Dragon Ball Z: Battle of Gods… ¡en el cine!

Saludos, cosmonautas.

Voy a hacer una confesión, o mejor dicho, una pequeña aclaración. Sí, soy el autor de cierto documental sobre el fenómeno de la Songokumanía, y eso ha hecho que muchos me consideren todo un experto y fanático de la serie. Pero si de algo me puedo considerar “más o menos sabedor”, es de como se gestó la songokumanía y como funcionó. Es decir, mi conocimiento sobre la serie y el manga de Dragon Ball está más cercano al del nivel usuario que el experto. Por supuesto que sigo considerando Dragon Ball uno de los grandes anime y manga de mi vida, aunque quizás no podría decir mi favorito, pero sí de los más importantes. Y sí, mi conocimiento de la serie es seguramente más elevado que el de la media de sus espectadores y lectores. Pero difícilmente puedo considerarme una eminencia en el tema; de hecho, apenas he visto unas pocas de las películas que se hicieron en los 90, jamás he visto un episodio de Dragon Ball GT, y ni siquiera tengo todo el manga completo (aunque es un objetivo a largo plazo). Y encima de todo esto, me cuento entre los que piensan que lo mejor de Dragon Ball se encuentra antes de la Z.

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Que estos tres corran por aquí es buena señal.

¿Y por qué os cuento ahora todo esto? Pues para situaros en mi piel a la hora de enfrentarme a la película de Dragon Ball Z que se estrenará en cines catalanes y vascos esta semana, y en otras comunidades en breve. Y es que hace eones que no me pongo delante de un nuevo anime de la mítica obra de Toriyama, y por lo tanto, no sabía lo que esperar. Cierto es que la implicación de Toriyama en la película, algo que llevaba 16 años sin hacer, es un plus importante, pero en el fondo mi actitud cuando entraba en el cine era una mezcla de nostalgia, condescendencia y bajas expectativas. En realidad estaba esperando la enésima batalla interminable ultrapoderosa entre el superguerrero de nivel 325 y algún bicho raro malo maloso. Y debo reconocer que, al final, me fui del cine sorprendido y con una sonrisa.

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La película empieza años después de todo lo sucedido con el monstruo Boo, así que cualquiera que hubiese seguido la serie de anime en su momento va a reconocer a los personajes que aparecen. Nada más empezar sabremos que ha despertado una especie de “Dios de la Destrucción”, un ser caprichoso que por poca cosa se enfada y empieza a destruir planetas. Goku, que se encuentra entrenando en el planeta de Kaito, se entera de la existencia de este Dios y siente una enorme curiosidad al respecto. Al mismo tiempo, Bulma celebra una gran fiesta de cumpleaños; la excusa perfecta para que aparezcan todos los personajes habidos y por haber (bueno, Yajirobai no). Lo siguiente os lo podéis imaginar, Goku y este Dios acabarán luchando para medir sus fuerzas y decidir el destino de la Tierra… sí, típico, pero lo que a mí me sorprendió fue la forma de hacerlo.

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La enésima nueva transformación de Son Goku, y la más digital de todas.

Lo que más llama la atención de la película es que la mayor parte de la trama ocurre sin mediar golpe alguno. El humor y los auto-homenajes son lo que llena prácticamente el 80% del metraje, y solo hacia el final llega la épica batalla, que además, no solo no se hace larga, sino que uno incluso se puede quedar con ganas de más. Vamos, que aquellos que añoraban cuando Dragon Ball te hacía reír y flipar con las batallas a partes iguales, se encontrarán con una película que les va a llevar en un bonito viaje nostálgico. Pero por supuesto, han pasado muchos años desde que algunos dejamos de ver Dragon Ball, y hay cosas que han cambiado. Aunque, en lineas generales, el diseño de personajes y la animación nos resultará familiar, pero nos encontraremos con gráficos en 3D y otros efectos digitales que dan un aspecto fabuloso al conjunto general, pero sobretodo, a la batalla final.

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El sentido del humor es lo que lleva la voz cantante.

Soy el primer sorprendido con el hecho de que me haya gustado tanto la película, y quizás sea que en el fondo no albergaba muchas esperanzas, pero estoy totalmente convencido de que “La Batalla de los Dioses” (o “La Batalla dels Déus”) puede hacernos recuperar parte de las sensaciones que teníamos cuando nos sentábamos por la tarde ante el televisor para ver a Son Goku y toda su pandilla. Aunque con el extra añadido, por primera vez para muchos, de poder verlo en la pantalla gigante de un cine. Un auténtico auto-homenaje que, si se queda aquí, no me parecerá mal, pero tampoco me quejaré si dentro de dos años Bills vuelve por la Tierra.

EN LA WEB DE SELECTA VISIÓN ENCONTRARÉIS LA INFORMACIÓN SOBRE LOS CINES Y FECHAS EN LAS QUE PODRÉIS VER LA PELÍCULA.