Gackt, 20/07/2010 Barcelona

Saludos cosmonautas,

y finalmente llegó el día, el día en que una cantidad nada desdeñable de corazones adolescentes, y no tan adolescentes, se rompían al unísono cuando Gackt aparecía en la Sala Salamandra de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona. Hacía meses que esperábamos, y a pesar de no haber podido poner la guinda del pastel con esa ansiada entrevista, fue un día feliz.

Hace ya unos cuantos años que seguimos las andaduras de “la gakuta”, que así es como le llamaban en un LiveJournal muy divertido dedicado al artista (desaparecido hace años), una de nuestras primeras fuentes de información sobre el ex-Malice Mizer, y después de haber intentado ir a algún concierto suyo en Japón, de forma infructuosa, y desear con pocas esperanzas que llegara a tocar en Europa, finalmente se presentaba una ocasión que no íbamos a dejar escapar.

Aunque llevábamos años esperando este día, parece que no nos lo tomamos tan en serio como algunas fans. Según fuentes fidedignas, hubo gente haciendo cola delante de la Sala Salamandra durante cinco largos días. Y la cantidad de mierda acumulada en la calle, así como unas esterillas ya abandonadas cuando se abrieron las puertas del recinto, eran una buena prueba de ello. El fenómeno fan nunca deja de sorprendernos. Y reconforta nuestra mente, porque así no nos vemos tan locos nosotros mismos. En cualquier caso, pasadas las siete entrábamos en la sala, bien acompañados por nuestros amigos de Ramen Para Dos, para darnos cuenta de que definitvamente Gackt había conseguido llenar la sala, y colgar, literalmente, el cartel de “entradas agotadas”. En esos primeros momentos, había una larga cola para hacerse con el amplio y variado stock de merchandising de la gira “Yellow Fried Chickenz”. Nosotros haríamos lo mismo durante el concierto, cuando no hay absolutamente nadie, para hacernos con la camiseta (de la cual nos arrepentimos…) y el CD pertinentes.

Un supuesto “secretario de Gackt”, anunciaba por microfonía, y con un decente y soez inglés,  las distintas normas del evento, entre ellas la estricta prohibición de sacar fotos o hacer grabaciones, incluso con el móvil (y hubo alguien que comprobó que no eran amenazas en vano). El muy chistoso secretario anunció que se apagarían incluso las luces de emergencia, y que en caso de haber una, practicaríamos todos juntos el harakiri para morir con dignidad. Increíble. Y así pasó el rato hasta que…

Las luces empezaron a apagarse lentamente, los miembros del Gackt Job (la banda de Gackt), ocupaban sus huecos en un escenario mucho más pequeño de lo que están acostumbrados. Y sí, por fin, una presencia llenaba de golpe el local, se subía a una pequeña plataforma expresamente para él, y se desataba la histeria en la Salamandra. Gackt había llegado, y cuando empezaba “ZAN”, uno o dos sujetadores volaron directamente hacia el escenario para darle la bienvenida.

El sonido no empezó muy bien. Apenas se oía a Gackt, y el resto era un poco barullo, pero el técnico estuvo atento y bajó la música y le dió más protagonismo a la voz. No podemos quejarnos de no haber podido oír a Gackt, pero lo cierto es que la música ha quedado en un segundo plano, una auténtica lástima si tenemos en cuenta que los miembros de Gackt Job son muy buenos. Así pues, los solos de Chachamaru, a quien algunos confundieron con una mujer cuarentona, se intuyeron más que se escucharon, pero parecían realmente buenos…

Siguieron más o menos con el mismo orden que en “Are you fried chickenz?”, el recopilatorio que se ha sacado de la manga para promocionarse en Europa, y por lo tanto, el segundo tema fue “Dybbuk”, que no es uno de nuestros temas favoritos precisamente, pero que queda bien en directo (a pesar que parte de la voz sea en un playback como una catedral). Con constantes “motherfuckers” y “brothers and sisters”, Gackt nos mostraba su lado más agresivo, y contenía hasta cierto punto esa faceta más amanerada que también les conocemos. Quizás fuera para conseguir la complicidad de los “brothers”, es decir, los hombres de la sala, que cabe decir fueron muchísimos más de los esperados. ¡Somos muchos, reivindiquemos nuestra hombría a pesar de ser fans de Gackt!

Pero que ninguna chica (y algunos chicos) se asuste, Gackt tuvo un montón de lindezas para ellas, con su elenco de poses más que estudiadas las encandilaba a todas, y ese paquetón que mostraba también las llevaba a todas locas (algunas aseguran que iba sin calzoncillos, nosotros creemos que en realidad era un calcetín paquetil).  Además, ese día, un montón de catorceañeras experimentaron su primer orgasmo, acompañadas de sus padres, cuando Gackt se arrancó violentamente la camisa, sacándole el ojo a más de una fan con los botones que salieron disparados, pero ellas más que contentas. Mucho erotismo, pero eso sí, nada de alcohol en las barras debido a la presencia de esas mismas menores.

Y Gackt contento de sentir el calor del público, tanto, que no le importó pasar uno, dos o tres ratos con la música en “stand by”, disfrutando de los gritos de las “sisters”, los “brothers” y toda la “family”. Algo que, sinceramente, se hacía un poco pesadete, y con la cantidad de tiempo que dedicaba a animar el público, bien podría habernos ofrecido uno o dos temas más. Pero había necesidad de adoración, mucha gente llevaba años esperando poder aclamarle, y a Gackt eso le daba confianza, la seguridad de saber que no se había equivocado con esta gira europea.

Al final, como parece que ha ido haciendo en toda la gira europea, Gackt prometía volver y nos hacía prometer a nosotros lo mismo. Y puede estar seguro de que nosotros estaremos ahí… intentando entrevistarle.

En definitiva, podemos decir que el primer desembarco de Gackt ha sido por la puerta grande, arrasando en toda Europa, y ofreciendo un directo más que sólido, (tanto en lo musical como en lo vocal) algo que nosotros no dudábamos en absoluto,  y nos ha reconfortado poder comprobar que esa pedazo de banda, y este gran vocalista y showman, son reales, y no un producto prefabricado de tierras lejanas. Hemos comprobado estos días que el control sobre la carrera musical de Gackt es muy grande, que todo está diseñado al milímetro, pero cuando hay talento, se nota.