Yo fui un Marvel Zombie (las portadas de mi infancia)

Saludos cosmonautas,

no sólo de manga vive el fandom, en absoluto. Precisamente es lo que tiene ser un FAN en mayúsuculas, que uno no se cierra única y exclusivamente a un género o estilo. Ya lo conté en el post dedicado a Moebius (algo más al respecto en la tertulia de Generació Digital de ayer), me considero un lector de cómics, y me da igual el género, el formato, o la nacionalidad.

Lo cierto es que para cualquier lector de cómics de nuestro país que tenga más de 20 años (o quizás más de 25) existe un esquema que pocas veces difiere: uno empieza leyendo a Mortadelo y Filemón o Zipi Zape (yo era más de Escobar que de Ibáñez), a eso se le añade poco después Tintín y Astérix (y Massagran si eres catalán), puedes pasar por Super López y de forma irremediable acabas leyendo cómics de superhéroes (aunque en mi caso casi todo fue simultáneo). En realidad, en los ochenta no había muchas más opciones aparte de Marvel y DC si te seguían interesando los cómics más allá de Bruguera (aparte del “álbum europeo”, pero esa ya es otra historia). Así pues, algunos de los recuerdos infantiles comiqueros están íntimamente ligados a las portadas de Forum de cómics Marvel, también a la cabecera mítica multicolor de Marvelmanía, y a las disputas entre el Profesor Loki y el Doctor Átomos.

Esa era también la época en la que los tebeos no se compraban necesariamente en tiendas especializadas, de esas había muy pocas, sino que en cualquier quiosco podías encontrar una selección de distintos títulos. El problema era que difícilmente podías seguir una colección, ya fuese porque la regularidad en la distribución era una utopía, o porque todo dependía de la buena voluntad de tus padres  (si se decidían o no a acceder a tus caprichos lectores cuando les acompañabas un domingo a comprar el periódico).

En una nueva fiebre marvelera que está haciendo estragos ahora mismo en la Arcadia (ya sabéis uno de esos TOCTs), principalmente alimentada por el inminente estreno de la película de Los Vengadores, he estado rebuscando entre los archivos y la nostalgia se ha apoderado de mi. He hecho un viaje en el tiempo a través de estas portadas, tocando un poco la fibra sensible, y recordando algunas historias que llegué a leer decenas de veces (no porque me gustaran especialmente, sino porque no tenía cómics nuevos cada mes – aún no tenía una “paga semanal”).

Vamos a empezar con la que sea seguramente una de las portadas que más y mejor recordaba, la de Ojo de Halcón en “Los Nuevos Vengadores”. Como veréis, es fácil imaginar porqué era una de nuestras favoritas:

Prácticamente todo el elenco de personajes de la factoría Marvel en una sola portada, protagonizada por uno de sus más míticos Vengadores. ¿Qué más se puede pedir? Me podía pasar un buen rato intentando identificar a todos y cada uno de ellos, aunque por aquel entonces aún no les conocía a todos. También es un buen ejemplo de lo que estaba pasando entonces en Marvel: Spiderman con su traje simbionte, el nuevo Iron Man, La Patrulla-X y Factor-X, o los 4 Fantásticos que incluían a Hulka. Por cierto, esa portada no tenía nada que ver con lo que había en el interior (gracias a @CarlesPastanaga nos hemos enterado que corresponde a una serie de portadas que se hicieron para el 25 aniversario de Marvel).

Por ese entonces Forum ofrecía bastante más a los lectores que la típica sección de Correo de Lectores, o algún artículo (como suele pasar ahora). Era la época en la que a menudo se ofrecían tiras cómicas, fichas de personajes y algún que otro extra. Este número 14 de “Los Nuevos Vengadores” era un buen ejemplo. Correo, tira cómica, ficha de El Pajaro Burlón, y para terminar una fabulosa página de Superioribus, el otro superhéroe del padre de SuperLópez, JAN.

Pasamos a otra de las portadas míticas de mi infancia, y en este caso nos vamos a la colección de Iron Man. Como ya comentaba, por ese entonces Tony Stark había cedido el traje a su fiel amigo James Rhodes, mientras él se sumergía en el alcoholismo. Así pues, mi primer contacto con Iron Man fue algo sui generis, y muy marcado por ese alcoholismo de Tony Stark (aunque tardé un tiempo en atar cabos sobre quien era ese borracho). Por cierto, en este cómic conocí a Nick Fury y su Helitransporte de SHIELD.

También os podéis imaginar porqué me gustaba esta portada, ¡había un montón de Iron Men! Debo decir también que en esa época de nula continuidad por lo que respecta a mis compras, era totalmente incapaz de entender todo lo que pasaba (aunque el factor edad también tenía algo que ver). Me ponían de los nervios las típicas notas de “Visto en Iron Man nº5”, porque óbviamente no los tenía, y difícilmente podría conseguirlos. Pero al leer las historias decenas de veces, al final algo acababas pescando y deduciendo. ¿Sería esto el germen del completismo tan típico del fan del cómic? De hecho, los salones del cómic de antes servían precisamente para esto, para poder llenar todos esos huecos de información (y estas notas a pie de viñeta podían ayudar).

Otra forma curiosa de introducirse en una colección fue la de el Capitán América, con una portada más que reveladora: el Capitán América se llama Steve Rogers, eso lo he pillado, pero… ¿quién es entonces este Capitán América? ¿o quién es este Steve Rogers? Uno de los dos es un impostor.

Pero si hubo una personaje al que seguí la pista con algo más de ahínco, este fue Spiderman. El trepamuros fue siempre mi personaje favorito, incluso cuando después de años de abandonó volví al regazo marveliano. El primer recuerdo que tengo de un cómic de Spiderman es esta fantástica portada del número 14, que por desgracia ya no conservo.

Una portada impactante, vertiginosa, y de las pocas, por no decir la única que jugaba con el título. Pero soy incapaz de recordar quien era el villano de turno (Joan Tretze ha sido el primero de indicar que era el Zancudo). Como os decía, mi afición por Spiderman, así como su mayor popularidad, propició que tuviese muchos más ejemplares del trepamuros en mi poder. A pesar de todo, seguía sin poder seguir las líneas argumentales. Pero ahí va el homenaje, repasando algunas de esas portadas míticas (al menos para mi).

¡Lucha a muerte contra el Duende Verde! ¡Como no podía ser de otra manera!

Me encantaba esta portada. Ya no se hacen de este tipo, con bocadillos incluidos.

Casi psicodélica. Otra de mis favoritas. Y me encantaba el villano de los topitos. (¿Y qué os parece eso de meter otros personajes extra en el cómic?)

Ya os lo decía, tenía cierto don para comprar los cómics más extraños y que más se salían de la norma. Aquí, ni siquiera aparecía Spiderman. Pero conocí a la Gata Negra y al Doctor Extraño gracias a este número.

El caso es que mi afición por los superhéroes fue apagándose al cabo de un tiempo, ocupando su lugar las entregas semanales de Super Mortadelo o Zipi y Zape Extra, así como otras publicaciones humorísticas. Pero hubo otro motivo de peso, que curiosamente se anunciaba en las mismas páginas de los cómics de Marvel:

De todas formas, aquí no se acabó mi carrera en el mundo Marvel, ya que años después, y coincidiendo con los pequeños experimentos de “amerimanga” que se cocieron en la Casa de las Ideas, volvimos al redil por un tiempo. Así que no cerramos del todo el capítulo Marveliano en la Arcadia. En las próximas semanas os hablaremos de cierto libro, de las ediciones mutiladas de Vértice, y alguna cosa más. ¡Excelsior!