Arqueología del manga: descubriendo pequeños tesoros en Barcelona

Saludos cosmonautas,

hay veces en que a uno se le presentan extrañas oportunidades que no se pueden dejar escapar. A menudo son situaciones que no podemos llegar a explicarnos como han llegado a acontecer, ¿de dónde ha salido esto? ¿cómo es posible? Esto mismo es lo que nos preguntábamos la semana pasada cuando, por casualidad, en medio de un mercado de antigüedades que había delante de la Catedral de Barcelona, nos encontramos algo que parecía totalmente fuera de lugar.

Supongo que muchos de los que entienden sobre #TLQM tienen cierta curiosidad por todo lo antiguo, nos gusta lo retro, y es por eso que, después de una visita a Continuarà Còmics, pensamos que estaría bien echar un vistazo por ese mercadillo… En realidad fuimos directos a una tienda que vendía libros y vinilos antiguos, todo lo demás no interesaba. Mientras nos acercábamos a la tienda algo llamó nuestra atención de immediato. Apenas asomaba ese objeto entre los demás libros, pero nuestro radar particular lo captó enseguida, avisándonos de que ahí había algo extraño, algo que no pertenecía a ese lugar. Nos acercamos más, y lo que vimos fue esto:

¡Un manga antiguo! Nos quedamos de piedra. ¿Qué hacía esto ahí? ¿Cómo había llegado un manga que, a primera vista parecía bastante viejuno, a un puesto de antigüedades de Barcelona? Preguntamos al vendedor si podíamos verlo. Lo revisamos por delante y por detrás, y sin pensarlo preguntamos el precio. Nos pedían 25 euros.

– ¿Hasta qué hora estáis aquí?

– Hasta las siete, siete y media…

– ¿Mañana ya no estaréis?

– No, mañana no…

Ahí fue listo el vendedor. Al decirno que no volveríamos a encontrarlos ahí, nos empujaba a tomar una decisión rápida, que además fuera favorable a sus intereses… No llevábamos dinero encima así que, si lo queríamos, tendríamos que irnos y volver más tarde, así que lo dejamos estar por el momento. A partir de ahí la cabeza empezó a darle vueltas al asunto: ¿25 euros era un buen precio? ¿era algo realmente antiguo o simplemente un manga maltratado? El estilo de dibujo de la portada parecía indicar claramente que eso no podía ser demasiado moderno, de hecho lo situamos por el mismo dibujo a mediados de los años 50 (y parece ser que no nos equivocamos de mucho). Aún así, seguíamos sin tenerlo muy claro… Lo primero fue acudir a Twitter para ver si el mayor arqueólogo del manga que conocemos podía echarnos una mano, pero con tan poca información, no sirvió de mucho la ayuda.

Así que, como decíamos al principio, durante toda la tarde empezamos a darle vueltas y más vueltas, pensando en lo raro de toda la situación, lo poco creíble o fiable que era… Pero, ¿y si era algo valioso que por pura casualidad había ido a parar ahí? ¿Nos tiraríamos de los pelos dejándolo escapar sin saber jamás de qué se trataba? Seguramente. Así que finalmente nos decidimos. Fuera o no valioso, tener en nuestra colección un manga de los años cincuenta siempre tendría su gracia (ya que nosotros no podemos permitirnos, ni tampoco queremos, pagar ciertas cantidades por ciertas obras).

Volvimos al tenderete, con la directa puesta, le pedimos otra vez al vendedor que nos lo dejara ver el manga:

– ¿Puedo sacarlo de la bolsa y verlo por dentro?

El vendedor se lo piensa un segundo…

– Bueno, va…

Y ahí lo vimos ya bastante claro. Aunque se conservaba realmente bien, sin duda era algo antiguo, el estilo de dibujo tan simple, muy estático y no demasiado habilidoso lo delataba.

– Me habías dicho 25 euros, ¿no?

– Bueno, te lo dejo en 20.

– Hombre, gracias.

Ese repentino descuento hizo que me diera cuenta de que tampoco le había costado tanto de conseguir. Me dijo que lo había comprado en un viaje a Japón, que cuestan de encontrar, y que son bastante caros… bueno, intentó convencerme de que tenía un incunable en las manos, pero no colaba. Pero de todos modos estaba contento, parecía una pieza interesante. Así que todo contento me fui para casa. Tocaba empezar a investigar.

No tuvimos mucho éxito efectuando la búsqueda por nuestra cuenta. Solo encontramos una imagen en Google Images, ya que algún japonés había puesto a subasta uno de estos ejemplares. Pero necesitábamos saber algo más, así que acudimos de nuevo al Indiana Jones del manga, el ilustre Marc Bernabé. Le mandamos unas fotografía de la pieza, y el primer diagnóstico fue bastante rápido. Lo que teníamos entre las manos era lo que se llama un “furoku”, un sumplemento que acompañaba a las revistas de manga de los años 50 (¡sí, habíamos acertado la época!  ego +1).

Respecto al precio, lo que no quedaba tan claro es hasta qué punto era desmesurado. Marc nos comentaba que se podían encontrar ejemplares de este tipo en Japón a 500 ienes los más baratos, aunque lógicamente podían llegar a ser mucho más caros si el autor era famoso (o se convirtió en alguien famoso con los años). En cualquier caso el nuestro no lo parecía. De todas formas, si uno de los más baratos cuesta unos 4 euros en Japón, nos autoconvencemos de que pagar 5 veces más tampoco es tanto, teniendo en cuenta lo particular del descubrimiento, y es que difícilmente encontraremos muchos “furokus” en las tiendas de antigüedades catalanas.

Poco después, Marc volvía con nuevos descubrimientos sobre este manga. El protagonista de la historia es Hayanawa Sanpei 早なわ三平 ( Sanpei el de la cuerda rápida, que se puede entender como “el que detiene criminales con mucha rapidez”). Los autores eran Susumu Kiya (guionista) y Yoshitaka Terao (dibujante). Fue publicado como suplemento de la revista OmoshiroBook en Septiembre de 1958. Y en algunas subastas se cotizaba a entre 1000 y 1500 yenes. Es decir entre 8 y 12 euros al cambio actual… Si tenemos en cuenta el lugar donde lo compramos, lo cierto es que ya no nos parece tan caro. Pero nos quedamos con lo que nos decía Marc: “¡y lo bien que te lo has pasado investigando!”

No nos consideramos unos coleccionistas de manga. En realidad lo que más nos importa es leernos las obras, sean reediciones o scanlations (si no podemos leer el material original o traducido), y por lo tanto, no vamos buscando piezas raras, ni pensamos en gastarnos un montón de yenes para comprar primeras ediciones de las obras de Matsumoto, Ishinomori o Tezuka… Pero si nos ponen delante algo así, ¿quién puede resistirse? No deja de ser un pequeño, pequeñísimo pedazo de historia del manga que podemos tener en nuestra biblioteca. Y sí, además podemos mostrarla con una pequeña sonrisa orgullosa.

http://www.mangaland.es/2010/03/edicion-original-de-shin-takarajima-el-coleccionismo-de-manga/