Cómics: Gamma El Hombre de Hierro

Saludos cosmonautas,

una vez más, abrimos la comicoteca para que Urías nos presente una de sus obsesiones en matéria de entretenimiento comiquero. Pero antes, una pequeña introducción al respecto…

Urías se inició con los tebeos de toda la vida, es decir, Zipi y Zape y Mortadelo y Filemón (aunque más los primeros que los segundos), también fueron importantes Astérix y Tintín, y tampoco se puede olvidar la contribución a su cosmogonía comiquera de manos de Cavall Fort i Tretzevents (revistas infantiles catalanas, la primera aún con vida), pero al final fueron los superhéroes americanos los que acabaron dominando en su adolescencia. Pero ahí detrás, y en algunos momentos tomando el control absoluto, estaba el manga. Por ese entonces se publicaron cosas como Video Girl Ai, Ranma 1/2, Alita, Kimagure Orange Road, Bastard!!!, El Puño de la Estrella del Norte… y lo cierto es que, teniendo en cuenta la poca cantidad de publicaciones, la variedad de estilos era considerable, podías encontrar una selección que iba desde los clásicos mangas romànticos de líos hasta la ciencia ficción, pasando por la espada y brujería, y entre todo esto… GAMMA El Hombre de Hierro.


Éste fue uno de los cómics japoneses que más sorprendieron a nuestro querido Urías, y lo hizo porque estaba ofreciendo algo inaudito, una historia en la que no había heroínas con minifalda por ningún lado, en el que no había mascotas raras pululando, ni intrincadas tramas con espíritus y poderes extraños por enmedio… se trataba de la historia de Gamma Teruo, un tipo de cara peculiar (es decir, feo), tímido y dubitativo, con una mujer y un hijo adorables, que vivía una vida aparentemente sencilla siendo empleado en un supermercado. Pero a través de los ojos de Gamma, no era todo tan sencillo, y por su carácter se veía envuelto una y otra vez en cómicas situaciones, que al final le llevaban a reflexionar sobre temas como el sexo, la escatología, o incluso el sentido de la vida. Pero Gamma era un tipo especial, y cuando no podía aguantar más, tenía la costumbre de quitarse la ropa salvajemente, y empezar a pasear su cuerpo escultural, mientras los demás se desorinaban del susto, superando todos esos complejos que tanto le atormentan.

Dejando aparte el detalle de sus arrebatos de furia salvaje y nudista, Gamma se podía identificar como el típico currante japonés, con una típica vida japonesa, aunque todo ello envuelto en un envoltorio no tan típico. Era en definitiva una de las obras, de las que se publicaban por aquel entonces, que más se acercaba a retratar las costumbres y las realidades del país nipón, uno de esos cómics que uno podría ver en manos de un salaryman cualquiera en el metro de Tokyo. Por primera vez, se dejaban de lado los típicos y tópicos temas fantásticos, cyberpunk o post-apocalípticos habituales. Y quizás fue eso lo que precisamente acabó con él, al menos en España. Ya que al cabo de solo 11 números (y estamos hablando de unas pocas páginas por número, no los tomos que se publican ahora), Gamma tuvo que despedirse. Al parece fueron pocos, entre ellos Urías, los que realmente se interesaron por la atormentada pero divertida vida de Gamma Teruo, y Norma Editorial decidió suspender la publicación, con una más que visible decepción. Si uno recupera ahora el primer número de la serie, y se lee el prólogo, verá la ilusión con la que la editorial se tomó la edición de este manga. Y triste es entonces leerse el último número con las cartas de despedida de algunos de los responsables de la publicación (entre ellos el mítico Óscar Valiente), que lamentaban no poder seguir adelante con su dependiente de supermercado favorito. Aunque no lo decían del todo claro, detrás de sus palabras se dejaba entrever la decepción con el público español, por no haber dado la oportunidad, o no haber sabido apreciar una obra que sí encandiló a la crítica del momento.

Con el paso del tiempo uno piensa que, simplemente, no era el momento. Sin duda alguna el público manga de entonces era quizás demasiado joven, y no solo en cuestión de edad, si no también en cuanto a su “recorrido vital”con el cómic japonés. Y aunque ahora la obsesión de muchos por Japón, les lleva a devorar cualquier cosa que les pueda ayudar a entender más la realidad del pais asiático, creo sinceramente que el público de entonces aún no estaba preparado para GAMMA El Hombre de Hierro. Además, sin contar con el reclamo de un anime en televisión, la cosa aún estaba más cruda. Algunos quizás recuerden que el cómic de Shin-Chan se publicó bastantes años antes de aparecer en TV, pasando sin pena ni gloria con solo 3 números publicados (¡y mirad ahora!).

Lo cierto es que hoy en día uno se ve abrumado por la cantidad de tomos que llenan las estanterías de las tiendas de cómics, y aunque sigue existiendo esa predilección por los temas más fantasticos, hay una oferta suficientemente grande como para que tengan cabida otros géneros más “arriesgados” (Shin-Chan es un claro ejemplo, ¿y algún editor se habría atrevido a publicar títulos como ¡Yotsuba!, Azumanga Daioh o el peculiar Vidas Etílicas hace 10 años?). El mercado ha crecido tanto que uno ya puede ser lector de manga sin tener que recurrir a los sobados temas de siempre. En definitiva, el público se ha diversificado y también ha madurado.

¿Y a dónde queremos ir a parar entonces?

Pues aparte de reivindicar GAMMA El Hombre de Hierro, como uno de los mejores mangas que se han publicado en la península, animar a Norma Editorial a reeditar las aventuras de este simpático personaje, de forma que algunos puedan recuperarla en mejores condiciones (las ediciones de antes no estaban hechas para durar mucho), y también para que el público puede descubrir o redescubrir a Gamma Teruo, y quizás, ahora sí, poder publicar muchas más historias del Hombre de Hierro.

¿Qué pensáis? ¿Está ahora el público español preparado para una obra como la de GAMMA EL Hombre de Hierro?