El Museo del Juguete de Estambul

Saludos cosmonautas,

ya estamos de vuelta de nuestro viaje, y después de unos más que necesarios días de reposo, volvemos a las andadas para hablaros de nuestra aventura turca. Esta vez lo hacemos para hablaros de la cosa más #TLQM que hemos encontrado en Estambul, un museo del juguete. Lo cierto es que en esta ciudad no parece haber mucho espacio para nuestra idea de “todo lo que mola”, ya sea por su grandísima explotación turística, o porque su población no goza de los privilegios de otras sociedades y, por lo tanto, ciertas aficiones no se pueden cultivar.

Así pues, enterarnos de que en Estambul podíamos encontrar un museo dedicado al juguete, fue como agua de mayo para un servidor, y eso que en Agosto no llueve ni por asomo.  El descubrimiento lo hicimos a través de la revista Time Out Istanbul, y es que este museo no aparece en ninguna de las guías que hemos consultado. Suponemos que al encontrarse algo lejos de los circuitos turísticos habituales (está en la parte asiática y lejos de cualquier punto turístico), y que esté más pensado para turcos antes que para turistas (tienen la web en inglés, pero su personal no lo habla), no es extraño que nadie se haya molestado en incluirlo. Pero cosmonautas, eso es una ventaja. Durante nuestra visita al museo estuvimos solos la mayor parte de la visita, coincidiendo unos pocos minutos con unos japoneses, y otros pocos con una madre y sus dos hijos.

Para situaros un poco, este museo se llama Istanbul Yuncak Muzesi y es propiedad del poeta y escritor turco Sunay Akin, quien inauguró el museo un 23 de Abril de 2005 en su casa familiar. En el museo se nos cuenta una curiosa historia del propio Sunay Akin, quien a los 5 años se sacó unas fotos para immortalizar el día en que iba a ser circuncidado. El fotógrafo le prestó un barco para sacarse la foto, pero Sunay pensó que se lo estaba regalando, y cuando le dijeron que no era así tuvo un gran disgusto. 37 años después encontraría el mismo tipo de barco en un anticuario alemán.

La foto de Sunay Akin con su preciado barco.

Actualmente tiene en exposición 4000 juguetes (y tiene 3000 más en su colección), pero aparte de esto, toda la decoración de las salas está hecha con mucho esmero y dedicación. Aunque estaba prohibido grabar video y sacar fotos, no pudimos resistir la tentación. Esto es algo que hay que compartir y que servirá para animar a todos aquellos que piensen viajar a Estambul a visitar este precioso museo. Pero tenemos que pedir disculpas por la mala calidad de algunas fotos… y es que hacerlo a escondidas no siempre es fácil.

No sabemos exactamente qué pintaba este señor ahí enmedio, pero mola.

Una gran colección de “Teddy Bears”, cuenta con un ejemplar en negro que se hizo poco después del hundimiento del Titanic como homenaje.

Un Teddy Bear “warholiano”. ¿Sabíais que lo de “Teddy” viene de Theodore Roosevelt, Presidente de los EUA?

¡Bang, bang! ¡Lucky Luke! Indios y Cowboys, todo un clásico.

¿Os suena esta pieza? Es posible, porque ya os la mostramos en nuestra visita al Museu del Joguet de Figueres.

Superman comunista vs Superman.

¿Se supone que es Godzilla? No lo tenemos muy claro.

¡Eh! Nosotros también tenemos todos estos… aunque fuera de la caja… y no eran turcos.

Star Wars, El Planeta de los Simios… sólo falta Star Trek, ¡pero no me molesté en fotografiarlos! ¡Malditos trekkies!

Aquí podéis ver un ejemplo de la ambientación del museo. En muchos escapartes había ejemplares de revistas originales ilustrando los juguetes y su época.

Es normal encontrarse soldaditos en una colección de juguetes…

…pero esto no deja de ser algo chocante.

E.T. y Kennedy… y más abajo el coche del asesinato de JFK, con el periódico de la notícia detrás.

El juguete que más nos hizo reír: las botas lunares.

No podían faltar los robots japoneses. Lo cierto es que una buena parte de la colección consistía en piezas de Japón.

¡No podía faltar el dúo maravillas!

¡Fantástico! ¡Quiero uno igual!

Está claro que esto de las figuras de músicos no es nada nuevo.

Aportación española al catálogo. También os puede sonar del museo de Figueres.

Esto es casi como el Catolicismo Guai de “Dogma”.

Y hablando de religiones… las mascotas de los mundiales y un balón firmado por Pelé.

La habitación de los trenes, perfectamente ambientada con ventanas, asientos y puertas de trenes reales.

De camino al baño… una última sorpresa.

¡Y esto es el pasillo que lleva al lavabo!

Y aunque parezca mentira, detrás de esas escotillas hay peces de verdad.

¡Un museo que se merece el sello #TLQM! Clicando aquí podéis accerder a su página web.