Los Yappie: o como ser un otaku que no da grima

Saludos, cosmonautas.

La palabra otaku llegó a nuestras tierras en los años 90 y rápidamente fue abrazada por la primera generación de fans del manga y el anime. Casi todo el mundo pensaba que era una palabra muy guay, ¡era japonesa! Ahora sabemos que en esa época y durante muchos años, en Japón no era nada bonito que a alguien le llamaran otaku, ya que se asociaba a gente con auténticos problemas sociales, incluso psicópatas asesinos como Tsutomu Miyazaki, el (mal) llamado “asesino otaku”, y a sectas destructivas como Aum Shinrikyo, responsable de los ataques con gas sarín en el metro de Tokyo en 1995.

El término otaku apareció por primera vez como etiqueta para los aficionados al manga y al anime en la revista Burikko Magazine en 1983, y lo cierto es que ese primer artículo ya describía a estos fans de forma bastante negativa. Pero un año después, y en otra revista, apareció una nueva propuesta que rápidamente cayó en el olvido, pero que hemos descubierto hace poco: YAPPIE.

¿Y qué significa esto de yappie? Pues nada más y nada menos que “young anime people”. Un término muy neutro y descriptivo aplicable a estas nuevas generaciones de japoneses que a pesar de ser considerados adultos seguían consumiendo manga y anime. Tampoco era extraño si tenemos en cuenta que en los años 70 aparecieron anime como Space Battleship Yamato, Galaxy Express 999 o Mobile Suit Gundam, que ya se dirigían a un público más maduro.

Lo de yappie apareció en la revista The Anime en agosto de 1984 y presentaba una imagen de este aficionado mucho más cool, incluso hipster, de lo que luego llegaría a ser el otaku. 
yappiej

La versión original del manual de estilo Yappie.

Yappie01

Versión traducida al inglés por Matt Alt.

Es muy habitual en revistas de moda japonesas que aparezcan manuales de este tipo, que te enseñan paso a paso como convertirte en una de las próximas tribus urbanas de moda. En estas revistas te dicen como vestir, como comportarte, qué marcas de ropa comprar, etc. Y seguramente este “manual de yappie” era algo parecido (¿pero era en serio o una parodia?). La imagen que presentaba del yappie era mucho más limpia, “sana” y sofisticada del típico y tópico otaku más cercano al hikkikomori que otra cosa. Es más, este aficionado podía ser indistintamente hombre o mujer, ¡incluso ser pareja! ¡Relaciones sociales! ¡No, todavía mejor! ¡Relaciones románticas con personas del sexo opuesto! ¡Reales, no en 2D!

La revista describe a los yappie como estudiantes que van desde secundaria hasta la universidad, de clase media, de escuela pública o privada, y suponen un 10-20% del alumnado. Llevan su afición con discreción, no les gusta llevar ropa muy llamativa, y solo se distinguen del resto de estudiantes porque llevan pequeños accesorios de anime de forma sutil. Pueden ser estudiantes de primera o normales, pero no son “ratas de biblioteca” ni delincuentes, es decir, están en un punto medio y se alejan también de esa imagen de empollones y frikis que se saltan las clases de educación física para leer. Por cierto, no se definen ellos mismos como yappie (algo habitual en cualquier tribu urbana o colectivo de este estilo, cuando a los otaku se les llamó otaku, no les gustaba para nada el término).

yappie02

Los yappies son fans activos del anime, ya que es importante inspirarse a uno mismo y a los demás. 

Como toda buena guía nipona de estilo personal, hay una parte dedicada a las relaciones románticas. Como decía, algo que uno difícilmente esperaría encontrar, o en cualquier caso, consideraría tan normal de encontrar en una guía para ser un buen otaku. La guía empieza diciendo que “la mayor agonía para un fan del anime es ser percibido como alguien sombrío que no tiene oportunidad alguna con el sexo opuesto por su obsesión con el anime”. Así que aconseja a los yappie que sean tanto amantes del anime como unos estudiantes saludables, y que utilicen su afición para acercarse al sexo opuesto (todo lo contrario de lo que solía ocurrir, vamos). Y ojo, que se refiere siempre a fans de ambos sexos, no solo a hombres.

Según la guía, lo mejor es que los yappie se junten con otros yappie, y su interés por el anime es lo que hará que estrechen sus lazos. Lo presenta de una manera que podríamos definir incluso como “práctica”. Es decir, tener una pareja yappie hará que puedas mejorar en tu afán de recopilar más información sobre tu afición, y podrás compartir puntos de vista con tu pareja. En este sentido, el manual considera que las parejas yappie tiene ventaja sobre los yappie solteros (más allá de la evidencia de que unos tienen amor – y sexo – y los demás quizás no tanto… o más solitario). La pareja yappie es también una ventaja para aquellos aficionados que no suelen establecer lazos muy estrechos con otros fans (¿por una cuestión de competitividad?), y asegura que el novio o novia será un buen confidente.

Propone que las relaciones entre yappie deberían empezar con citas en eventos dedicados al anime o proyecciones, para pasar luego a un nivel normal de “cita” yendo a la montaña o a la playa (¿vendrán de aquí los típicos episodios de playa y onsen en los anime?). A partir de ahí, no solo irán a eventos de anime , sino que también saldrán a tomar algo juntos para poder compartir su afición. Por cierto, lanza un consejo al yappie masculino para que vaya con cuidado si es aficionado al lolicon… ¡esto es algo que no deberías compartir con tu pareja! (Hilarante.)

El manual del yappie también incluye una parte que describe el equipamiento necesario para ello, con una imagen de la típica habitación yappie que al parecer también utilizó Toshio Okada (el OTAKING) en su libro sobre los otaku.

yappie04

Por supuesto sugiere que debería tener una televisión que se pueda conectar a distintos tipos de aparatos electrónicos. Un reproductor y grabador de vídeo superior al estándar, con mando a distancia (y que sugiere que se pague con el dinero de un trabajo a tiempo parcial). Además, habla de tener tanto VHS como Betamax para poder hacer doblajes con más libertad (¿?¿?). Aunque reconoce que lo importante para el yappie es el audiovisual, sugiere tener también un equipo de sonido (no necesariamente muy bueno), pero que pueda reproducir varias cintas de cassette en bucle, ya que de ahí saldrá la música de fondo de tu “vida anime”. Siguiendo con lo del doblaje, también sugiere aparatos que te permitan poder hacerlos, así como un ordenador portátil (y estamos hablando de 1984).

yappie05

En un manual como este no podía faltar una parte en plan “Un día en la vida de un yappie“, y aquí lo tenemos, con unas ilustraciones que demuestran que la imagen que se quería dar con este estereotipo quería alejarse muchísimo de la del otaku grimoso que acabó haciendo fortuna en el imaginario japonés. A continuación pasamos la traducción de las partes que publicó Matt ALT en su blog (con algunas notas mías en cursiva):

7:00 AM: Un temporizador digital dispara el Walkman, que reproduce la canción para despertar por un par de mini altavoces. Para un yappie, “Hello, Vifam” es la elección perfecta.
Vifam
“Hello, Vifam” es el opening del anime “Galactic Drifter Vifam” (Ginga Hyōryū Vifam) de 1983, producido por Sunrise. La historia fue creada por Yoshiyuki Tomino (creador de Mobile Suit Gundam). Fue el primer opening de un anime con letra 100% en inglés. 

Para aquellos que buscan algo con más ritmo pueden escoger el opening de Captain Tsubasa, ¿pero “El baile de Arale-chan”? Nunca.

Aquí tenéis el baile de Arale-chan… ¿por qué no les gustaba a los yappie?

7:20 AM: El rato antes de ir a la escuela es importante para planificar el día. Después de revisar la programación de TV en el periódico y comprobar que el vídeo está listo para grabar, un yappie selecciona cuidadosamente las cintas de vídeo y el merchandising que se llevarán para intercambiar con los amigos al menos un par de veces a lo largo del día. Además: marcar las páginas de las revistas de anime con los posibles temas de conversación. Antes de salir de casa lanza un beso a un poster anime de tu elección.
8:00 AM: Mientras andas hacia la escuela, rebobina mentalmente y repasa el anime que viste anoche ara fijar en tu memoria los nombres de guionista, actores de doblaje y director de animación.
8:40AM: No hace falta estar entre los mejores estudiantes. Lo importante es cultivar tu habilidad para combinar la afición por el anime con los estudios. “Mimu, the traveller of many dreams” pueden ser tan educativas como cualquier clase, y muchas cosas se pueden aprender de las frases complicadas que aparecen en “Lamu”.
hqdefault
El anime de “Mimu” o “Meme” parece que era un anime educativo, al estilo de las sagas de “Érase una vez…” que veíamos aquí.
9:40 AM: Entre clases, un yappie nunca pierde la oportunidad de hablar con sus compañeros de clase. Recuerda, un yappie es un aficionado al anime, no un fanático. Dominar los temas de conversación del día y añadirlos a tu repertorio de temas anime hace que seas un yappie fresco e interesante. Los yappie pretenden cambiar la imagen de nekura (sombríos) de los fans del anime.
12:20 PM: El almuerzo es el momento ideal para hablar de las últimas noticias anime, intercambiar cintas con amigos o información con aquellos colegas que compran revistas de anime distintas. Pero asegúrate de dejar algo de tiempo para hablar también con los compañeros de clase “normales”.
3:00 PM: Ha terminado la escuela, y el yappie utiliza su tiempo para centrarse en sus hobbys. Un club de fans del anime feliz es un buen club de fans. Reúne a gente que piense como tú para hablar, trabajar en las propias producciones de anime o hacer artículos de anime caseros.
5:00 PM: Pásate por la tienda de anime local. Procura ir cuando esté la tienda a punto de cerrar y haya pocos clientes, habla con el encargado para conseguir información de primera mano. Después de la tienda de anime, pásate por la tienda de discos, la de libros, y si eres una chica por la tienda de regalos, antes de volver a casa. Mira las noticias en la TV, luego escucha los últimos singles en la radio.
7:00 PM: La hora después de cenar es perfecta para disfrutar de la propia “vida anime privada”. Después de ver el anime que has grabado a lo largo del día, escribe tu entrada diaria en tu diario anime.

9:00 PM: Después de terminar de estudiar y hacer los deberes, prepara la agenda semanal con la programación de televisión para decidir qué programas grabar. ¡Ahora tienes tiempo libre! Escucha un disco, lee una “novela ligera” o novelización de un anime, prepárate para un evento anime del fin de semana o trabaja en los cel de tu propio anime. Vete a dormir antes de medianoche… ¡Porque un yappie es un gran soñador!

¡Qué ocupado está siempre el yappie! ¡Y no es fácil, porque no debe olvidarse nunca de comportarse como una persona NORMAL! Y es que con este día a día nos queda claro algo, y es que los autores de este manual querían alejarse lo máximo posible del estereotipo de otaku perdedor que se había empezado a crear un año antes con el artículo de la revista Manga Burikko. Aunque está claro que esta etiqueta y este modelo de comportamiento no caló en absoluto. El otaku fue durante los siguientes 20 años un paria de la sociedad nipona, alguien que llevaba su afición principalmente en privado o con unos pocos amigos, y que si no la escondía, automáticamente se convertía en un marginado.

Quizás el yappie era una propuesta que también daba cierta grima, ya que dibujaba unos personajes demasiado perfectos para ser reales. Una versión absolutamente pija y repelente del otaku. También da bastante miedo toda la parte de las relaciones amorosas, en las cuales parece que el único motivo para tener pareja sea para compartir tu afición por el anime y sacar un provecho de ello (esa obsesión por “recopilar información”). Pero a nivel de interacción social, está claro que los otaku podrían haber tomado nota y aplicarse el cuento, ya que no le habría ido nada mal al colectivo socializarse un poco más. Aunque quizás estamos pidiendo algo que, en cierto modo, es inherente (o lo fue en su momento) del colectivo otaku.

Quizás el yappie desapareció nada más fue creado, y a día de hoy algunos utilizan el mismo término para definir a los “Young Asian Professionals” (así que cuidado al utilizarlo). Pero el otaku ha evolucionado mucho con el tiempo, y las versiones no japonesas han seguido también su propio camino. Así pues, cabe preguntarse si el término “yappie” podría hacer fortuna hoy en día, ¿es quizás un estereotipo más plausible en el siglo XXI?