Ph’nglui inglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn: ¿que me ha llamado qué?

Saludos cosmonautas,

¿recordáis cuando os hablamos de los TOCT? ¿Los Trastornos Obsesivos Culturales Transitorios? (Si no, repasad la entrada.) Y es que ahora mismo, estamos inmersos en una nueva obsesión, una de esas que de vez en cuando vuelven. Digamos que ahora mismo nos va el rollo sectas. De esas que adoran a dioses primigenios, criaturas de otras dimensiones que llegaron a la tierra hace eones (antes del tiempo), y en honor a las cuales se hacen sacrificios humanos. No llaméis a la policía. Aún no. No estamos locos. Aún no. Y es que estamos hablando de ficción (o no), concretamente la que creó un excéntrico señor de Nueva Inglaterra llamado Howard Philips Lovecraft.

Seguramente hay dos culpables a los que tenemos que señalar de este repentino renovado interés, y que nos ha obligado a desempolvar, literalmente, libros que compramos hace eones. El primero es Cels Piñol, que actualmente está preparando una versión narizona de “Las montañas de la locura”, mítica obra del escritor de Providence, que además se puede mezclar con cierta facilidad con “The Thing”, otra mítica película. El segundo culpable, es otro pintamonas (con cariño) habitual por estos lares, Andrés Palomino. Y es que el autor de Crónicas PSN lleva ya bastante tiempo ejerciendo de traductor de un webcomic muy particular: “La Cripta (del horror) innombrable“.

Este webcomic, cuyo título original es “Unspeakable vault (of doom)“, es creación de Goomi, un diseñador/ilustrador francés de nombre Francois Launet, que va publicando con relativa regularidad. Lo que ha hecho este señor es coger muchos de los Mitos de Cthulhu y convertirlos en graciosos personajes cómicos, que a veces se dedican a putear a la humanidad, y en ocasiones simplemente se la van comiendo como si de pintxos se tratasen. Aunque se han modificado ligeramente la mayoría de los nombres (algunos se han vuelto simplemente más cariñosos), los conocedores de la mitología lovecraftiana los identificarán en seguida. Aunque puede chocar como han pasado de convertirse en seres terribles que vuelven locos a los humanos, a criaturas con mucho sentido del humor, entrañablemente crueles y sádicas, y que tienen a los humanos como pasatiempo principal (aunque casi siempre, los estúpidos humanos se lo habrán buscado).

Hay que advertir que conocer todas estas criaturas y muchos de los relatos de Lovecraft es vital para poder entender la gran mayoría de chistes. Si has jugado al juego de rol, también sirve, pero tampoco os sobrará un poco de sabiduría culturalmente dispersa, ya que también encontramos otros referentes (desde Mundodisco a la Tierra Media, pasando por Batman, o incluso Godzilla). El propio autor recomienda en su FAQ empezar a leer “La Llamada de Cthulhu” para empezar a entender de qué va el tinglado. No es mala recomendación.

¡Cthulhoo actor!

¡Cthulhoo crossover #TLQM!

Así que si no habéis descubierto aún las historias de Lovecraft, os recomendamos que empecéis con “La llamada”, y quizás después con “Las montañas de la locura” y “Dagón”, y ya estaréis preparados para empezar a reíros con este original webcomic, que ahora, ya tenéis disponibles en tiendas especializadas en formato papel (gracias a la insistencia de Andrés, y la edición de Diábolo Ediciones). Hacedme caso, o puede que algún monstruo pulposo os acabe tomando por aperitivo. ¡Nosotros lo hemos devorado en un sólo día!