que han sido algo marginados o directamente ignorados. Y estaremos atentos a la nueva aventura de Letrablanka, que también apuestan por el manga.

Destacable es también el papel que ha tenido ECC, la editorial que publica actualmente DC Cómics en España, y que para sorpresa de muchos empezó a publicar manga hace un par de años. ECC se ha decantado principalmente por aquel manga clásico que suele encontrar lectores entre el público no manga, es decir, todo aquello que tenga que ver con samurais. Pero no se ha quedado ahí, y también ha hecho algunas apuestas por cosas títulos como “Crows”, “Ichi the killer”, incluso se atrevió con Shintaro Kago, y parece que el terror de Junji Ito le está funcionando realmente bien.

Pero no podemos olvidar de ninguna manera que editoriales veteranas en la publicación de manga como Norma Editorial y Planeta también han sabido mantener un equilibrio y apostar por algunos títulos que, aunque ahora nos pueda parecer de cajón que debían publicarse, hace unos tres años habríamos pensado que era una apuesta arriesgada (Oishinbo, Shôtarô Ishinomori…).

No menos importante, todo lo contrario, es el papel que han empezado a jugar editoriales que, a priori, se encuentran muy lejos del “espectro manga”, pero que han decidido aventurarse en dicho terreno con algunos títulos seleccionados, y que no han dejado de enriquecer la oferta editorial actual. Astiberri y su devoción por Shigeru Mizuki, incluso Ponent Món que parecía que iba a descartar para siempre el manga, sigue con la línea de publicaciones de Taniguchi, y en los últimos meses han aparecido otros autores japoneses en su catálogo. Y no puedo dejar de mencionar una de las joyas de este año, “El hombre sin talento” de Yoshiharu Tsuge, que ha publicado Gallo Nero (si alguien me hubiese preguntado hace 3 años si pensaba que alguna vez se publicaría algo de Tsuge, me habría reído en su cara).

En definitiva, que el amigo que acusaba la “Mafia Gafotaku” de estar cargándose el mercado manga no podía estar más equivocado. Hay más variedad que nunca, hay mangas para niños, adolescentes, jóvenes adultos y adultos. Todo tipo de géneros, todo tipo de estilos, e incluso todo tipo de ediciones. El mercado del manga en España ha madurado en todos los sentidos. Y aunque sería muy atrevido decir que la “mafia gafotaku” ha tenido algo que ver, está claro que hay un público que ha ampliado sus horizontes y ya pide algo más que el shônen típico y tópico de siempre (que tampoco tiene nada de malo). Otro tema es si las ventas acompañan o no, pero como no sabemos de cifras de ventas, no podemos opinar al respecto (aunque los nuevos lanzamientos siempre son una pista, leed el post de Mangaland al respecto). Nuestra opinión se basa simplemente en la perspectiva del lector, y en ese sentido, parece que estamos mejor que nunca.

Quizás sea momento de hacer una nueva guía sobre “empezar a leer manga“, porque la que hicimos hace ya algunos años, se queda realmente corta.

Y si queréis leer más reflexiones sobre el mercado del manga actual, y esta posible “Edad Dorada”, os remito al Viñetario de Óscar Senar, que ya trató el tema con algunos miembros de la ACDCómic (Asociación de Críticos y Divulgadores del Cómic).

chiisakobe