¿El enésimo post sobre LOST? Frikizando al mainstream

Saludos cosmonautas,

aunque normalmente hemos intentado evitar hablar de ciertos temas que ya se machacan ámpliamente por Internet, es decir, las series de TV de moda, las películas de último estreno, etc., de vez en cuando no está mal hacer una excepción. Sobretodo cuando finalmente ha terminado uno de los fenómenos televisivos de la década al que, después de años resistencia,  terminamos enganchándonos, pasando  a formar parte de nuestro repertorio #TLQM.

Reconocemos también que fuimos de los locos que nos levantamos a las seis de la mañana para ver el último capítulo, y aunque esto parezca reflejar lo contrario, no hemos sido tampoco unos “losties”, o ni siquiera nada parecido al “fan medio” de Lost. A lo largo de nuestro enganche a la serie apenas hemos visitado alguna web para leer teorías sobre el argumento (creemos que sólo en dos ocasiones). También hemos evitado, como mejor hemos podido, entrar en los típicos debates con teorías y elucubraciones sobre los porqués y los cómos de todo. Y lo cierto es que, no querer entrar a teorizar sobre Perdidos decepcionaba a algunos de los fans que tenemos cerca. Pero es que teníamos nuestros motivos, y al final creemos haber salido bien parados.

Lo mejor de todo es que teorizar e imaginar es algo que los frikis de toda la vida han/hemos hecho siempre con los personajes y las tramas de nuestros cómics, libros, pelis favoritas. Kevin Smith lo reflejó muy bien en películas como “Clerks” y “Mallrats” (con discusiones antológicas), y aunque por entonces parecía algo extremadamente friki-nerd-geek, hoy está a la orden del día entre el “público mayoritario”. Y es que si hay que reconocerle algún mérito a Lost (y a tantos otras de esta nueva generación de series) es su papel en frikizar el mainstream, sin que este apenas se haya dado cuenta. La red se ha llenado de blogs y foros que se pasan el día haciendo todo aquello que antes se habría considerado una pérdida de tiempo total. Pero cosmonautas, parece que los productos televisivos, a pesar del siglo XXI, siguen teniendo un enorme poder de movilización sobre las masas.

Pero os diremos algo, nosotros jugamos con ventaja. Estamos más acostumbrados a seguir ficción con pasión, hemos navegado durante años por Internet intentando averiguar más y más sobre nuestras series, nuestra pelis, nuestros cómics… y teníamos que buscarnos la vida cuando Internet no era lo que  es hoy, o ni siquiera existía). Muchos “losties” tendrán que reconocer que son primerizos en esto (aunque está claro que muchos se han graduado cum laude durante estos años). Esto significa que esta intensidad con la que muchos han vivido el fenómeno Lost es algo que muchos ya han sufrido con, por ejemplo, Star Wars, El Señor de los Anillos (antes de la peli), la saga Final Fantasy, las fusiones de DC y Marvel (bueno, no, esto no, lo de “Amalgama” era una mierda…), y Kamen Rider, ¡por supuesto! Así pues, algunos ya estaban acostumbrados a esa histeria por conseguir noticias nuevas, por descubrir el más mínimo spoiler, pero sobretodo, acostumbrados a albergar grandes esperanzas sobre el desarrollo de sus historias favoritas. ¿Y por qué nos colgamos ahora todas estas medallas? Seguid leyendo…

El 23 de mayo, fecha señalada donde las haya, fue el día escogido para retransmitir el capítulo finalísimo de Lost. Durante seis años la serie había conseguido atrapar como pocas a su público gracias a sus misterios, pero también, a sus carismáticos personajes (bueno, todos tenían carisma excepto Jack y Kate). Se llegaba al final con la inmensa mayoría de enigmas planteados aún por resolver, la expectación era enorme, colosal… en definitiva, fatal. Pensar que las dos horas y pico que iba a durar el último capítulo iba a ser capaz de dar respuesta a todas las preguntas era demasiado inocente. Pero a nuestro parecer, también era demasiado inocente pensar que el final estaría a la altura de las expectativas de la mayoría. Para nosotros, la decepción general estaba garantizada.

¿Contamos la cantidad de tiempo que se ha invertido en escribir, leer, pensar y debatir sobre Lost? ¡Incluso ha habido un montón de gente  (oportunista) que se ha dedicado a escribir libros antes de que acabase la serie! Si tenemos esto en consideración, es evidente que casi todo el mundo se había montado su propia película, que había mil teorías que daban explicaciones variopintas, y que todo el mundo tenía la esperanza de que su idea fuera la definitiva (¡cómo nos gustan los “te lo dije”!). ¿Cómo no iba eso llevar a la Gran Decepción? No tenemos ni idea de qué pasaba por la mente de los guionistas, pero seguro que eran conscientes de que no iban a poder contentar a todo el mundo, y dejadme teorizar por una vez, quizás es por ello que decidieron decantarse por ese final.

En parte fue por esto que decidimos dejarnos de teorías y disfrutar de la serie tal y como nos la hacían llegar sus creadores. Y esto no es una crítica al modus vivendi del “lostie”, simplemente es otra opción, que además creemos que nos ha salvado precisamente de acabar cabreados o decepcionados por el final… bien, en realidad tampoco nos hemos cabreado nunca por algo así. Precisamente esto es lo que nos lleva a la experiencia del friki en este tipo de fenómenos. Acostumbrados a ver como se pervierten mitos en las películas, en como se cambian detalles importantes simplemente para agradar al público mayoritario. Acostumbrados a las cancelaciones de las series, o a finales de sagas que no estaban a la altura del resto de la historia (o de nuestras expectativas). Acostumbrados también a las muertes de decenas de superhéroes que luego vuelven como si nada, de los cuales nos cuentan tres o cuatro versiones distintas de sus orígenes. ¿Acaso esto no nos preparaba para lo que estaba claro que pasaría con Lost? Estamos seguros de que sí. Por eso no nos contamos entre los decepcionados por ese final, ni tampoco con los entusiasmados, porque está claro que los guionistas no han sido todo lo valientes para darnos al menos algunas pocas pinceladas más sobre los misterios de la isla. Pero sí nos podemos pegar el lujazo de decirles a muchos: “os lo advertimos”.

¿Cuál es el resultado final entonces? Lo que decíamos al principio, la frikización del público mayoritario. Ahora han vivido en sus carnes aquello de lo que antes se burlaban o simplemente encontraban algo “raro” y/o “obsesivo”. Lost ha convertido a gente normal en auténticos frikis de las series. Ha llevado a gente que apenas entraba en Internet a empezar a hacerlo, pero sin que tuviese nada que ver con el trabajo o… Facebook. ¡E incluso se han animado a crear blogs! Se han abierto las fronteras, o dicho de otra manera, se han atrevido a cruzarlas, y lo mejor es que apenas se han dado cuenta de ello (y algunos seguirán pensando que ellos son “normales” – ¡ha!). En definitiva, Lost ha sido una enorme fábrica de frikis, y eso cosmonautas, seguro que ha sido y será un negocio lucrativo.

Por último, entre los cabreos, las frustraciones y decepciones que el final de Lost ha provocado en buena parte de este público mainstream, esperamos que al final se haya aprendido una lección de la cual todos, incluso los más frikis, podemos aprovechar: déjate llevar,  déjate sorprender. Creemos que es el mejor consejo que se le puede dar a cualquier que empiece a ver esta serie, pero lógicamente aplicable a cualquier obra de ficción. ¿Eso le restará emoción a la cosa? No lo creemos, nosotros hemos disfrutado muchísimo de la experiencia, y se la recomendaríamos a cualquiera.

PD: Vamos, en definitiva, lo que os estoy diciendo es que, por fin, ¡no tendré que aguantar más vuestras absurdas teorías! xD