Saló del Còmic 2012: pies destrozados, tiempo aprovechado.


Saludos cosmonautas,

se fue, se terminó, el 30 Saló Internacional de Còmic de Barcelona ya es historia. Un Saló que, como ya hemos comentado, se puede recordar por muchas efemérides: los 20 años de la publicación de Dragon Ball, los 30 años de Planeta deAgostini Comics y del mismo Saló, o los 40 años de Mazinger Z. Había mucho que celebrar, y se celebró. Y ahora toca valorarlo desde nuestro punto de vista totalmente subjetivo. No esperéis que os hablemos de récords de asistencia, o de la cantidad de metros disponibles, sino de nuestra visión como un visitante más.

Lo que sorprende a más de uno al llegar es el protagonismo que tienen los stands promocionales de películas. Ese cabezón gigante de Prometheus, esa pseudo-celebrity de Gran Hermano promocionando la última de Sacha Baron Cohen, o el circuito de tiro GIJoe (aunque ninguno de ellos tan emocionante como los del Capitán América o Thor del año pasado). Sin duda, el matrimonio del cómic con el cine está siendo provechoso, y con la película de “Los Vengadores” ha llegado a un punto álgido. Lo que no tenemos tan claro es que el beneficio sea mutuo.

Ilustración del Rey Mono en el stand de China, el país invitado de este año. ¿Va en serio esta vez?

Seguramente nos repetiremos un poco respecto a otros años, pero una de las ya clásicas críticas a los salones (sean del cómic o del manga), es que apenas quedan ya atisbos de ese “mercadillo” que era antaño. Desde hace años las novedades del mercado editorial son lo que más destaca junto a la ingente cantidad de merchandising. Hay supuestas tiendas de cómics que apenas dedican una pequeña mesa de su stand de más de 6 metros para la lectura, y todo lo demás es para figuras, camisetas y otros objetos. Y en realidad no es nada que no puedas encontrar en casi cualquier tienda especializada.

Los fans de Hora de Aventuras han tenido una presencia destacable en este Saló. ¿Queréis que hablemos de esta pedazo de serie?

Por otro lado, y ya de forma más positiva, la cuestión de las exposiciones ha sido uno de los puntos fuertes. El tema de la robótica da para mucho, y  se ha aprovechado bastante bien el espacio para poder ver las distintas encarnaciones literarias, cinematográficas o en formato cómic de estas creaciones tan asimovianas. Con el plus de poder ver a muchos robots en acción, ya fuera en el “ring” de competiciones, o con Tibi y Dabo soltando rollos al personal.

No es que tenga mucho que ver con los robots (¿el cybermen quizás?), pero nuestros dos Doctors favoritos asomaron la cabeza por la exposición.

En resumen, mucha promoción y novedad y poca chicha, vendría a ser ya la crítica que le hacemos a este salón (y seguramente a los venideros). Pero también es cierto que existe disparidad de criterios respecto a lo que tendría que ser un evento así. Algunos aborrecen totalmente la cuestión comercial y les gustaría ver un Saló que realmente se dedicara a promocionar el cómic como forma de expresión, y no simplemente a vender (algo que compartimos a medias – ya que nos cansa tanta novedad editorial, pero nos gusta que haya tiendas para buscar y escarbar). Para otros, un salón no es interesante si no se sacan noticias editoriales interesantes, o no se pone a la venta el último bombazo. Y no nos engañemos, para muchos, y nos incluimos, un salón es un evento social puro y duro.

Haciendo la mili junto a Marc Pastor (entrevista pirata), creador del término “culturalmente disperso”.

De hecho, a pesar de nuestras críticas, debemos reconocer que la mayor parte de nuestras compras son pura y simplemente novedades. Pero es que este año, la cuestión social nos ha quitado el tiempo necesario para poder revisar los cajones en busca de cosas interesantes. Aún así, no se puede decir que no hayamos aprovechado el tiempo. En breve tendréis un vídeo que realizamos con Àlex Santaló, dibujante y Marvel Zombie, en el que nos explicará todo lo que hay que saber para reengancharse al mundo Marvel. El domingo fue seguramente el día que mejor aprovechamos. Pudimos podido grabar un interesante reencuentro de dos veteranos saloneros que estuvieron trabajando en el stand de Dragon Ball hace 20 años (algo que veréis en el documental que tenemos en el horno). Hubo tiempo de pasar por Catalunya Radio para hacer nuestras valoraciones del Saló, y volvimos corriendo a la Fira de Barcelona para ver Free Acid, el cortometraje culturalmente disperso de Víctor Recort que nos dejó muy buen sabor de boca.

Gina Tost y Jordi Sellas, en plena discusión sobre el Saló. Podéis recuperar el podcast del programa clicando aquí.

Pero uno de los puntos álgidos de este domingo no lo vivimos dentro del propio Saló, sino a unos pocos metros, en el lobby del Hotel Plaza Catalonia. Y es que allí tuvimos el placer y el honor de poder estrechar la mano que creó a uno de los iconos de treintañeros y cuarentañeros de nuestro país. Mazinger Z, Devilman o Cutey Honey son algunas de sus más famosas creaciones, y Go Nagai, el nombre, el hombre. Aunque todo hay que decirlo, quedó algo empequeñecido a nuestro lado.

La camiseta de Kamen Rider que llevo no es por casualidad. ¿Alguien sabría decirme qué relación tiene con Go Nagai?

Además, podemos considerarnos unos afortunados, ya que finalmente conseguimos apoderarnos de una las codiciadas estampitas dedicadas. No es un dibujo dedicado, pero no podemos quejarnos en absoluto.

Para terminar, os dejamos la foto de las compras saloneras. Bastante variadas, y es que ya cada vez nos estamos dispersando más en cuestión comiquera. Y ahora sí, nos despedimos de este Saló que, a pesar de las críticas, sigue siendo un evento que disfrutamos al 100% cada año, y en el que nos dejamos los pies de tantas horas recorriendo de punta a punta el recinto. Que siga siendo así 30 años más.