Lo que he visto en mi televisor: las series de 2014

Saludos, cosmonautas.

Estamos en plena época de TOPs, galardones, Lo mejor de, o Destacados… y es que al empezar un nuevo año hay que hacer balance del anterior. Aunque son típicos y tópicos, son de esos artículos que a todo el mundo le gusta leer (y discutir), y además siempre vienen bien para descubrir algo nuevo. Pero lo que pretendo hacer para la Arcadia es algo distinto. No voy a hacer un post sobre “las mejores series de 2014”, lo que haré es contaros qué series he visto yo a lo largo de este año, independientemente de si son o no novedades. Porque cuando algo es bueno, lo es sea nuevo o no.


Limit (1)

LIMIT

Empezaré por una de las series que terminé hace poco, que empezó sin convencerme demasiado, pero que después de tres o cuatro capítulos me enganchó mucho. Se trata de un “dorama” (así es como llaman las series en Japón), y hacía muchísimo que no veía uno (algo a lo que ya he puesto remedio). Como una gran cantidad de películas y series japonesas, la obra original en la que está basado este dorama es un manga, y la autora no es otra que Keiko Suenobu. Este nombre quizás os pueda sonar a algunos porque Norma Editorial lleva publicando desde hace 5 años su obra más conocida, “Life”, una historia sobre el bullying escolar (tema que preocupa mucho allí). Su siguiente obra fue “Limit”, que  TV Tokyo adaptó en formato televisivo en 2013, y que guarda ciertos parecidos con “Life” por el tema escolar y el de los abusos (aunque no es el tema central).

La historia de “Limit” empieza cuando una clase de secundaria se dispone a realizar una excursión de varios días. El motivo del viaje es que los alumnos se conozcan mejor entre ellos, y parte de las medidas que se toman para que realmente exista una interacción es requisar todos los teléfonos móviles, así no habrá distracciones. Pero por desgracia, los alumnos no llegarán a su destino, ya que el conductor del autobús, debido al exceso de trabajo, acabará precipitando el vehículo por un precipicio. La mayoría de los alumnos y los dos profesores que les acompañaban morirán al momento, pero cinco chicas supervivientes tendrán que hacer lo posible por mantenerse con vida hasta que llegue la ayuda… y no parece que vaya a ser pronto.

Sin duda, una situación “límite” que pondrá a prueba el aguante y las relaciones que existen entre estas chicas, y donde los papeles que jugaban en clase antes del accidente se verán cuestionados. El grupo en cuestión no puede ser más heterogéneo, desde la chica popular a la marginada, de la chica responsable a la frágil, cada una de ellas tiene su propia historia, y esto es algo que iremos descubriendo capítulo a capítulo. “Limit” es interesante por muchos motivos, y es capaz de poner en tela de juicio muchos temas que preocupan a la sociedad japonesa. Como decíamos, está el tema del bullying en la escuela, de esa carrera de fondo que es la popularidad, el ser considerado “alguien” en la clase, y de lo que algunas de estas chicas son capaces de hacer simplemente por estar en el grupo adecuado. Por otro lado, tenemos otra trama interesante, la de la escuela y la empresa de autobuses y su gestión del accidente. No queremos entrar en detalles, pero nos ha recordado mucho a ciertas actitudes de la empresa TEPCO después de la crisis nuclear del terremoto y posterior tsunami en 2011. Aunque quizás los temas de fondo no dejan de ser el valor de la amistad, así como el de la sinceridad, la honestidad, decir lo que realmente se piensa y siente, algo que a los japoneses a menudo les cuesta hacer.

No os diré que sea la mejor serie del año, y probablemente a los que no estén acostumbrados a los dorama japoneses les cueste un poco entrar por las particularidades del medio (hay mucho drama), pero es una serie de esas que enganchan, que es capaz de sorprender e incluso asustar, y además es capaz de tocar todo tipo de temas de forma interesante. Sí, muchos se quejarán de que parte del planteamiento ya es un fallo importante (¿por qué no intentan escalar el precipicio o rodearlo?), pero superando eso, todo lo demás vale la pena. ¡Dadle una oportunidad! 🙂


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SONS OF ANARCHY

Ya hace años que he seguido la que es una de mis series favoritas de todos los tiempos, y este año ha sido especial porque finalmente nos hemos despedido de ella, con su dramática séptima temporada. Siete años de moteros forajidos, de ese Hamlet sobre ruedas del que ya os hablamos hace tiempo. Para muchos la serie tendría que haber terminado ya hace tiempo, pero no estoy para nada de acuerdo, y estoy encantado con como se ha cerrado la historia de Jax Teller. Cierto es que la séptima temporada ha sido algo más monótona que otras, simplemente porque todo se reducía a reparar lo que había pasado en el último capítulo de la sexta… pero es que fue tan fuerte lo que pasó (¡de las escenas más potentes que he visto en mucho tiempo!), que no me parece nada mal que se haya tardado 13 capítulos en finiquitar todo el follón que se montó.

Durante todos estos años ha sido una de las series que más a menudo he recomendado, y lo seguiré haciendo, a pesar de que sé que es bastante complicado entrar en ella al principio, y que muchos lo dejan a los pocos episodios. Lo que pasa es que la serie empieza como si ya estuviese a todo gas, y cuesta un poco entender como funcionan ciertas cosas (especialmente en qué consiste el club, y quién es quién en él), pero insisto, una vez le pillas el tranquillo te engancha y no te suelta. Sons of Anarchy no se ha llevado ninguno de los grandes premios de la industria, señal que eso de los premios, a menudo, es una bobada. Pero no me enrollo más, leeros la crítica que le hice en su momento.


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EPISODES

Acaba de empezar la cuarta temporada de la que para mí es ahora mismo una de las mejores comedias que se pueden ver en televisión. Así de claro. Lo triste, es que a pesar de lo buena que es, y que además es una serie que habla precisamente de series, no parece que mucha gente le haga caso. Quizás algunos se echan atrás al ver que uno de los protagonistas no es otro que Matt LeBlanc (el Joey de “Friends”), pero es que precisamente esa es uno de los mejores detalles de la serie. Os cuento…

Seguro que más de una vez habéis visto que una serie (o película) inglesa o de cualquier otro país, tiene un éxito importante en su lugar de origen, y seguidamente Hollywood o alguna cadena norteamericana compra los derechos para hacer su propia versión. A veces, incluso se traen a parte del equipo para trabajar con ellos, e incluso pueden llegar a respetar el guión a rajatabla… pero no, no funciona. Falla algo. En “Episodes” tenemos una pareja protagonista, Sean y Beverly, ambos llevan cuatro temporadas de éxito en la televisión británica con su serie sobre el profesor de un internado, “Lyman Boys”. Una noche, uno de los capitostes de una cadena norteamericana les ofrece el oro y el moro por llevar su serie y hacer un remake en Estados Unidos. Les asegura que le encanta la serie y que quiere repetir el éxito. Una vez llegados ahí, todo empezará a ir mal, el actor que ellos habían escogido para hacer el papel es rechazado (y eso que era el actor original), y en su lugar la cadena les ofrece a Matt LeBlanc… ¿Para hacer de hombre de avanzada edad cogen a “Joey”? La tragicomedia está servida.

Matt LeBlanc se interpreta a si mismo en una serie que pretende reírse un rato de la industria de Hollywood, de sus hipocresías, de las gilipolleces de sus estrellas y mandamases, y todo ello desde el punto de vista de una pareja de británicos que se debaten entre la posibilidad de dar la campanada en Estados Unidos o de volver a su fría y húmeda, pero menos falsa, Londres. Tanto si os gustaba “Friends” como si no, es una buena oportunidad para redescubrir a un actor como Matt LeBlanc, olvidaros del fracaso estrepitoso de su spin-off, porque aquí lo borda, y hay que reconocer el valor que le echa para reírse de si mismo de la forma en que lo hace.


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BOYS ON THE RUN

Puede que no os suene de nada el título, pero si os digo que este dorama está basado en un manga de Kengo Hanazawa, quizás empiece a sonaros de algo. El autor del famoso manga de zombies “I am a Hero”, firmó antes este manga sobre otro de esos personajes perdedores, pero en este caso más preocupado por perder su virginidad que por la posibilidad de una amenaza Z. Una vez más, parece que Hanazawa se inspira algo en si mismo, porque si le echáis un ojo al manga os daréis cuenta del más que obvio parecido entre su protagonista y Hideo de “I am a Hero” (que Hanazawa ya reconoció se inspiraba en él mismo). No deja de ser curioso que un autor con tan pocos títulos a sus espaldas consiga que una de sus obras pase del papel a la televisión y también al cine, porque existe también la versión cinematográfica, pero es que está claro que el manga tiene miga. De hecho, llevo ya varios tomos leídos y me encanta. Y lo cierto es que el dorama es una adaptación muy fiel del mismo, de hecho, hay diálogos que son prácticamente calcados (más o menos cada capítulo es un tomo del manga). Cierto es que hay alguna trama añadida, algunas ligeras modificaciones, y quizás lo que es más distinto es el cásting, ya que el actor principal no tiene la pinta de gafotas frikazo del manga, y la chica quizás es demasiado mona, pero aún así, todo lo demás parece muy fiel (hay que decir que los personajes de la peli sí se parecen algo más).

La historia trata de este chico virgen de 27 años que busca como sea dejar de serloy, además, conseguir ser todo un hombre, cambiar. Pero él mismo no dejará de meterse en fregados, en parte por su propensión a ponerse demasiado cachondo, pero también por una serie de infortunios que le persiguen. No diremos más para spoilear el asunto, pero os podemos asegurar que hay momentos realmente hilarantes. Para mí, en el mundo del dorama, me parece el perfecto sucesor de Densha Otoko.

No he podido encontrar el trailer de la serie, pero os dejo el de la película que guarda un parecido importante en muchos aspectos.


SHIELD

MARVEL’S AGENTS OF SHIELD

En su primera temporada fuimos muy poquitos los que defendíamos esta serie, spin-off del Agente Coulson que hemos visto en varias películas del universo cinematográfico de Marvel. Tuvimos que tragarnos las críticas, especialmente durante los primeros episodios que, estamos de acuerdo, no estaban a la altura de lo que se esperaba. Pero a mitad de temporada, y como suele pasar con muchas de las obras con firma Whedon, la serie empezó a despegar y no ha parado de subir. De hecho, la segunda temporada ha convencido a muchísimos de los que pensaban que la primera era una pérdida de tiempo. Además, Marvel parece que está realmente dispuesta a apoyar la serie y le ha permitido avanzar temas de futuras películas. Así que si eres un seguidor de las películas, cada vez será más difícil ignorar la serie, y se convierte en ese complemento perfecto en el período de “entrepelis”, cuando los personajes “más reales” siguen con sus vidas más “normales” (si es que se puede decir algo así de SHIELD).


theamericans

THE AMERICANS

Llego tarde con esta, pero me estoy poniendo al día a pasos agigantados. The Americans ocupa un lugar parecido al de Sons of Anarchy (y no porque sea de la misma cadena), el de aquellas series buenísimas que no están teniendo el reconocimiento que merecen, no se llevan premios, y no son una serie de masas. Pero joder, qué buena es. El título debería leerse con cierto rintintín, y es que este “the Americans” hace referencia precisamente a dos agentes de la KGB que viven en los Estados Unidos de la Guerra Fría. Se trata de dos agentes del programa ultrasecreto de espionaje soviético, que consiste en entrenar una serie de agentes para que se convierten en un ciudadano americano cualquiera, y a partir de ahí, poder vivir una doble vida como espías. Les introducen en el país muy jóvenes, solo se les permite hablar inglés, y nunca hablar de su pasado antes de conocerse; para ellos, sus nombres e identidades reales no existen, siempre han sido norteamericanos. Como os podéis imaginar, la serie tiene lugar en los años ochenta, bajo el mandado de Ronald Reagan, que hizo escalar como pocos las tensiones entre ambas potencias nucleares. Y en medio de todo esto, tenemos a esta pareja, que vivirá sus crisis, sus problemas con los hijos, líos de faldas, o su relación con el típico vecino del FBI… pero claro, siendo espías, es algo más complicado.

Una serie apasionante, otra de las que enganchan, llena de tensiones, dramas, grandes personajes y situaciones peligrosas como las que añoramos de la ya mencionada Sons of Anarchy. Quizás no tiene esos giros inesperados y brutales (al menos por lo que he visto hasta el momento), pero aún así, es capaz de dejarte pegado al sillón.


Silicon Valley

SILICON VALLEY

Otra de las comedias olvidadas, incluso yo me olvidé de votarla para las series destacadas de Zona Negativa. Pero es lo que pasa cuando se trata de series cortitas de la primera mitad del año… Muchos os dirán que esta serie es mucho mejor que The Big Bang Theory, pero la comparación me parece totalmente gratuita. No juegan en la misma liga, el humor es muy diferente, y que los protagonistas sean informáticos y algo, solo algo, frikis, no creo que sea motivo suficiente para meterlas en un mismo saco. Silicon Valley es obra de Mike Judge, el creador de los míticos Beavis & Butt-head, pero os podemos asegurar que aquí no hay risas tontas y muchos chistes de caca-culo-pedo-pis, de hecho, son de universos bastante distintos. Los protagonistas de la serie son un grupo de informáticos que trabajan en el famoso Silicon Valley, uno de ellos consigue programar una aplicación capaz de comprimir ficheros como ninguna otra. A partir de ahí fundará su propia start-up con una serie de personajillos, e intentará dar la campanada con la ayuda de un inversor.

En muchos sentidos, “Silicon Valley” guarda cierto parecido con la parodia que supone “Episodes” de Hollywood, pero en este caso Mike Judge se meten con el mundo de los desarrolladores de software, ese mundo lleno de gurús, iluminados, pero también de frikis que solo saben hacer cosas con el ordenador y nada más. Es como ver la peli de la Red Social, pero sin el glamour y el dinero, y con muchas más risas. No es una sitcom de las típicas, no hay risas enlatadas, y quizás tiene un humor algo más fino. Pero es grande, y ni siquiera hace falta que seas informático para disfrutarla. Y ojo a una de las frases… “Steve Jobs era un poser”. La segunda temporada se estrena en abril.

Por cierto, pequeña curiosidad para los seguidores del blog a los que conseguí enganchar a “Freaks and Geeks“, uno de los actores jovencitos aparece en “Silicon Valley”, bastante crecidito e incluso difícil de reconocer (a ver si lo adivináis).


Sailor ZombieSAILOR ZOMBIE

Con un título así, ¿quién sería capaz de resistirse? No solo de Zombies “a la Hanazawa” vive el hombre, y la verdad es que aún tengo los ojos abiertos como platos después de haber visto los primeros episodios de esta locura. No se trata de ningún subproducto extraño de alguna productora de vídeos para adultos, sino de un dorama de episodios de 30 minutos de la propia TV Tokyo, así que es cosa seria (aunque los zombies… son más bien de risa, y se podrían haber currado bastante más su caracterización). Si algo así se emite en una cadena como esta es principalmente porque las protagonistas pertenecen a las AKB48 (el grupo de idols que desbancó a mis queridos Morning Musume), y que son una auténtica plaga zombie, porque te las encuentras en todas partes y en todo tipo de productos.

La historia empieza dos meses después del comienzo de la típica invasión zombie, una chica tiene un accidente de coche y es recogida por las alumnas de un instituto cercano. Allí descubrirá como toda una clase, varios profesores y otros personajes han sobrevivido estos dos meses encerrados en el instituto, en parte, gracias a un sistema de autoabastecimiento eléctrico. A partir de ahí, empezaremos a conocer a los distintos personajes, y a presenciar una serie de situaciones absolutamente WTF, como cuando los zombies se ponen a bailar, o las extrañas apariciones de un grupo de Idols que cantan “Sailor Zombie”, e incluso lo que parece un claro, e hilarante, guiño a “Ataque a los Titanes”. Es una de esas series de “ver para creer”, que tiene sus puntazos… ya veremos si soy capaz de tragarme los 12 capítulos, pero lo cierto es que si uno se lo toma en coña, es para pasarlo bien un rato (por suerte, la serie no se toma en serio a si misma).


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DOCTOR WHO

Este año pude disfrutar del estreno de la octava temporada de Doctor Who, y el estreno del nuevo Doctor, Peter Capaldi, de la mejor manera posible. Lo hice en Inglaterra, el mismo día que se estrenaba, en un cine de Cardiff. Fue uno de esos momentos especiales, y teniendo en cuenta que por la mañana había ido al Doctor Who Experience, fue una especie de orgasmo whovian en toda regla. El primer capítulo me gustó, y Capaldi me convenció en seguida. Lo cierto es que la cosa incluso mejoró, y llegó a ofrecernos algunos de los mejores episodios de los últimos años. Por desgracia, el listón no se ha podido mantener tan arriba durante toda la temporada. No es que haya habido episodios muy malos, pero al haber empezado muy fuerte, uno esperaba algo más. Pero no me quejo, no deja de ser la primera temporada de un nuevo Doctor, y seguro que lo mejor está aún por llegar.


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THE FLASH

Lo sabéis, yo soy de Marvel. Pero cuando se trata del tema audiovisual, acostumbro a hacer ciertas concesiones. La oportunidad que le di a “Arrow” no salió del todo bien, pero con “The Flash” sigo sorprendido por lo bien que lo están haciendo, y estoy siendo fiel a la cita desde entonces. En muchos aspectos me ha recordado a un Smallville más madurito, principalmente porque tiene esa factura televisiva de DC (estética, cásting, etc.). Pero si bien “Arrow” parece un castañazo con ese protagonista que cuesta de creer, Barry Allen cae bien y te lo crees. No os voy a decir que sea una serie revolucionaria, que sea innovadora o esté llevando las historias de superhéroes a otro nivel, porque no es cierto, pero creo que pocos pondrán en duda que lo que hace, lo hace muy bien. De hecho, el “mid-season finale” nos ha dejado a todos locos e impacientes por seguir indagando en el misterio de ese “Flash amarillo”.

La serie tiene, además, un guió para aquellos que hace unos cuantos lustros veíamos la serie que la dedicaron al personaje, y es que el padre de Barry Allen lo interpreta el mismo actor que hizo de Flash en su momento. Un guiño muy simpático, y que tiene un gran momento en el episodio piloto en la escena en que padre e hijo hablan en prisión. La pena es que DC no tiene intención alguna de hacer que el mundo televisivo y cinematográfico estén integrados (como sí ha hecho Marvel), con lo cual no veremos a Gran Gustin interpretando a Flash en la gran pantalla. Una pena, porque para muchos él ya es la cara de Flash.


true detective

TRUE DETECTIVE

Ignorada por los premios, pero para todo el gafapastismo (e incluso más allá), “True Detective” es, no una de las series del año, sino LA serie del año. Por mi parte, sin duda está entre las mejores de lo que he visto, me ha parecido fantástica en muchos aspectos, pero tampoco me voy a tocar con ella como han hecho muchos durante meses… para luego empezar a rajar del final, hehe. No sé yo si la serie ha conseguido reinventar el género policíaco, pero lo que nos han ofrecido McConaughey y Harrelson es una de esas parejas que seguro pasarán a formar parte de la iconografía de dúos policíacos junto a Murdoch y Riggs, Starsky y Hutch y similares. Pero ojo, que a muchos no les gustará que la etiquetemos de “buddy cop series”, pero creo que tiene mucho de eso, por mucho que lleve el género a unas cotas altas de sofisticación.

Si vivís en otro planeta, y aún no os habéis enterado de qué va el tema, “True Detective” empieza con el hallazgo del cadáver de una chica en un campo de Lousiana. El cuerpo está colocado y adornado de una forma extraña, hace pensar en un asesinato ritual o algo parecido. Los encargados de investigar el caso son Rust y Cohle, recién asignados como compañeros, y que en seguida chocarán por su forma de ver el mundo. La historia la contarán ellos mismos, cuando años después de ese crimen, otro par de policías se interesan por la historia ya que podría estar relacionada con un nuevo crimen. Todo apunta a que hay algo más que un simple perturbado detrás de todo esto, y el caso les llevará a utilizar todos los medios posibles para solucionarlo. Pero quizás, el caso, no sea lo más importante después de todo, ya que estamos hablando de una serie donde sus dos protagonistas se lo comen todo.

No es una serie para todo el mundo, y de hecho el primer capítulo puede dejar frío a más de uno. Pero es sin duda una de esas series que se hace cuidando el más mínimo detalle, con muchas ganas e incluso, en ocasiones, un exceso de pretensiones. Pero con escenas como la del final del cuarto capítulo, se lo perdonamos. Y el final, para mí no es decepcionante del todo, pero quizás sí esperaba un poquito más (así ya estáis advertidos).


sleepy hollow

 SLEEPY HOLLOW

Sleepy Hollow la descubro cuando ya se está emitiendo su segunda temporada, pero después de la insistencia de algunos de mis expertos de cabecera, le di una oportunidad: gracias. Lo confieso, la idea de hacer una serie sobre la historia de “Sleepy Hollow”, lo del jinete sin cabeza, no terminaba de entenderlo. Pero es que la serie es mucho más que eso, de hecho, se podría decir que es como un “Fringe” de los monstruos de toda la vida, de brujas, demonios y otros seres malvados.

La historia empieza en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, un inglés que se ha pasado a las filas americanas lucha a muerte contra una mole con casaca inglesa y una extraña máscara. El protagonista, Ichabod Crane, consigue cortarle la cabeza, pero muere en el proceso… o quizás no. Crane despertará en el presente, para encontrarse con un mundo moderno que no entiende y que le toma por loco. Pero no ha sido el único que ha despertado, el jinete ahora sin cabeza también ha vuelto a la vida, y alguien tendrá que acabar con él antes de que se desate el apocalipsis. Para ello, unirá fuerzas con una de las policías locales de Sleepy Hollow, cuya relación con el suceso es más cercana de lo que piensa.

Una serie de hechos sobrenaturales, de conspiraciones masónicas, criaturas sobrenaturales y la amenaza del apocalipsis, sin complejos. Una de esas series que se disfrutan muchísimo si te gustan series como Fringe o Perdidos, y además, tiene a enIchabod Crane es uno de esos personajes británicos que tan bien quedan dentro de una serie norteamericana.


buffy

 BUFFY THE VAMPIRE SLAYER

Por último, pero no por ello menos importante, Buffy, mi querida Buffy. Y es que este finalmente he terminado de ver las siete temporadas de la que ya es, sin duda alguna, una de mis series favoritas de todos los tiempos (sí, junto a The Sopranos y Sons of Anarchy, toma ya). Porque es Whedon en estado puro, porque abrió el camino a muchas otras cosas que llegaron después, porque ha reinventado mitos, sabe emocionar, hace que te encariñes de sus personajes… y además, porque tuvo los huevos de hacer un episodio musical, y encima lo hizo de fábula, sin que fuera una simple anécdota, sino un episodio crucial en la trama. Lo sé, muchos estaréis leyendo esto pensando que me he vuelto loco, que Buffy es una serie de mierda para adolescentes. Volved a verla. Yo pensaba exactamente lo mismo cuando la veía por televisión en su momento. Pero si te sientas pensando en que quien hay detrás es Joss Whedon, sabes que hay algo más ahí. Y entonces te das cuenta de que había estado ahí todo el rato. Un día habrá que dedicarle un post entero.


Y hasta aquí este repaso a las series que he visto este año, aunque no son todas, porque no sé si después de tanto rollo habréis llegado al final del post… pero en esta lista también podríamos haber añadido Game of Thrones, The Big Bang Theory, Derek, Community, The Walking Dead (que este año ha mejorado bastante), Homeland, Black Mirror, los pilotos de Gotham (bufff) y Constantine, Sherlock (la 3a, la temporada más floja por ahora), y algunas más que habré olvidado…  ahora vamos a por Fargo.