Todo Lo Que Mola de Holanda

Saludos cosmonautas,

seguimos repasando nuestra reciente y fugaz visita a los Países Bajos, y hoy lo hacemos con una selección de algunas de las imágenes más curiosas que nos hemos encontrado en este país.

Holanda es un sitio interesante, de por si es un lugar curioso por su paisaje, completamente plano, y cuya montaña más alta llega solo a los 321 metros. Su climatología está completamente loca. Suponemos que al no tener montañas, la gran cantidad de viento que suele haber hace que todo cambie muy rápidamente, y en cuestión de 10 minutos puedes pasar del sol radiante a la granizada. Y hay otros motivos, conocidos de sobra, que convierten Holanda en un país “popular”, como la legalidad en cuanto a la consumición de ciertas drogas, y también la legalidad de la prostitución.

Lo de arriba es un “pre-rolled joint” de marihuana (un porro pre-liado) que venden en un coffe-shop (los famosos locales donde se puede comprar legalmente marihuana, hachís, etc.). Cuesta 3 euros y está dispuesto en el local en un expositor al más puro estilo Chupa-Chups. Pero lo que más nos extrañó del coffee-shop que visitamos fue que había una “zona de fumadores” al fondo del local. Esto no significa que todo el mundo que quiera fumar sus porros tenga que irse ahí. No, la “zona de fumadores” estaba reservada para los que querían fumar tabaco, ya que la hierba se podía fumar en todo el local. Una curiosa interpretación de las normas anti-tabaco con las cuales estamos todos muy familiarizados, pero con una nueva variable que lo enrarece todo un poco.

Holanda también es un país famoso por su tolerancia, multiculturalidad, y podríamos decir, su “avance” respecto a temas polémicos en otros países, como las drogas y la prostitución que ya hemos mencionado, y también en la cuestión de la religión. De hecho, dicen que el gran laicismo ha llevado a vaciar muchas iglesias, y es que no son pocas. Esto ha llevado también a la desacralización de muchos de estos edificios que han quedado inútiles en cuanto a su función religiosa inicial. Si en Amsterdam es muy famosa una discoteca ubicada dentro de una iglesia, en Maastricht también encontramos dos antiguas iglesias muy bien aprovechadas. Aunque parezca mentira, el edificio que véis encima de estas lineas es una librería. ¡Vamos dentro!

No es fácil adaptar semejante desaprovechamiento del espacio del que hacen gala la mayoría de iglesias, pero sin duda es mejor esto que dejarlo completamente vacío, ¿no? La verdad es que se hace extraño pasearse por esta librería, y uno le queda una cara de embobado considerable, sobretodo si la mayoría de libros están holandés y por lo tanto no te llaman mucho la atención.  Aunque hubo un libro en concreto que sí atrajo la atención de Urías

Sin duda, una librería en una iglesia es algo curioso para nosotros, pero hasta cierto punto podríamos decir que tiene cierta “coherencia cultural”. Lo que ya cuesta más de imaginar es que alguien sea capaz de montar un hotel en una enorme iglesia. Y sí, lo que os mostramos aquí debajo es la entrada de un carísimo hotel de Maastricht.

Pero hay más razones que nos llevan a pensar en lo bizarro de este país. Un paseíto por las calles de Amsterdam basta para darse cuenta de que hay algo torcido en este país… las casas…

Hay muchas casas en Amsterdam que están echadas para adelante, y no es ninguna metáfora para indicar que son casas con mucha personalidad. De hecho es muy habitual que algunas casas estén ligeramente torcidas hacia adelante, y según dicen, esto se hacía aposta para ayudar en las mudanzas (que se hacían a través de las ventanas con la ayuda de una polea). Pero esto sigue sin dar explicación a porqué hay tantas casas como la que tenemos aquí encima, en que parece que el edificio se esté cayendo hacia un lado. Ahí va otro ejemplo (marcado en rojo), que además demuestra que no es que se haya desplazado la casa, si no que está hecha así… (o eso nos parece a nosotros).

Dejamos por ahora los edificios, y nos vamos a otras bizarradas holandesas que nos encontramos paseando por Amsterdam. Paseando por el barrio de Jordan de la capital es fácil encontrarse un montón de galerías de arte (son bastante gafaspasta estos holandeses), y la verdad es que, después de visitar el Museo del Sexo (ya os lo contaremos), nos pareció tan sugerente como hilarante la siguiente escultura…

Pero no solo en las galerías de arte se encuentra uno con obras sugerentes… A algún lumbreras se le ocurrió que sería divertido hacer una larga serie de fotos con gente agachada de forma que encajara con la altitud de las vallas de protección de unas obras callejeras… No pensó, o quizás sí, en todas las coñas que esas fotos podrían suscitar. Ya os decimos que muchos de estos carteles estaban pintarrajeados, pero os dejamos a vuestra imaginación  saber qué cosas dibujaba la gente…

En un mercadillo callejero lleno de ropas de todo tipo, desde militar a la típica camiseta turística, pasando por sudaderas de Pacman y otras lindezas, nos encontramos con más muestras de arte callejero, no sabemos si espontáneo y colaborativo, pero cuanto menos curioso. Eso sí, con lo que llega a llover en este país, no sé hasta qué punto es agradable pasearse por debajo de este árbol…

Podemos entender lo que ha llevado a la creación de este curioso monumento al peluche. Ya se sabe, uno empieza colgando un osito ahí, a otro le hace gracia y lanza un marcianito, después viene otro con un pato, y al final este el resultado… pero… ¿alguien puede explicar el siguiente monumento?

Pasemos ahora a las cosas auténticamente #TLQM, a lo más friki que nos encontramos por la calle, y que no es poco. Todos sabemos que en Holanda todo el mundo va en bicicleta, desde los niños a las abuelitos, e incluso los perros. De hecho, la circulación por Amsterdam en coche es una auténtica pesadilla, y podemos certificar que incluso usando un GPS es una auténtica locura intentar adentrarse en sus calles. Así que no nos extraña que incluso Bruce Wayne haya tenido que adaptar su Bat-móvil a las circunstancias de la capital holandesa.

Ya os contamos como nos fue nuestra visita a una tienda de cómics del barrio rojo (y las grandes compras que hicimos), pero no solo en Amsterdam encontraremos tiendas con cosas #TLQM. En una calle de Maastricht nos topamos con esta tienda de complemente de moda súmamente friki. Estrellas de Mario, osos amorosos, Doraemon, el maldito gatostiable, y un espectacular, aunque algo ostentoso, collar de Game Boy. ¡Increíble!

¿Alguién se acuerda del engima que lanzamos durante nuestra visita a Bilbao? Nosotros sí. Sirius fue el primero en verlo, y Santi el primero en identificar qué en la foto que colgamos del Puente de Arenal había un mosaico con un genial Space Invader. Gracias a los comentarios de algunos cosmonautas pudimos descubrir que se trata de la obra de un artista callejero que se dedica a vagar por el mundo creando estos mosáicos de Space Invaders. ¡Y feliz casualidad! En una calle cualquiera de Amsterdam, en un recóndito lugar, solo un par de semanas después de ver el primero de estos mosáicos, nos encontramos esto:

En definitiva, con una corta visita, y sin buscar demasiado, uno se da cuenta en seguida de que Holanda es un país friki, un país completamente #TLQM. Pero sobretodo, Holanda es un país muy cachondo, si no fijaros en como se llama uno de los principales bancos del país… ¡esto es sentido del humor y lo demás tonterías! 😉