Ruta por Canadá: presupuesto

Saludos cosmonautas,

lo prometimos, y cumplimos. Con el post de hoy empezamos ya a desgranar la ruta de 20 días que hemos realizado por Canadá, ofreciendo un viaje de fabulosos paisajes, contacto directo con la naturaleza, pero también con una pequeña parte de turismo urbano, cultural y #TLQM.

La carretera 99, llamada “del mar al cielo”.

Empezaremos diciendo que un viaje a Canadá no es un viaje barato (por el alto nivel de vida canadiense), pero tampoco es algo desmesurado. Seguramente es más económico en otras épocas, pero también es cierto que muchos de los parques y cámpings sólo abren de Julio a Septiembre (el resto del año el frío y la nieve lo hace todo más difícil). Por lo tanto, la mejor época para hacer excursiones sin sufrir demasiado es agosto (y aún así, os podemos asegurar que pasamos frío algunas noches).  Tened en cuenta también que este viaje en concreto está más enfocado a la montaña, así que si os interesa más la ciudad, seguro que se pueden hacer viajes más cortos y económicos en otras épocas (aunque llevaros ropa de abrigo y preparaos para la nieve).

Así pues, entre aviones (incluyendo un vuelo interno), hoteles de Vancouver y Toronto, alquiler de caravana, más gastos de comida, transportes y algunas actividades culturales, hemos gastado, para un viaje de 20 días, unos 2500 euros por persona (1200 eran aviones). Aquí no incluimos todos los souvenirs y frikadas varias, pero sigue siendo más barato que algunos presupuestos de viajes a Japón para casi la mitad de días.  Matizar también que compramos los vuelos a mitad de Julio, seguro que con antelación se consiguen mejores precios.

El tema de los precios asusta un poco, sobretodo cuando te plantas en un restaurante, y ves que hay pocos platos que bajen de los 11 dólares. Estos precios casi nunca incluyen impuestos ni el 15% de propina que se supone debes dejar en Canadá; y os podemos asegurar que las empalagosas atenciones del principio dejarán paso a la antipatía cuando el camarero vea que la propina no es la que esperaba. Afortunadamente, la mayor parte de las comidas del viaje las haremos en la caravana, con lo cual nos ahorraremos bastante dinero. Aún así, los precios de los supermercados tampoco son económicos, y lejos de las grandes ciudades no suelen haber alternativas baratas, lo tomas o lo dejas. De forma más o menos aproximada podríamos decir que cada producto puede costar entre 1-2 euros más que en España (en el mejor de los casos). ¡Una botella de aceite Borges te costaba casi 10 dólares! (Y era el único aceite decente que vendían.)

El tema de los hoteles y los precios es casi una ciencia en estos días, hay expertos, gurús, y profetas de todo tipo que seguro que te encontrarán el mejor hotel al mejor precio, pero no viene mal dedicar algunas horas al Google Maps para situar los hoteles, y luego leer algunas críticas (cuantas más mejor). La verdad es que tuvimos relativa suerte con los hoteles de Vancouver y Toronto, teniendo en cuenta que reservamos a finales de Julio.

El hotel de Vancouver fue un Holiday Inn, y salió por 62 dólares la noche por persona (44€). Aunque no teníamos desayuno, para ser un hotel con todos los servicios y bastante céntrico estaba realmente bien. Para Toronto elegimos la siempre interesante opción del B&B (Bed & Breakfast). En el Havin Inn no te cambiaban las sábanas cada día y teníamos que compartir 3 baños entre 6 habitaciones (no está nada mal), pero sí te daban desayuno, era muy acogedor, céntrico, y nos salía a 33 dólares por persona la noche (24€).

El tema de la carvana es lo que más duele, pero también es lo más gratificante e importante, y hay que tener en mente que no sólo estás contratando un medio de transporte, sino también tu alojamiento. Nosotros reservamos con Cruise Canada (que son los mismos que Cruise America), y nos salió por unos 4000 dólares canadienses (2870€ aprox.) la caravana de 5-6 personas (incluídos los 500 dólares de depósito). Ya que nosotros recogimos la caravana en Vancouver y la devolvimos en Calgary, salía algo más caro que devolverla al mismo sitio (aunque no creemos que tenga mucho sentido devolverla al punto de partida). Contratamos la caravana para 1200kms, que es lo que habían calculado que haríamos para llegar a Calgary, pero al dar bastante rodeo al final hicimos unos 1000kms más, nos los cobraron a 0.32 dólares el km., y nos descontaron directamente del depósito. Lógicamente hay que devolver la caravana con el depósito lleno de gasolina, y todos los depósitos de aguas negras y grises vacíos. Pero puedes pagar ya de entrada para devolver la caravana con los depósitos de aguas llenos y el de gas vacío (así te ahorras algo de trabajo el último día – aunque lo de las aguas no lo vemos tan necesario).

En principio no está permitido acampar en cualquier lugar, aunque eso tampoco te impide que aparques en un sitio discreto y te pongas a dormir, pero en los parques naturales sí que hay prohibición expresa de pasar la noche en ciertos lugares y te pueden multar por ello (una caravana abulta bastante más que una tienda, y no llegarás a sitios tan apartados con ella). Así que lo mejor es acercarte a los campings (privados y “oficiales”) que hay durante toda la ruta. Para una caravana, si coges una plaza con todos los servicios (electricidad, agua y tubo para aguas) te puede salir alrededor de los 30 dólares (22€), pero si pides menos servicios la cosa puede llegar a bajar hasta los 16 dólares (en un camping perdido en la montaña donde simplemente había letrinas – pero era precioso y con poca gente). Aparte, en algunos cámpings puedes pagar 8 dólares que te dan derecho a hacer fuego (para el cual te proporcionan toda la leña que quieras). Añadir que algunos cámpings privados pueden ser más baratos y otros más caros (llegamos a pagar 40 y pocos dólares una vez).

Finalmente, lo que tenéis que contemplar también es la cruda verdad: si eres turista, tarde o temprano vas a tener que pagar para poder ver algunas cosas. Léase: un tour por un lago, un safari para ver osos o ballenas, subir a la torre más alta de Toronto, y tantos otros atractivos que por mucho que te empeñes, no podrás conseguir gratis. Aunque en nuestro caso particular pagamos sólo para un par de cosas, ya os advertimos que los precios de estas visitas organizadas son desorbitados. Ir a ver ballenas te puede salir por unos 100 dólares, el safari de osos unos 70 dólares, un viaje organizado de medio día a las cataratas del Niagara otros 70 dólares… y ya os contaremos lo que no costó entrar en un “salón del cómic”, ¡escandaloso!

Esperamos no haber asustado a nadie con estos precios, que insistimos pueden rebajarse bastante si te espabilas con el vuelo. Pero lo cierto es que vale mucho la pena el viaje, ya lo veréis en las próximas entregas 🙂

En la siguiente os haremos un repaso general de la ruta que hicimos.