Leyendo al Dios del Manga: Osamu Tezuka (1)

Saludos cosmonautas,

Urías está immerso en una de sus clásicas vorágines obsesivas, cuando se vuelve monotemático y parece que todo lo que vive y respira sea una única cosa. Ahora le ha dado por procurar leerse todo lo publicado en español de Osamu Tezuka, el Dios del Manga, empezando por los tomos únicos, para después seguir completando sus colecciones de Astro Boy, Blackjack y Adolf, y luego proseguir con Buda.

Así pues, en poco tiempo Urías ha añadido a su colección los siguientes manga de Tezuka: “Bajo el aire”, “HW”, “La nueva isla del tesoro”, “Lost World”, “Next World”, “Metrópolis”, “Crimen y castigo”, dejando a algunos pocos más para más adelante. Nos proponemos analizar en este post algunas de esas primeras obras de Tezuka, más infantiles en su mayor parte, pero que nos permitirán observar su evolución como mangaka, dejando el llamado “Tezuka oscuro” para la próxima entrega.

Ésta es la pinta que tenía el Dios del Manga en la época que repasamos a continuación (foto encontrada en Mangaland).

“Shin Takarajima” (La nueva isla del tesoro), 1947

Tenemos que empezar entonces por una de las obras más importantes de la historia del manga, la que puso a Osamu Tezuka en el punto de mira y lo catapultó hacia la eternidad en el panteón de los maestros del manga, ocupando él el lugar más alto. Estamos hablando de “Shin Takarajima”, “La nueva isla del tesoro”, que originalmente se publicó en 1947 en Japón, y fue editada por Glénat en España en el 2008. La historia es una especie de remake de “La Isla del Tesoro” de Stevenson, pero en realidad la historia tiene pocas cosas en común con el libro (yo no recuerdo a Tarzán en la historia original). En cualquier caso, es una obra que cualquier aficionado al manga debería leer si tiene un mínimo interés por su historia, aunque eso no significa que su lectura sea fácil. Y con esto no queremos decir que estemos ante una obra compleja, nada más lejos de la verdad, pero precisamente ese estilo tan simple e infantil puede hacer que más de uno se aburra en seguida. Pero hay que tener en cuenta la naturaleza de la obra, no podemos decir que estemos ante la invención del manga, pero si de la definición moderna de los cómics japoneses. Eran otros tiempos y otras formas de narrar historias, que a pesar de los más de 60 años que han pasado, hoy en día sigue existiendo la influencia del maestro Tezuka.

Además, este tomo incluye también fragmentos del diario del propio Osamu Tezuka de cuando estaba dibujando “Lost World”, donde nos cuenta muchas de sus peripecias, viendo así su lado más personal. Un añadido que no hace más que acrecentar el valor de este tomo que, como ya hemos dicho, debería constar en cualquier biblioteca de manga.

“Lost World”, 1948


En “Lost World” ya nos encontramos a un Tezuka bastante más encaminado e iniciando su “trilogía de Ciencia Ficción”, título que le viene primeramente por sus temáticas, pero también porque estuvo utilizando los mismo personajes en cada entrega (y también añadiría que en todas las obras aparecen “islas misteriosas”). “Lost World” ya es una obra más elaborada que la anterior y que se deja leer bastante mejor, a pesar de que al principio sigue pecando de ese caos característico, en el que las viñetas se suceden de forma algo desconcertante y a veces con poca lógica, pero después está claro que la cosa mejora (o uno se acostumbra a ese estilo narrativo). Si en sus primeros trabajos estaba clara la influencia de las tiras cómicas americanas, en “Lost World” no se corta un pelo y al final hace un gran homenaje a un montón de personajes como Popeye, Betty Boop, El Pequeño Rey y tantos otros (dejando claro que no todo era Disney para él, como se suele decir a menudo).

En “Lost World” nos encontraremos con una historia muy al estilo Julio Verne, una historia de grandes aventuras en un mundo extraterrestre muy propia de la época, donde se empieza a dar forma a personajes como Mostacho o Kenichi, que aparecerán en las posteriores obras (por cierto, ¿sabríais decirnos que otro autor clásico de manga, y muy conocido en la Arcadia, acostumbra a usar los mismos personajes en distintas obras una y otra vez?). Su estilo siguió marcando a un montón de mangakas de la época, y es por eso que es otra obra a tener en cuenta para entender mejor la historia del manga.

“Metropolis”, 1949


Y aquí tenemos una de las obras primerizas y de tomo único más populares del Dios del Manga, “Metropolis”, adaptada al anime hace unos años (aunque de forma muy libre, todo hay que decirlo) y que se inspiró en un solo fotograma de la clásica película del mismo título (ya que por entonces Tezuka no había visto la película). Podríamos decir que a partir de “Metropolis” la cosa empieza a ponerse seria de verdad, con un Tezuka mucho más definido, cuya ejecución es más sobrellevable para el lector actual. Además la carga ideológica de las obras del Dios del Manga empieza a notarse de forma mucho más clara y directa (atentos a la última viñeta). Lo que es interesante también de “Metropolis” es que aquí se fraguó “Astro Boy”, ya que el protagonista de la historia Michi, es un ser artificial con superpoderes, y se introduce aquí también el tema de los robots y la naturaleza semi-humana o completamente humana de estos.

Es posible que a muchos les sea algo engorroso ponerse a leer “Shin Takarajima” o “Lost World”, y puede que “Metropolis” sea una buena opción para empezar a degustar el Tezuka primerizo. Otra obra imprescindible, y ya no solo por su valor histórico. (Y por cierto, ¡el homenaje a Mickey Mouse y a Walt Disney en este manga tiene mucho descaro!)

“Next World”, 1951

Cerrando la trilogía de Ciencia Ficción de esta época más primeriza, puede que “Next World” sea una de las obras más ambiciosas del maestro hasta entonces. Aquí el autor hace un amago hacia temáticas más serias y elaboradas (los conflictos nucleares y la guerra), esa carga ideológica propia de Tezuka es mucho más fuerte en “Next World”, y en realidad está  tratando temas contemporáneos (como la Guerra Fría), aunque salvaguardándose de hacerlo tan directamente al situar la acción en un futuro incierto (eso sí, antes de llegar al Siglo XXI). Aquí nos encontraremos con  un montón de personajes, con varias tramas y subtramas, pero nunca olvidando esa parte cómica tan característica, una mayor compeljidad que ya dista mucho de “La nueva isla del tesoro” e incluso de “Lost World”, a pesar de que solo les separan 4 y 3 años en su publicación. En definitiva, en “Next World” encontraremos un Tezuka rápidamente evolucionado, y una obra de Cienca Ficción que influenció muchísimo en su momento, y que convirtió la Ciencia Ficción en un tema recurrente dentro del manga.

Y con esta última obra cerramos este breve repaso a las primeras obras de Osamu Tezuka, el Dios del Manga. Como ya hemos ido diciendo una y otra vez, estamos ante un pack de obras ineludibles dentro de la historia del manga, unas obras que nos sirven para entender mejor la evolución del manga moderno, y que a la vez nos transportan a otros tiempos, con historias fascinantes, un alto grado de comicidad, y también una buena dosis de mensaje sobre la condición humana. Cualquier aficionado al manga que se precie debería tener al menos estos cuatro títulos en su biblioteca, y por suerte o por desgracia, seguramente podrás encontrarlos en cualquier librería especializada de manos de Glénat.

Podéis seguir leyendo la SEGUNDA PARTE y TERCERA PARTE de nuestro repaso.

Por cierto, precisamente en el blog de Glénat, el Glob!, acaban de publicar una entrevista a Urías. ¡No os la perdáis!

Y por último, agradeceros a todos el haber conseguido superar ya las 50.000 visitas desde que iniciamos el blog en WordPress el pasado abril. ¡Muchas gracias a todos!