Detroit Metal City: manga, anime y película

Saludos cosmonautas,

aunque no es la primera vez que aparece mencionada esta obra en la Arcadia, parece mentira que hasta hoy no dispongamos de una reseña en condiciones. Pero lo bueno de todo esto es que al final lo haremos con una triple reseña del manga original, el anime que le siguió, y también la película que acabó de popularizar uno de los cómics más gamberros que han aparecido recientemente en Japón: Detroit Metal City de Kiminori Wakasugi.

Seguramente no estamos descubriendo nada nuevo a nadie (nos consta que es uno de los manga de Planeta que se resiste a la cancelación), y aunque tampoco es habitual que hagamos reseñas de obras novedosas, creemos que la obra encaja perfectamente en la Arcadia, tanto por ser #TLQM, como por su temática centrada en el Metal. Pero vamos al grano, que hay mucho que comentar.

Detroit Metal City tiene como protagonista a Negishi, un paleto de pueblo cuyo sueño es convertirse en una estrella del Pop más dulzón y afrancesado, o también conocido  en algunos círculos como tonti-pop. Con su guitarra y una maleta cargada de sueños y jerseis de colores pastel, Negishi deja Oita para ponerse a vivir en la gran capital, Tokyo. Pero sin que el lector lo sepa, el destino que encontrará Negishi en Tokyo no es el de liderar una banda de Pop, sino convertirse en Krauser II, el diabólico líder de una banda de Death Metal llamada DMC o Detroit Metal City. Con letras que hablan de violencia, torturas, parricidios y violaciones, Krauser II se gana fama de demonio, y sus fans más acerrimos aseguran que lo es (y le adoran de una manera ciega e incondicional). Pero debajo de esa capa de maquillaje y actitudes violentas, el tonti-pop de Negishi sigue ahí, soñando con dejar DMC y finalmente triunfar con sus canciones de amor.

Se podría decir que DMC es una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde del mundo de la música, ya que las historias tratan sobre los brutales cambios de actitud del protagonista, y su lucha interior entre sus sueños verdaderos y el éxito de DMC. Pero ojo, porque esto no es en absoluto un manga de terror, sino una descojonante comedia de situaciones, en la que básicamente veremos sufrir a Negishi por esa doble vida que lleva, y que intenta ocultar a toda cosa a la chica de sus sueños e incluso a su familia. Como es lógico, esto llevará a multitud de episodios de líos y confusiones, que normalmente acabarán con Negishi mostrando su lado más destroyer-heavy-metal y cometiendo alguna barbaridad. Pero en el manga no sólo está Krauser II, empezando por los miembros de la banda y su mánager, hay un buen número de personajes secundarios que realmente hacen más grande la historia. Y cabe decir que el papel de los fans de la banda es de lo mejorcito.

Así pues, DMC no es que tenga una gran trama elaborada que avanza tomo a tomo (aunque sí hay cierta línea argumental), sino que lo más importante es la carcajada, y de eso lo hay a raudales. Nos gusta especialmente el uso que hace el autor de los pequeños comentarios, que le dan ese puntillo tan típico de los manga humorísticos, y que casi siempre son más graciosos que el “chiste principal”. Pero esta falta de argumento también tiene sus contras, y es que al igual que pasa con una sit-com, al final todos los episodios tienen una misma estructura, y se repiten una y otra vez algunos gags. De todas formas, no es exagerado, y nosotros aún no nos hemos cansado de Krauser II y DMC después de los seis tomos que ha publicado Planeta hasta el momento.

Por nuestra parte, algo que realmente nos ha gustado de Detroit Metal City, aparte de lo más obvio, es precisamente el nivel de conocimiento que parece tener el autor tanto del Metal como de la escena Indie Pop. Cualquier podría pensar que DMC es una simple ridiculización del mundo del Metal, ya que lo exagera hasta niveles exagerados, pero teniendo en cuenta las situaciones y bandas que suele mostrar (incluso hay un homenaje al Black Metal noruego), es fácil pensar que el propio autor es un metalero, o que al menos se ha documentado muy bien. Pero ojo, que nadie se crea que el autor sólo se mofa del Metal, ya que el tonti-pop también se lleva su parte. Aquí nadie se salva de la ridiculización, y para nosotros, esto es una muestra de las sanas intenciones del mangaka, de reírse de dos mundos opuestos, aunque en el fondo les esté haciendo un homenaje.

http://www.youtube.com/watch?v=CnLSWP3-2pU

El éxito del manga hizo que Detroit Metal City fuese adaptado al anime, y se hizo respetando muchísimo el estilo de dibujo y todo el espíritu DMC, tanto que si ya has leído el manga, no te van a contar nada nuevo (aunque un servidor se ríe igual). Nos parece también acertado que el dibujo no haya buscado un estilo algo más comercial tratándose de un producto televisivo, y hasta cierto punto nos ha recordad a unos dibujos, ya veteranos, que también tenían que ver con el Metal. Estamos hablando de “Beavis & Butt-head”, esos dos headbangers tontos del culo, que comentaban videos en la MTV a principios de los noventa. Es un estilo no muy virtuoso de dibujo, y la animación es también muy simple, pero eso permite que se recree mucho mejor la atmósfera del manga.

Lo que tiene de muy interesante el anime es que finalmente pudimos escuchar como supuestamente sonaban las canciones de DMC. No tenemos ni idea de si el autor tuvo algo que ver en la composición, o si dio el visto bueno al resultado final, pero a pesar de que nos gusta bastante “Satsugai” (el hit de DMC), no nos encaja mucho con el Death Metal que en teoría tocan ellos en el manga. ¿Hay gritos guturales? Sí. ¿Hay blast-beats atronadores? También. Pero los temas, aunque sean durillos, les falta bastante para llegar a etiquetarlos como Death Metal.

http://www.youtube.com/watch?v=WioKSZaLd2c

Por último, hace ya un par de años, le llegaba el turno al live-action de Detroit Metal City, una película en la que veríamos en carne y hueso la encarnación del diablo en la tierra llamada Krauser II. La película cubre más o menos hasta el 4º o 5º tomo de la serie, cogiendo algunos de los gags más míticos (aunque con alguna ausencia importante), y nos lleva hasta uno de los momentos más cruciales de la carrera de DMC, cuando Jack Ill Dark les pasa el testigo como nuevos reyes del Metal.

Casi no hace falta ni decir que la película es algo más bajadita de tono en algunos aspectos, hay menos violencia, y se echa en falta al “cerdo capitalista” (la mascota sadomasoquista de DMC), pero como decíamos, cumple bastante en cuanto a seguir las tramas con rigor. Pero si bien el anime nos pareció muy acertado en la adaptación, parece que a la película le falta algo, seguramente ese punto más gamberro de la obra original. Aquí nos encontraremos con una película de humor bastante suavecita, con un buen papel del protagonista, aunque quizás demasiado exagerado en algunos aspectos respecto al personaje de Negishi (parece más un idiota amanerado que el sosainas del manga). Aunque debemos reconocer que nos cuesta ser objetivos con la película, ya que al conocer tan bien la historia, cuesta que nos metamos dentro. Así que si alguien la ha visto antes del anime o el manga, quizás pueda tener una opinión algo más equilibrada que la nuestra.

De todos modos, la seguimos recomendando a cualquier fan de la serie, y creemos que el final, aunque típicamente épico, tiene su gancho. Especialmente porque hay una aparición estelar, nada más y nada menos que el mismísimo Gene Simmons de KISS, que se encarga de dar vida a Jack Ill Dark. Todo un lujazo para la película, que ya merece ser vista sólo por este cameo y la batalla final en el escenario. (Y para los que no se hayan dado cuenta aún, KISS tiene una canción llamada “DMC”, aunque en realidad significa “Detroit Rock City”, en lugar de “Metal”).

Lógicamente, esta obra ha generado varios discos que se pueden encontrar en tiendas y por la red. Antes de la película, por ejemplo, apareció una especie de tributo en el que varias bandas de renombre interpretaban canciones al estilo DMC, entre ellas MUCC, Kahimi Karie (la musa de Negishi), Tommy February 6 o Electric Eel Shock. Después de la película apareció también lo que podría ser el “disco oficial” de DMC, en el que varios músicos interpretaban las canciones de DMC, e incluso se pueden encontrar las canciones de otras de las bandas aparecidas en la serie, como la mítica “Fuckingham Palace” de  Jack Ill Dark.

La canción pastelera de Soichi Negishi, “Amai Koibito”, aunque interpretada por otro de los actores de la película, el músico Hideki Kaji (¡el “Soichi real”?).