Kamen Rider Fourze: celebrando el 40 aniversario de la franquícia

Saludos cosmonautas,

hacía mucho, mucho tiempo. De hecho, ni recordamos la última vez que os hablamos de Tokusatsu, ni cual fue la última reseña que hicimos de Kamen Rider (clicad aquí si no conocéis a nuestro superhéroe japonés favorito). No es que nuestro interés por el género haya decaído realmente, pero sí es cierto que los últimos Kamen Rider no han conseguido entusiasmarnos en absoluto. Cada nuevo Rider suponía para nosotros otra oportunidad de reengancharnos, pero hasta ahora ni Kamen Rider W ni Kamen Rider 000 lo han conseguido del todo.

Este año es especial, se celebra el 40 aniversario del estreno de la franquicia. El personaje original empezó sus andaduras en 1971, y desde entonces ha recorrido un largo camino con transformaciones de todo tipo (ojo al doble sentido de la frase). Se supone que Kamen Rider Fourze es el encargado de “celebrar” ese legado, y aunque las premisas más básicas se siguen respetando, la forma de contar las historias y el tipo de personajes que aparecen están a años luz del original, y también de lo que se hizo hace poco más de diez años con el renacimiento del personaje (un retorno auspiciado por el mismo Shotaro Ishinomori, padre de la criatura que no llegó a ver como volvía a la pantalla y triunfaba de nuevo).

Por supuesto que han pasado 40 años desde el original, y que ya estamos en la segunda década del siglo XXI, así que no podemos pedir que se hagan las cosas igual que se hicieron hace 10 años. Pero los responsables de la franquicia parece que ya se dirigen sólo hacia el público infantil, con protagonistas cada vez más jóvenes, tramas mucho más simples, y un protagonismo de los “accesorios” del personaje que huele demasiado a Sentai y su predilección por el merchandising.

De hecho, el mismo Shotaro Ishinomori fue el creador de dos longevas franquicias que se sirven desde hace años en un cóctel matutino los domingos: Kamen Rider y Super Sentai. Hasta hace pocos años parecía que había una clara línea que separaba ambas series, siendo la primera más adulta que la segunda (llegando incluso a hacer algunas películas no aptas para niños). Si estos límites ya se estaban desdibujando con las últimas encarnaciones del motorista enmascarado, con Kamen Rider Fourze, a priori, parece que ya se han borrado completamente. El opening es bastante revelador:

http://www.youtube.com/watch?v=fW80snLnOcM

Aún así, nos hemos llevado alguna sorpresa con los dos primeros episodios de Kamen Rider Fourze. Tampoco era difícil teniendo en cuenta que esperábamos lo peor, pero parece que por ahora el humor infantil y algo tonto se mantiene dentro de unos límites aceptables, y que no hay ningún personaje tan estridente como la insufrible y multipateable Akiko de Kamen Rider W. Pero lo que nos hace temer lo peor es el marco en el cual se situará la acción.

Parece que en Kamen Rider Fourze vamos a ver como se mezclan los típicos tópicos de los doramas de instituto japonés, con los típicos tópicos de las películas de adolescentes americanos, incluyendo a animadoras y jugadores de fútbol americano, nerds (aquí son otakus), empollones y delincuentes. Esto también significa que la media de edad sigue bajando en Kamen Rider, y que ese giro hacia el estilo Super Sentai se afianza (incluyendo algunos robots). La historia se centrará en una especie de grupo de “astronautas juveniles” y “club de fans de Kamen Rider” (más Super Sentai imposible), que luchan contra humanos que se convierten en monstruos a partir de unos pequeños gadgets llamados “switch” (interruptores), algo que nos recuerda demasiado a los USBs de Kamen Rider W.

Estamos obligados a hablar del traje, y aunque parece que a veces los diseñadores jueguen a ver quien hace el traje más horrible, visto en acción el traje de Kamen Rider Fourze tiene un pase, y deducimos que esa caracono tiene que ver con la temática aeroespacial de la serie (ayuda algo entender esta idea – aunque aún no comprendemos esos símbolos que parecen sacados de los mandos de la Playstation). Aún así, lo que no nos gusta en absoluto son los mamotretos que utiliza el Rider para luchar, describirlo como “ortopédico” se queda corto. Pero sí nos agrada que la moto vuelva a ser una moto de verdad, y no un mastodonte ultraconvertible. Aunque no descartamos que la cosa cambie, por ahora el vehículo tiene un aire bastante añejo.

¿Es el traje de Fourze un homenaje a Uchū Tetsujin Kyōdain, otro personaje de Shotaro Ishinomori?

Dejamos para el final un pequeño spoiler que abre esperanzas respecto al tono nostálgico y de homenaje que supuestamente debería tener la nueva serie. Al final del segundo episodio, una de las otakus señalará al protagonista y le llamará “Kamen Rider”, luego veremos como muestra en su iPad una página web “sobre leyendas urbanas” que habla de los distintos Kamen Rider que han aparecido a lo largo de los años, y donde se pueden ver vídeos estilo YouTube con el Kamen Rider original, Kamen Rider RX o Kamen Rider Kuuga.

Ahora sólo queda esperar como se desarrolla la serie, y es que Kamen Rider tiene tendencia a evolucionar de forma lenta al principio y mejorar después… o solía ser así.