Japón, robándoles ideas desde 1932

Saludos cosmonautas,

estábamos sentados ante el televisor después de cenar esperando ver uno de los programas favoritos (pocos) que vemos habitualmente los lunes, cuando de repente vimos este anuncio de Custo:

http://www.youtube.com/watch?v=iML2Xq4ycmc

Cuando lo vimos empezamos a señalar y emitir sonidos guturales intentando captar la atención de la Comandante. Y es que este anuncio nos resultaba sospechosamente familiar…

http://www.youtube.com/watch?v=ulW-qgP-iks

Seguro que en el mundo de la creatividad muchas veces se dan casualidades, y puede que el parecido sea una simple coincidencia, o incluso se podría hablar de “influencia”, “homenaje”, “guiño”, etc. Señalar a alguien y llamarle “plagiador” siempre es arriesgado, porque aunque a veces lo tengamos muy claro, existen las casualidades y, también, errores de apreciación. Pero el plagio existe, y este anuncio nos hizo pensar en lo habitual que es el remake o simplemente la copia descarada de ideas japonesas en Occidente.  Nuestra mentalidad Creative Commons hace que veamos con buenos ojos el flujo de ideas entre diferentes personas, pero esa misma mentalidad  hace que nos moleste mucho que apenas se citen las fuentes de inspiración originales. Ahí está el quid de la cuestión, pero antes veamos algunos ejemplos…

El hijo de Gene Simmons (KISS) se reveló como dibujante de cómics estilo manga, pero le pillaron con esta viñeta (no sabemos si había más) que era claramente igual a la de un manga bien conocido…

El hijo de Gene Simmons (KISS) copiando “Bleach”.

Ahora veamos un ejemplo clásico con un personaje muy conocido por estos lares. Se trata de una de las mascotas de Churruca, llamada “Miss Palomita”, y que tiene un parecido más que sospechoso con Peko-chan, la “masconesa” de la empresa japonesa de dulces Fujiya.

Miss Palomita de Churruca

Peko-chan de Fujiya (la única diferencia es que Miss Palomita es “rubia de bote”.)

Fuente: Predicando en el desierto (ejemplo sugerido por Japan Gaijin)

Pero que nadie se confunda, el plagio se da en cualquier dirección. Y de hecho, si Japón es lo que es hoy en día, esa amalgama sui generis de cultura oriental y occidental, es precisamente por haber “plagiado” muchas cosas de fuera. Pero al menos lo han hecho, por lo general, sin esconderse y reconociendo de donde les ha llegado la inspiración. Pero insistimos, no estamos aquí para criticar el trasvase de ideas. El problema es otro, la mala fe.

Japón hasta no hace mucho era ese país enigmático y desconocido del que apenas sabíamos nada (y para el público general sigue siendo así). Así pues, copiar una idea y hacerla pasar como propia ha sido bastante fácil hasta ahora. Es decir, en el caso hipotético de que Madonna hubiese querido copiarle una idea a Kylie Minogue, todo el mundo se habría enterado y se habría denunciado. Pero si se “inspira” en una cantante japonesa que sólo conocen los japoneses… ¿quién se va a enterar?

Así pues, lo detestable es cuando alguien se apropia de una idea y la hace pasar por suya, y eso es algo flagrante, por ejemplo, en el mundo del cine. Uno de los casos más sonados es el de la copia descarada que hizo Disney de “Kimba” de Osamu Tezuka con “El Rey León”.

http://www.youtube.com/watch?v=s4GR0DconsU&feature=fvw

Fuente: Tierra de Cinéfagos

Pero hay una especie de “plagio” más sutil y legal que se llama “remake”. Óbviamente es legal porque se pagan los derechos de la obra original a quien le pertocan, pero también es cierto que los americanos son muy habilidosos en hacer pasar estos remakes por ideas propias y llevarse todo el mérito. Apenas se cita en entrevistas o artículos la fuente original, y que alguien nos corrija si nos equivocamos, pero aún espero oír a Martin Scorsese hablando de “Infernal Affairs”, la película hongkonesa que el convirtió en “Infiltrados” y le supuso finalmente el Óscar (y eso que la original es bastante más redonda).

Hemos visto muchísimos más ejemplos recientemente con remakes de “Ringu”, “Kairo”, o “Dark Water” y más allá del cine de terrero hemos visto incluso el estreno de “Hachiko” con Richard Gere, en la que se apropian ya directamente de una de las historias “tokiotas” por excelencia. Pero no es algo exclusivo de estos malos tiempos que están pasando los guionistas de Hollywood para encontrar ideas propias (es vergonozo lo que está sucediendo ahora cuando todo son licencias o remakes de películas extranjeras), y es que ya en los años 50y 60 se daba esta práctica.

Seguro que muchos habréis tarareado alguna vez la melodía de ese mítico western titulado “Los Siete Magníficos”. Seguro que muchos de vuestros padres recuerdan esa peli perfectamente, ya que es uno de los westerns más famosos que existen.

http://www.youtube.com/watch?v=sZl6Xl5NGJo

Pero la mayoría de ellos no sabrán, porque nadie se encargó de explicarlo, que “Los Siete Magníficos” es un remake americanizado de la grandísima “Los Siete Samurais” de Akira Kurosawa.

Y como estamos en la Arcadia, no podíamos dejar de mencionar “Godzilla, King of the Monsters”, es decir, el pastiche que hicieron los americanos con la película original de Gojira, añadiendo a Raymond Burr (Perry Mason) y modificando la historia para que la pudiesen entender y no se traumatizaran los pobres e indefensos americanos. Ya no hace falta ni mencionar lo que se hizo con los Power Rangers y el peor Kamen Rider que ha existido jamás, aunque esa ya es otra historia.

Por último, podríamos hablar de “Paprika” y la aclamadísima “Origen”… ¿alguien se había planteado la similitud entre sus argumentos?

http://www.youtube.com/watch?v=hsdhqn3dxQI

Seguramente nos estamos dejando multitud de ejemplos, especialmente en otros campos como pueden ser la publicidad o los videoclips, y quizás sean más difíciles de identificar que en otros campos como el cinematográfico. Pero con la muestra que tenemos aquí (siempre discutible) creemos haber dejado clara nuestra idea sobre el plagio descarado que existe en el mundo de la creatividad. Y aunque ya hemos dicho que todo lo que sean influencias, homenajes o incluso copias sin mala fe pueden ser beneficiosas y enriquecedoras, lo que realmente nos molesta es que aprovechándose de la lejanía y el desconocimiento general del público, alguna gente se dedique a copiar sin escrúpulos las obras de otros artistas, y que encima se lleve todo el mérito.

Algunas veces se ha planteado que, en el fondo, si un artista de renombre copia a otro menos conocido (o totalmente desconocido), al final el primero le acaba haciendo un favor al segundo al otorgarle sus 15 minutos de fama. Pero sinceramente, si Britney Spears le copia algo a Ayumi Hamasaki, aparte de los japoneses, ¿quién se va a acordar de la estrella del JPop cuando Britney se lleve su Grammy?

Pero cuidado, la globalización y la era de Internet están acabando poco a poco con esa impunidad. Cada vez es más fácil descubrir este tipo de prácticas, porque tenemos millones de ojos constantemente analizando todo lo que les pasa por delante. Y Japón ya no es algo tan lejano, así que puede que ahora sea más difícil copiar a a los japoneses sin que la gente se entere, que se lo cuenten al mismo Bob Dylan (que usó sin citar frases del libro “Confesiones de un yakuza”). Por eso quizás donde se fijan ahora las miradas de los creativos faltos de ideas es en el país asiático que empieza a romper moldes y destacar por sus fuerza creativa y comercial: Corea.

Fuente: Jackesha World