Terremoto en l’Empordà: éxodo masivo de catalanes

Un terremoto de 2,5 sacudió ayer la comarca catalana del Empordà. La magnitud del terremoto fue MÁS DEL DOBLE que uno, y la situación actual en poblaciones cercanas al epicentro es dantesca. El caos se ha desatado en Catalunya iniciando un éxodo masivo hacia el interior y la vecina Francia.

URÍAS DE VALGRIS Enviado especial en TARRAGONA

Nos encontramos a escasos kilómetros del epicentro del desastre. En Tarragona, a la hora de escribir esta crónica (las 22h), no hay ni un comercio abierto. Es imposible comprar pan, leche o papel de váter. Parece que ha cundido el pánico entre la población y han hecho acopio de emergencia, obligando a los comercios a cerrar sus puertas desde las 21h. Esta tarde nos hemos desplazado a Comarruga, población cercana, para ver qué ambiente se respiraba en esta población costera, aún más cercana a Sant Feliu de Guíxols, el epicentro de la catástrofe. Nos hemos encontrado decenas de edificios delante de la costa completamente vacíos. Parece que todo el mundo ha huido lo más rápido posible, dejando atrás pueblos fantasmas. Acostumbrados como estamos de ver estas poblaciones rebosantes de actividad, y con las playas abarrotadas, la imagen que dan ahora es realmente triste, desoladora e incluso, como se ha dicho desde Bruselas, apocalíptica.

Peatones barceloneses observan edificio que se tambalea por el terremoto (imagen de archivo).

Hablamos con una de las pocas personas que encontramos en la calle a quien le preguntamos porque no ha huído aún. Nos contesta en catalán: “on coi vols que vagi Verge Santa? Què redimonis s’empatolla vostè?” Que vendría a ser algo así como: “coño, tengo que volar lejos de aquí, ¡Virgen Santa! Se ha desatado el infierno!”. Un testimonio estremecedor de la tensión que se está viviendo en Catalunya ahora mismo. En la televisión autonómica catalana, vemos a un habitante ampurdanés que asegura que ha visto como la taza que tenía sobre el escritorio ha temblado un momento, escalofriante.

Ahora ha llegado el momento de que el pueblo catalán se prepare para reconstruir sus pueblos y ciudades. Los catalanes son un pueblo acostumbrado a las batallas perdidas, y estamos seguros de que su espíritu combativo, así como ese carácter “ahorrador” que les caracteriza, les ayudará a superar este bache en el terreno emocional y económico.

En las próximas horas intentaremos conseguir un coche para acercarnos algo más a la zona cero, aunque parece ser que es difícil encontrar gasolina ahora mismo. Vamos a poner en peligro nuestras vidas acercándonos a Sant Feliu de Guíxols, pero nos han advertido de que alguna especie de grupo organizado ha aprovechado el caos para tomar las carreteras y te hacen pagar para usarlas. Es un escándalo que se aprovechen de esta desástrofe para hacer dinero, parece que los instintos más bajos de la humanidad afloran en momentos así.

Éxodo masivo en Barcelona. Una barcelonesa recorre calles prácticamente vacías a causa del pánico (imagen de archivo).