Leyendo al Dios del Manga: Osamu Tezuka (2)

Saludos cosmonautas,

hace unas semanas iniciábamos un gran repaso a las obras que se han publicado en España del Dios del Manga hecho hombre, Osamu Tezuka. Y siguiendo nuestra intención de hablar de todas esas obras, hoy queremos continuar con las que publicaron en su momento Ediciones Otaku Manga (Otakuland Distribuciones) y que ahora se encuentran descatalogadas (aunque buscando un poco se pueden encontrar, a menudo con muy buenas ofertas, a un servidor le salieron a mitad de precio).

Ya empezamos reseñando sus obras primerizas, aquellas que dieron forman al manga, y ahora es momento de centrarnos en sus obras más adultas, de esa época bautizada como la del “Tezuka oscuro”, que tantas buenas obras nos dejó.

“Tsumi to Batsuu” (Crimen y Castigo), 1953

En realidad esta obra no entraría en ese Tezuka más oscuro, pero lo cierto es que hacer una adaptación manga de “Crimen y Castigo” de Dostoyevski no nos parece lo más infantil del mundo. De hecho, lo que más sorprende de esta obra es que el estilo de dibujo más infantil de Tezuka se mezcla con una temática mucho más seria y trascendental, y es que si habéis leído la obra del escritor ruso, sabréis que no es precisamente una lectura ligera. Aún así, en casi todo momento se conserva un toque cómico que contrasta con lo que está pasando en realidad y que nos sitúa en el estilo del Tezuka más primerizo.

Pero “Crimen y castigo” también es un buen ejemplo de la experimentación de Tezuka en el arte del manga, y encontraremos aquí algunas secuencias de viñetas muy interesantes, que empiezan a dar indicios de porqué Tezuka no era un mangaka cualquiera. Aún así, este manga es realmente corto y, si has leído el libro, echarás en falta muchas cosas. De hecho, el final parece realmente abrupto, como si estuviese hecho con prisas, perjudicando un poco el conjunto global que, sin ser una maravilla, resulta ser un interesante experimento, y es que no cada día se hacen adaptaciones de Dostoyevski al manga.

Los más incautos se sorprenderán al ver que en esta edición de Otaku Manga “Crimen y Castigo” acaba a mitad del volumen, y es que sin apenas mencionarlo por ningún lado, aquí también se incluye la obra “Lemon Kid” (1953). En este caso, como se hace patente en el título, estamos ante un auténtico Western, sin indios, pero con muchos cowboys y pistoleros. Tezuka se centra en la vida de un muchacho que quiere ser pistolero y acaba siendo un Sheriff, y los problemas que tiene con cierto bandido. Una historia que es bastante más simple que la anterior (lógicamente no tiene tanto trasfondo), pero que se deja leer tranquilamente. Un extra que no hace daño en absoluto.

“Kirihito Sanka”  (Oda a Kirihito), 1970-1971

Y ahora sí, hablamos ya del Tezuka más maduro y siniestro, con una obra publicada en tres volúmenes, y que abarca la temática médica que tan buenos resultados le dió con “BlackJack” (recordad que Tezuka estudió medicina). No queremos desvelaros mucho el argumento de esta obra, y es que va dando algunos giros que no queremos chafaros. Pero os diremos que la historia está protagonizada por un brillante médico llamado Kirihito que está investigando una extraña enfermedad llamada “el mal de Monmo” que solo se ha dado en cierta región de Japón. La trama se va complicando poco a poco hasta llegar a elaborar un cuadro realmente complejo de relaciones en las que se entremezclan las ambiciones políticas, las críticas al sistema sanitario japonés, enigmas médicos, reflexiones sobre la naturaleza humana, y todo ello amenizado con aventuras a través de varios países, romances, muertes, sexo, religión, y tantos otros temas que Tezuka va tocando con mucho estilo.

Y es que eso lo encontraremos a raudales en una obra gráficamente impresionante, haciendo un uso amplio de aquellos recursos narrativos y de composición que en “Crimen y castigo” parecían solo pequeñas tentativas o experimentos. No solo los sucesos que va narrando van a impresionarnos, a menudo por su crudeza, es  también su forma de plasmarlos en viñetas lo que consigue impactar al lector. Y aún así, Tezuka sigue siendo Tezuka. Aunque más refinado y también setentero, su dibujo es reconocible, e incluso se permite ciertas licencias cómicas que contrastan con el tono sombrío de la obra en general.

“Oda  a Kirihito” quizás no sea tan popular o tenga el reconocimiento de “Hitler”, “Fénix” o “Buda”, pero para un servidor es sin duda una gran obra, que ofrece mucho al lector, y que nos tuvo pegados al manga todo el tiempo que duró la lectura.

“Ayako”, 1972-1973

Aunque el escenario era muy diferente, aquí nos centramos en una poderosa família de un entorno rural, hasta cierto punto “Ayako” mantiene similitudes con “Oda a Kirihito”, ya que ambas tratan las artimañas que el ser humano es capaz de perpetrar para conseguir lo que desea, aunque por el camino pierda precisamente su humanidad. En este caso, queriendo tapar los crímenes de una família, para la cual la reputación lo es todo, acaban encerrando a la pequeña Ayako en un sótano, fingiendo su muerte. Mientras, los diferentes miembros de la família seguirán distintos caminos en la vida, aunque todos marcados en cierto modo por el encarcelamiento de Ayako.

Aquí lo que nos encontraremos es una historia de traiciones, incestos, violencia y crueldad, enmarcada en un medio rural que poco a poco se enfrenta a su declive, y en el que las viejas formas de funcionar empiezan a perder su fuerza. Todo esto se mezclará con la historia contemporánea del país, con las intrigas políticas que surgieron a partir de la presencia americana en Japón e incluso con la escalada de poder de una família yakuza.

“Ayako” es otra obra que debería leer cualquiera que esté interesado en esta época oscura del maestro Tezuka, pero aún así hay que reconocer que de las que hemos podido leer de la época es de las más flojas. En algunos momentos parece que la historia pierde fuelle, y es precisamente el amplio abanico de personajes e historias la que hace que en algunos momentos la cosa se tambalee. Aún así, insistimos en que es una obra a tener en cuenta, aunque sea solo porque en “Ayako” seguimos encontrando los grandes destellos de Tezuka y un final bastante redondo.

Podéis leer la PRIMERA PARTE y la TERCERA PARTE de nuestros posts sobre Tezuka.