Viajes: Nagasaki, una puerta al mundo

Saludos cosmonautas,

proseguimos hablando de la expedición de Urías a Japón. En esta ocasión lo hacemos para hablaros de una ciudad tristemente famosa, Nagasaki. Como ya sabréis, fue la ciudad que sufrió la segunda bomba atómica que lanzaron los americanos durante la IIª Guerra Mundial en Japón. En un principio iban a soltar la segunda bomba en otro sitio, pero el mal tiempo impidió que se lanzara sobre Kokura (el objetivo inicial). Nagasaki tuvo mala suerte, durante unos minutos se despejó el cielo y la bomba fue lanzada.

Hoy por hoy, Nagasaki está profundamente marcada por este hecho, y prueba de ello es que la mayoría de sus “atractivos turísticos” se basan en lo que pasó ese 9 de Agosto de 1945. Tenemos un parque de la paz, con una imponente estátua y las clásicas grullas de papel que suelen mandar los niños.

Muy cerca encontraremos el epicentro de la explosión de la bomba. Con un monolito que recuerda el de “2001: Odisea en el espacio”, y que se encuentra junto a las ruinas de una iglesia cristiana que andaba por ahí en esos tiempos y de la que solo quedaron unos restos.

Cuesta verlo, pero este señor estaba pintando el monolito que marca la zona cero del impacto de la bomba.

Y no era el único pintando el monolito (está al fondo a la izquierda, donde está apelotonada la gente).

Como en Hiroshima, encontraremos un museo dedicado a hacer memória de los hechos, mostrando algunas imágenes de la devastación, y también objetos que muestran el alcance de la destrucción (ropas de niños, botellas fundidas…), entre muchas otras cosas. Pero lo cierto es que, si uno ya ha estado en el museo de Hiroshima, este se hace un poco repetitivo, y no es tan completo.

Fijaos en el texto de abajo, otra muestra de ese japanglish que da pie a coñas varias. Aquí parece que te inviten a exponerte a la radiación, aunque en realidad lo que hay es un “panel expuesto”.

Pero este triste hecho hace que se olvide a menudo la importancia que ha tenido Nagasaki para las relaciones de Japón con el exterior durante siglos, siendo de los únicos, o quizás el único, de los puertos abiertos al comercio exterior durante los siglos de aislamiento de Japón. Esto le ha dado a Nagasaki un carácter especial y muy internacional. Famosa es su zona de casas holandesas (hay incluso un parque temático que reproduce el mundo holandés), los jardines Glover, o también la iglesia Oura. Ésta es la iglesia cristiana más antigua que existe en Asia. Ahí dentro se puede ver un cuadro que muestra la crucifixión de 26 cristianos el año 1597, cuando el cristianismo empezó a verse como una amenaza en Japón (cerca de la estación de JR hay un monumento, que nos olvidamos de visitar con las prisas).

Por otro lado, la localización en si de Nagasaki ya tiene su encanto. Es una ciudad portuaria, con un bonito parque al lado del puerto, y además, cuando uno se acostumbra a los pueblos y ciudades japonesas totalmente planas que hay entre Tokyo y Osaka, ver tanta colina y cuesta arriba sorprende (a la vez que cansa).

No tenemos fotos de ese “otro lado” de Nagasaki, pero sí mucho vídeo, pero nos reservamos las imágenes para el documental, que ya tiene título: “Crónicas desde Cipango”. Y muy pronto, también tendrá tráiler (como los profesionales, oiga).