Aviones y prohibiciones: ¡no sin mi dentadura!

Saludos cosmonautas,

hoy queremos hablaros de un tema que nos tiene preocupados, el de la seguridad en los aviones y sus posibles consecuencias en caso de desastre. En uno de los últimos vuelos que hicimos nos llamó la atención cierta prohibición existente en caso de producirse una emergencia. En realidad es un detalle tan pequeño que uno difícilmente se da cuenta a primera vista. De hecho, si no fuese por el aburrimiento, nosotros difícilmente nos habríamos fijado en esas instrucciones que tenemos tan y tan vistas en los aviones, y no habríamos advertido que en un pequeño rincón nos informar de que, en caso de evacuación de emergencia del avión, están prohibidas… ¡las dentaduras postizas!

Después de una intensa búsqueda por Internet, no hemos sido capaces de descubrir la razón de que esté prohibido evacuar el avión con la dentadura postiza. Pero esta prohibición nos genera muchas preocupaciones referentes a la supervivencia de aquellos pobres ancianos que se ven obligados a usarla.

Pongamos un ejemplo. Imaginemos por un momento que un avión, con una mayoría de viajeros del Imserso, tiene un accidente y se precipita hacia el mar. Imaginemos que el piloto es muy habilidoso y consigue hacer un amaraje suficientemente bueno como para no cargarse al pasaje.  Imaginemos también la situación de pánico posterior: “¡se va a hundir el avión! ¡huyamos! ¡poneos los chalecos salvavidas!” Los abuelos hacen caso a las azafatas y se van poniendo el chaleco, a su ritmo por supuesto. Pero justo antes de que empiecen a salir, a una de ellas se le enciende la bombilla y dice: “les recordamos que está prohibido llevar la dentadura en una situación de emergencia, ¡quiténsela!” Decenas de abuelos llevándose las manos a la boca para quitarse la dentadura, dejándola encima de los asientos… La estampa es dantesca.

Poco a poco van saliendo todos, y al agua patos. Los pobres han caído en mitad del Pacífico y, afortunadamente, descubren que están relativamente cerca de una isla. Los abueletes desdentados nadan y nadan hasta llegar a la costa, pensando que los habitantes de la isla podrán ayudarles. Pero allí no están ni Jack, ni Kate, ni Hurley, ni siquiera están Los Otros, ni Los Otros Otros. La isla está completamente desierta.

Al cabo de unas horas contemplan a lo lejos como el avión finalmente se ha hundido con todas sus dentaduras dentro. El piloto les asegura que esta isla no está en ningún mapa, y que al haber perdido las comunicaciones mucho antes del amaraje, el equipo de rescate no sabrá dónde empezar a buscar. Seguramente tendrán  que pasar una larga temporada en la isla. Los abuelos, preocupados, intentan discutir qué van a hacer ahora. Lo intentan, porque hablar sin dentadura no es la cosa más entendible del mundo, y la confusión es equiparable a los tiempos de la torre de Babel.

El piloto, después de salir explorar les tranquiliza. Por suerte parece que hay una cantidad importante de fruta, y la pesca parece cosa sencilla pero… ¿cómo cojones van a poder comer los abuelos sin la dentadura? ¿cómo van a poder sobrevivir? ¿se pasarán el día chupando cocos? ¡Hay que retirar esa prohibición ya! O miles de abuelos morirán de inanición en nuestras islas desiertas.