Nuestros mangakas de los noventa

Saludos cosmonautas,

hoy retomamos ese viaje al pasado que iniciamos hace unas semanas para recuperar, a partir de revistas de manga y anime de la época, el llamado boom del manga que se forjó a principios y mitad de los años 90. Por ese entonces, gracias a la dragonballmanía, un sinfín de publicaciones aparecían en los quioscos y librerías especializadas, intentando informarnos y educarnos en cuanto a manga se refiere. Y es que por entonces estábamos muy verdes.

Pero hoy no vamos a hablaros de nada que tenga que ver con artistas japoneses, y es que a raíz de la mangamanía, en todos los rincones del Estado empezaron a salir muchos dibujantes que renunciaban a intentar sacar el nuevo Mortadelo o triunfar en Estados Unidos dibujando superhéroes en mallas. Eran aficionados al manga con auténtico talento para el dibujo, y que encontraron en las formas de hacer japonesas su inspiración.

Lo más curioso de todo es que todas estas revistas apostaron por tener a muchos de estos dibujantes en plantilla, que amenizaran las páginas con historias propias. Incluso hubo editoriales que apostaron por publicar sus trabajos, siendo “Sueños” de Glénat, la primera obra “estilo manga” de autores españoles (y con cierto éxito, lo guarrindongo vende y vendía much entonces). Pero Norma Editorial también apostó por ello con un concurso, y Camaleón Ediciones tuvieron la valentía de sacar de golpe toda una serie de títulos que ahora mismo nos recuerdan a la Línea Gaijin actual, también de Glénat. La mayoría de estos autores nos eran familiares precisamente por aparecer en revistas como NEKO, OTAKU o KAME, donde principalmente se les contrataba para hacer parodias de los mangas de éxito del momento. Lo cierto es que, en esto de la parodia, nuestros dibujantes están muy curtidos, y a veces parece que en este país sólo funcionan los cómics que parodian otras cosas. El caso más claro es “Dragon Fall”, uno de los éxitos de la época, pero ahora también tenemos “Pardillos”, entre muchos otros ejemplos. Si un autor quiere hacer algo completamente original parece que tiene que irse lejos de aquí… En fin, ya basta de reflexiones, vamos al lío.

Empezamos por unas páginas que se publicaron en la revista KAME, tituladas “Otaku Files”, guionizadas por el Estudio Inu, y dibujadas por el gran Cels Piñol.

Vale, apostar por Cels Piñol como reclamo no era algo muy atrevido, ya que por entonces gozaba de gran popularidad. Pero lo interesante es ver como Cels trasladó su espíritu “Fan Letal” al mundo del manga.

Nos vamos a NEKO ahora, con una de las habituales parodias que aparecían en cada número. En esta ocasión los autores son Kokomos Studio, y se tiran al recurso fácil, una parodia de “Video Girl Ai”, el manga que lo petaba por entonces.

Veamos ahora otra de las obras que estaban muy de moda entonces, y que me parece que su publicación se ha alargado y aletargado hasta hace poco… Bastard!! A un servidor le gustaba al principio, especialmente por sus continuos guiños al Heavy Metal.

Ahora nos vamos a la revista de Norma Editorial, OTAKU, en la que uno de los autores más populares de entonces, o al menos de los más vistosos y aparentemente con más proyección, nos hablaba de lo estresante que podía ser trabajar para una editorial. Roger Ibañez a los lápices.

 

En las páginas de NEKO intentaron animar a su público para que mandara tiras cómicas. Para animar a los lectores, empezaron a publicar ellos una propia que al final fue sección fija, se le unieron un par más de habituales, y al final, lo de las tiras de los lectores quedó relegado a la anécdota. Y bueno, casi que mejor viendo la calidad de algunas…

No podía faltar en este repaso una página del mítico Pachún, la mascota de NEKO que casi todos recordamos aún. Era un bonito dibujo de uno de los autores de Mondo Lirondo, una publicación a reivindicar.

Y ahora volvemos a la KAME, donde nos encontramos a un autor con un estilo muy personal, y aunque tampoco era muy “manga” que digamos, se hizo con un lugar en esa oleada de mangakas ibéricos. David Ramírez y su “niñotaku”.

Un bonito repaso a los referentes de entonces, ¿no os parece? En cualquier caso, reiterar lo fugaz que fue este fenómeno, en el que seguramente muchas de las colecciones de estos autores no pasaron del primer o segundo número (tenemos varios de ellos, por no decir todos). ¿Qué habrá pasado con la Línea Gaijin? ¿Habrán cambiado los prejuicios y gustos del personal? ¿O cualquier iniciativa parecida está destinada al fracaso? No es que sea la mejor época para hacer experimentos precisamente, pero tampoco sabemos como ha funcionado por ahora, esperemos que mejor que en los noventa.