Empuñando el sable láser ante la crítica

ANTES QUE NADA, CENTRA EL SCROLL, SUBE EL VOLUMEN

Y DALE A “BEGIN”.

Saludos, cosmonautas.

Ayer leía este tuit de @lindyhomer:

Con Star Wars, la crítica cultural ha llegado al zenit de ser esa disciplina q te explica pq algo q te gusta no te tendría q haber gustado.

Lo leí después de haber escrito un largo post sobre las críticas de Star Wars y que derivó al final en un texto sobre la crítica cultural en general. Pero después de ese tuit, que resume buena parte de mi tochazo, decidí borrarlo y empezar de nuevo yendo directo al grano. No es que la nueva entrega necesite que alguien la defienda, porque creo que el éxito está asegurado. Es más, estoy viendo que para la mayor parte de mis conocidos ha sido un triunfo de J.J. Abrams. Aún así, me apetece contestar a muchas de las críticas que he leído sobre el Episodio VII; al menos aquellas que me parecen algo absurdas.

Curiosamente, la mayor parte de ellas parecen cortadas por un mismo patrón, de hecho, incluso diría que falta originalidad y que muchas de las ideas se están tomando prestadas… (guiño, guiño) y es que el mantra que se ha establecido entre el grupo de decepcionados es que “El Episodio VII es un remake del Episodio IV, y no se sostiene como película individual”. Muchos se han sentido estafados por Abrams, consideran que el homenaje continuo convierte la película en previsible, sin nada original ni destacable, un regalo para los fans más acérrimos, a los que algunos ya ha descrito como espectadores sin criterio alguno. Hay quien se ha sentido insultado porque publicité mi post sobre la película advirtiendo que no estaba pensado para “críticos cinematográficos con un palo en el culo” (aunque yo me refería a mi reseña, no a la película), pero está claro que no soy el único que falta al respeto a la parte contraria.

En cualquier caso, voy a empezar dándole la razón a los críticos. Ya lo dije en su momento, a nadie se le escapa, Las similitudes entre la nueva entrega y la original son constantes, evidentes, tanto que algunos hablan precisamente de remake o de reboot. Está todo ahí, incluso hay cosas de las que quizás aún no os habéis dado cuenta. Se habla mucho del fanservice, es decir, de que Abrams ha hecho una película para complacer a los fans, pensando solo en aquellas cosas que les gustará a ellos. Y en definitiva, se habla de una película que por si misma no ofrece nada nuevo, que además se sustenta exclusivamente en esa nostalgia del espectador veterano.

Pero mi reacción a todo esto es simplemente: ¿qué tiene de malo el homenaje?

La originalidad está absolutamente sobrevalorada, o mejor dicho, muy mal entendida cuando hablamos de arte en general. Son muchos los que se pasan el día pidiendo algo “nuevo y original”, y parece que eso sea lo único que se le debe exigir a una película (o lo que sea) que pretenda destacar mínimamente. ¿Pero desde cuándo el Episodio IV es algo original? Con un guión inspirado en “La fortaleza escondida” de Akira Kurosawa, personajes basados en los protagonistas de dicha película, planos calcados de varias cintas de samurais, westerns e incluso de películas del tokusatsu nipón, y que al fin y al cabo está relatando una historia que tiene miles de años y miles de caras, que se lleva repitiendo incesantemente sin que nadie hable de plagio: el viaje del héroe, que definió Joseph Campbell en 1949. Y este constructo cultural se repite en miles y miles de obras de ficción cada año, lo que pasa que a menudo ni siquiera nos damos cuenta. Porque la percepción de originalidad de una obra depende a menudo del bagaje cultural de cada uno. El viaje del héroe te lo encuentras en “Dragon Ball”, en “La Odisea” de Homero, en “The Matrix”, “Karate Kid”, “El Señor de los Anillos”, por supuesto en Star Wars, pero también en historias a priori tan alejadas del relato épico como puede ser “El Escritor” de Roman Polanski. Todas estas siguen casi literalmente los 12 puntos que utilizó Campbell para describir esta historia universal que se puede encontrar desde hace milenios en distintas culturas. Haced la prueba, coged esa lista de los 12 estadios del viaje del héroe y algunas de los films mencionados, comprobaréis que en algún caso todo se cumple a rajatabla. ¿Dónde está entonces esa originalidad?

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Afrontadlo, en realidad, cuando se habla de ficción, casi todo está inventado. El mérito puede estar entonces más en el continente que en el contenido, por muy impopular (o superficial) que pueda sonar esto. Pero está claro que el problema que le ven muchos al Episodio VII es que esa falta de originalidad se ha traducido en previsibilidad. Lo entiendo, pero una vez más, no lo comparto. En el 90% de las películas de acción que vemos, sabemos que van a terminar bien, porque hemos escuchado esa historia centenares de veces (el viaje del héroe, again), pero no por ello dejamos de disfrutar de ellas. Es más, alguno de los más grandes placeres que muchos tenemos es revisionar una y otra vez aquellas películas que más te gustan, ¿dónde está el problema de la previsibilidad entonces? Aquí volvemos a vibrar con escenas conocidas, pero son nuevas, con personajes distintos y un futuro por descubrir aún.

Y volviendo a lo del bagaje cultural de cada uno, alguien que no haya visto Star Wars jamás, ¿será capaz de identificar todos esos homenajes? ¿Alguien que no se sabe las demás películas de pe a pa pensará que la historia no se aguanta por si sola? Quizás esa persona vea la película tan original como cuando algunos de nosotros vimos Star Wars por primera vez. Así que insisto, somos esclavos de lo que hemos visto antes, y nuestra capacidad para definir lo que es original o no, depende absolutamente de nuestra propia historia. En esa línea, pensar que el Episodio VII es un reboot para las nuevas generaciones, no me parece ni horrible, ni descabellado, aunque sigo pensando que se trata de un gran regalo a los fans, especialmente para todos aquellos que se indignaron y se siguen indignando con los episodios I, II y III. Y la contradicción está servida, porque muchos de los que han aborrecido la nueva entrega y se siguen rasgando las vestiduras con esos tres episodios malditos, dejando claro que ese no era el camino a seguir, ahora vuelven a llevarse las manos a la cabeza porque Abrams hace las cosas como supuestamente debían hacerse. Se le crítica porque lo que hace se parece demasiado a la saga original… vamos, que me estalla la cabeza con la lógica de algunos. Es más, estoy seguro que estos mismos, en caso de que Abrams hubiese optado por hacer algo radicalmente distinto, se habrían quejado por no mantener el espíritu del original…

Otra de las críticas manidas es que, al deberse tanto a sus antecesoras, la película no se vale por si misma. Una vez más, pensemos en alguien que no haya visto las películas originales, y tendremos claro que eso no tiene sentido alguno. Además, algunos le están pidiendo algo que sí pudo tener el Episodio IV, porque no se sabía si iba a tener continuación o no, pero está claro que estamos ante un producto que forma parte de un trilogía y es consciente de ello. “El Despertar de la Fuerza” ha sido un homenaje en toda regla, que recupera todo aquello que algunos llevan añorando desde hace décadas, pero que abre las puertas de par en par a lo que está por venir. Así que, paciencia, porque estoy seguro de que serán en las próximas entregas donde veremos historias nuevas y más sorprendentes. Aún así, seguro que también tendremos una buena dosis de homenajes, y algunos pensamos disfrutar de ello. ¿Autoindulgencia? Sí, ¿pasa algo? La emoción que hemos sentido muchos con esta película no la sentirán aquellos que no hayan visto Star Wars antes, o que no la hayan visto al menos una decenas de veces. Pero puede que sientan otro tipo de emociones, y quizás es a este tipo de público a quien más me gustaría escuchar. No porque su opinión valga más que la mía, sino simplemente porque daría otra perspectiva muy distinta.

Por último, una de las críticas también más repetidas tienen que ver con el personaje de Kylo Ren, el villano principal de la cinta, que aspira a terminar el trabajo iniciado por Darth Vader, antes de ser derrotado y llevado de nuevo hacia la luz. Algunos de los mismos que critican la película por parecerse demasiado a la saga original, consideran que dicho personaje no está a la altura de su antecesor, que no es un malo “tan bueno” como lo fue Darth Vader (¿pero no se trataba de hacer las cosas distintas? ¿y pedís que el malo sea igual? ¡Boom!). Está bien ver que han conseguido entender tan bien el personaje, el problema es que no se han dado cuenta de que esa es la gracia, la vuelta de tuerca, y seguramente el punto más original de esta nueva entrega. Kylo Ren es un fanboy de Darth Vader, pero no ha conseguido ser como él… al menos de momento.

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Ya me perdonaréis el atrevimiento, pero en muchas de estas críticas veo una parte de ignorancia, una parte de contradicción, y en definitiva, unas ganas enormes de ir al cine y salir decepcionado (¡reconocedlo, algunos sois masoquistas!). De hecho, parece que para muchos ir al cine se ha convertido una tortura, y cada vez que van es para salir indignados y decepcionados. Parece que ver una película se ha convertido en una especie de examen, donde saca mejor nota aquel a quien menos le ha gustado la película, y que además tiene la misión de convencer a los demás, con razonamientos más que dudosos, que aquello que acaba de ver está mal hecho, es una estafa, o que él lo habría hecho mejor.

No voy a decirle a nadie lo que debe gustarle o no, nunca estaremos todos de acuerdo, y ya sabéis, las opiniones son como los culos, todos tenemos uno (y el mío puede apestar como el que más). Pero sí me voy a permitir el lujo de recomendar a alguna gente que cuando vaya al cine procure relajarse, rebajar esa tensión, y dejarse llevar un poco más. Ojo, quizás si se destensa un poco, ese palo metido en el culo termine por salir. Que la ilusión por el cine os acompañe.

Si quieres leer mi opinión sobre el Episodio VII, la tienes aquí (es un culo más entre muchos culos).