Robots, Japón y el campo de distorsión de la realidad

Saludos cosmonautas,

este fin de semana leíamos en “Presència“, el suplemento que acompañaba al periódico catalán El Punt el domingo pasado, un artículo sobre el advenimiento de la robótica doméstica en esta próxima década. Básicamente nos contaba como en los próximos diez años vamos a ver como se integran de verdad los robots en nuestra vida cotidiana. Como no podía ser de otra manera, en el artículo se hace mención especial a lo avanzados que están los japoneses en este sentido. A continuación os traducimos una de las frases del artículo:

“Hoy en día, en Japón los robots ya desempeñan tareas de recepcionista, guardia nocturno, trabajador de hospitales y guía, entre muchos otros trabajos. “

Creemos que una frase de este tipo puede sugerirnos que en Japón te puedes encontrar robots en cada esquina, que ya son algo completamente integrado en la sociedad, en definitiva, que las fantasías de Isaac Asimov ya son una realidad. ¿Y es así?

Es evidente que Japón es el primer país en cuanto al desarrollo, producción e implantación de robots en la sociedad. Eso es algo que no discutimos. Y es que hay muchos factores que han contribuido a que eso sea así (y uno de ellos es muy #TLQM, el propio Astro Boy), pero este no es el objeto del post. Lo que cuestionamos aquí es la forma de explicar la realidad japonesa y los efectos que esto tiene en las preconcepciones que uno puede tener de algo más o menos ajeno a su realidad diaria. Este fragmento en concreto nos hace pensar en un concepto que pudimos oír en la conferencia de Héctor García “Kirai” en Casa Asia (y que habéis podido ver gracias a la Arcadia: 1a parte, 2a parte, 3a parte). Se trata del concepto de “campo de distorsión de la realidad”, una idea que sugirió Kirai para expresar la barrera que existe entre una realidad en particular y como los demás la perciben.

Hasta ahora Japón, y Asia en general, habían sido países de leyenda en muchos sentidos. Teníamos muy poca o nula información de primera mano, y las pocas noticias que nos llegaban solían ser sobre temas exóticos o hipertecnológicos, creando en nuestro imaginario un mundo aparte, una ficción en la que se mezclaban los robots gigantes y los samurais, las consolas y las geishas… ¿pero era esa la realidad de Japón? Sí y no. Por supuesto que en Japón encontraremos todos esos elementos, pero eso no significa que sean lo único que existe, o que todo en Japón gire alrededor de la alta tecnología o las tradiciones ancestrales.

¿Pero podíamos luchar fácilmente contra esa imagen estereotipada y sesgada de Japón? Difícilmente. Las fuentes eran muy limitadas, y a menudo estas tenían un conocimiento muy superficial de la cultura o la realidad diaria japonesa. Por lo tanto, si entrábamos en el imaginario japonés de un americano o un europeo lo que nos encontraríamos serían esos tópicos tan manidos, el resultado de ese “campo de distorsión de la realidad” que surgía entre la realidad y la mirada de quien nos contaba las maravillas de ese mundo.

Y entonces llegaron los blogs para ponerlo todo patas arriba. Con el boom de los blogs de expatriados por primera vez teníamos a mano información mucho más directa del día a día en Japón. Los bloggers nos contaban su vida, con aquellos pequeños detalles diarios que difícilmente valoraría el editor de un telediario. Por primera vez podíamos saber de una forma mucho más precisa como podía ser la realidad japonesa. Muchos pueden haber visto en los blogs la panacea que nos libera de los estereotipos, los prejuicios, o los sesgos de los medios de comunicación tradicionales, y algunos creen que realmente, sin vivir allí y gracias a los blogs, tienen una idea muy precisa de como son Japón y los japoneses. ¿Y es así?

Nosotros creemos que no, es más, estamos convencidos de la imposibilidad de huir de ese campo de distorsión de la realidad que sugirió Héctor García. No debemos olvidar que un blog también nos mostrará un tema desde un punto de vista determinado, el del autor del blog, y por lo tanto, estamos sujetos a su mirada particular, una visión de las cosas basada en sus opiniones, preferencias, intereses, etc. Pero los lectores podemos caer fácilmente en el error de basarnos solo en su mirada (que al mismo tiempo acabaremos modelando a nuestra manera) para hacernos una idea de, en este caso concreto, como son las cosas en Japón. Es cierto que gracias a los blogs se han podido derribar muchos tópicos que eran difíciles de derribar a partir de los medios de comunicación tradicionales, pero también habría que reconocer que los blogs también han creado algunos otros (por ejemplo, las bragas usadas, la perversión en los manga, el protocolo japonés, la limpieza de sus calles, y tantos otros nuevos tópicos japoneses).

¿Estamos criticando entonces el trabajo que se hace en estos blogs? En absoluto. Simplemente es una reflexión que tanto como lectores de blogs como bloggers deberíamos hacer de vez en cuando para no caer en la conformidad y confortabilidad. Cualquier historia, cualquier noticia, cualquier post, es solo un fragmento de la realidad, y es un arduo trabajo, por no decir una quimera, el recoger todos esos pedacitos. Los blogs seguramente nos ayudan a que el mosaico sea ahora mucho más completo, mucho más rico y diverso que  cuando teníamos que hacer solo caso de artículos como el que comentábamos al principio. Pero seguirá siendo un reflejo, y seguirá estando sujeto a las distintas miradas,  con lo que al final lo único que nos quedará es nuestro propio e intransferible pedacito de la realidad.

Y no, en Japón aún no hay un robot en cada esquina, y mucho menos en cada hogar. Pero bueno, tiempo al tiempo…