Atari Force: del videojuego al papel

Saludos cosmonautas,

para cerrar esta trilogía de cómics de culto, vamos a hacerlo con una obra muy especial, desconocida para la mayoría, pero adorada por los que la conocen. Pero como ya hicimos con Camelot 3000, empecemos por el principio:

Estaríamos ya a finales de los 80, aunque tampoco lo tengo muy claro, y no recuerdo muy bien como, cayeron en mis manos dos recopilatorios de cómics que, en realidad, eran cinco números retapados y enganchados con cola a lo cutre. Por entonces no era consciente de lo que tenía entre manos. Por un lado tenía 5 números de Factor X, en sus primeros pasos, y por lo tanto formados por los X-Men originales. Por el otro, un curioso grupo de personajes variopintos llamados Atari Force. Al ser los 5 primeros números, fue más fácil meterse en la historia, y rápidamente algunos de sus personajes quedaron grabados en mi memoria (especialmente esa chica tan salvaje apodada “Dart”).  La pena era que sólo tenía 5 números que llegaban justo antes de que empezara la acción de verdad, y eso hizo que mi fascinación por ese cómic fuese mayor. Pero los años pasaron y cayó en el olvido…

Años después recuperé el cómic, le quité el retapado, y lo releí, asombrándome de recordar muy bien algunas de las escenas (señal de las veces lo había leído de pequeño). Pero volví a olvidarlo, y pensé que jamás iba a poder leerlo entero ya que, seguramente, fue una serie que pasó sin pena ni gloria, y que difícilmente podría encontrar números atrasados. Con el tiempo me di cuenta de que éramos bastantes los que recordábamos con cariño este grupo tan particular de humanos y extraterrestres, y que en cierto modo, Atari Force se había convertido en un cómic “de culto”.

A partir de ahí empecé a indagar, tonto de mi, tardé en darme cuenta de que lo de Atari no era gratuito, ¡su origen estaba precisamente en los videojuegos! ¡Y en el cómic se podía ver el mítico logo de la compañía por todas partes! Supe entonces que los cómics que yo tenía eran en realidad la segunda generación de la Atari Force, la primera fue un producto creado expresamente para acompañar 5 videojuegos de Atari en 1982, concretamente: Berzerk, Defender, Galaxian, Phoenix y Star Riders (los muy listos te obligaban a comprar los cinco si querías leer la historia completa).

El Atari Force original. Un poquillo más hortera que la segunda generación, ¿no?

En la primera generación de Atari Force nos cuentan la historia de unos científicos que buscan un nuevo lugar donde alojar a la humanidad, después de haberse cargado el planeta. Eso les lleva a viajar por el espacio sideral y a vivir distintas aventuras. Pero la historia que nosotros conocimos es la de la segunda generación, en la que, ya viviendo en “Nueva Tierra”, son los hijos de la primera Atari Force los que se llevan el protagonismo (y que además tienen ciertos poderes debido a los viajes de sus padres por el multiverso), junto a Martin Champion, uno de los miembros originales. A ellos se les unirán un ladrón con fobia asesina a quedarse acorralado, un/a telépata con cara de marciano/a, y un bebé de una raza parecida a los “gigantes de piedra” de La Historia Interminable. En definitiva, un grupo heterogéneo de perturbados mentales que se unen, la mayoría sin quererlo, para salvar el universo de una grave amenaza. ¿No os parece un argumento fantástico? Puede sonar algo manido, pero os podemos asegurar que el guionista Gerry Conway hizo un gran trabajo en los 13 números en los que trabajó. Junta esto con los lápices de José Luís García López, que realizó un trabajo fenomenal, tenemos unos 13 números fantásticos que publicó Ediciones Zinco en España.

La nueva generación a la izquierda y la original a la derecha.

Una de las mayores bazas de Atari Force está precisamente en esa unión accidentada y conflictiva de personajes. Todos son diferentes, tanto físicamente como mentalmente, y la psicología está muy trabajada. Con pocos números ya somos capaces de ver las distintas personalidades, entender sus motivaciones, frustraciones y traumas infantiles, dotando a la obra de más profundidad de lo habitual en obras cortas de esta índole. Además, no se echa en falta el humor, las escenas más distendidas y familiares, que le dan el toque final para que te sientas más cercano a estos personajes.

Por otro lado, el dibujo es excelente. Y no lo decimos sólo por la fantasía con la que se han dibujado algunos alienígenas, o por las curvas de Dart, la narración a nivel visual es fantástica. Esto puede sonar a abuelo cebolleta pero creo que en los últimos 10 o 15 años la evolución en cuanto a la coloración por ordenador, así como el propio desarrollo de estilos de dibujo, ha hecho que el uso de la viñeta haya cambiado, y en parte, se ha diluido entre tanto color de fondo, splash page, etc. En los 80, la viñeta seguía siendo un elemento importante en el cómic americano de superhéroes, y aunque eso podía verse ahora como una restricción, en función de quien sujetase los lápices podía convertirse en un recurso con el que jugar o experimentar, y eso es lo que se hizo en Atari Force, dotando de personalidad propia a la obra.

Como os decíamos, Gerry Conway y José García López dibujaron los 13 números que publicó aquí Ediciones Zinco, pero hemos descubierto que, en realidad, la historia no terminaba ahí. Según nos cuentan un grupo dedicado a las scanlations, la editorial modificó ligeramente un par de frases de las últimas viñetas para que se entendiese que el cómic terminaba ahí. Pero nada más lejos de verdad. De hecho, había una subtrama que había quedado completamente colgada, así que no podía ser que terminase así. Lo que sí es cierto es que los siguientes 7 números no fueron dibujados por los autores originales, aunque los que recogieron el testigo hicieron un buen papel. Y por supuesto, la única forma de leerlos ahora mismo es buscarlos en inglés, o encontrar las scanlations.

Ai Dart, ¡qué guapa eres!

En definitiva, Atari Force lo tiene todo. Una buena historia a través del universo, en todo tipo de planetas, con todo tipo de criaturas, en la mejor tradición de las aventuras espaciales. Un elenco de personajes variopinto, carismático. Y un dibujo genial que le da el broche de oro a este cómic de culto. No os será fácil encontrarlo, pero si lo conseguís no lo lamentaréis.

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