Cuando Yamato competía con Star Wars

Saludos, cosmonautas.

Hoy es un día especial para esta nave, ya que cumple siete años desde que despegó una noche fría de invierno de 2008. Para los más viejos del lugar siete años les parecerá poco, a mí me lo parecen, pero que un blog de esta edad siga en pie hoy en día (aunque sea con una regularidad mínima) creo que tiene cierto mérito. Y la mejor forma de celebrarlo es volviendo a escribir (dos posts en menos de una semana, ¡nos salimos!). Y lo que ha despertado mis ganas de hacer un retorno a lo Jedi es la confluencia de dos temas, por un lado el estreno de Star Wars, y por el otro una de las obras de Leiji Matsumoto. Sobre El Despertar de la Fuerza escribí hace poco mi opinión (y más cosas que vendrán al respecto), y a Leiji Matsumoto le dedicamos buena parte de la Nit Temàtica de Espai Daruma sobre Space Operas. Matsumoto es el creador del Capitán Harlock, y por lo tanto de la nave que inspiró este blog, pero también fue uno de los autores de “Space Battleship Yamato” (Uchû Senkan Yamato), uno de los anime más queridos por los japoneses. ¿Pero qué tienen en común más allá del tema espacial? Pues lo siguiente…

Yamato1978

En 1978, con el nombre de “La Guerra de los Planetas” (no confundir con “La Batalla de los Planetas”, o sea, “Comando G”), la película de Uchû Senkan Yamato se estrenaba en el cine Atenas de Barcelona. Y sí, compartía cartelera con “La Guerra de las Galaxias”, que es Star Wars en viejuno. La peli dirigida por Yoshinobu Nishizaki llegaba en un momento dulce para la animación japonesa en el Estado Español, porque hacía pocos años del boom de Heidi y Marco, y estaba aún el tema caliente gracias a Mazinger Z. Hacía no demasiado que se había estrenado esa falsa adaptación a imagen real llamada “Mazinger, el robot de las estrellas”, y es que en esa época se aprovechaba el boom del momento sin reparo alguno, cambiando títulos porque sí, como fue el caso de la peli de Yamato, que pasó a llamarse “La Guerra de los Planetas” para aprovechar el tirón de la película de George Lucas. Pero lo mejor de todo es que en La Vanguardia del 14 de Julio de 1978 le dedicaron una crítica.

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Es un fabuloso tesoro de esos tiempos en los que Japón no era aún el país “cool” y avanzado que se considera ahora, sino que básicamente era lo que para muchos es China hoy en día: gente que se dedica a copiar y a torturarnos con su mierda. Sí, algo de racista tenía esta crítica, que ya empezaba tachando a los japoneses de “miméticos”, productores de electrónica y pesados mercantilistas. También se puede ver en la crítica esa idea de que la animación japonesa era de baja calidad, algo que realmente tampoco le discutiremos, Osamu Tezuka fue el inventor también de la animación de bajo coste, pero sin duda sus deficiencias técnicas que suplían con otras cualidades. Pero esa fama persiguió la animación japonesa durante lustros, incluso décadas, y es que en los noventa se seguía pensando y criticando casi de la misma manera.

Destacable también que dedique un párrafo a dejar claro que esto no tiene nada que ver con Mazinger Z, quizás alguno pensaría que todo lo que hacen los japoneses está relacionado, y que Heidi pudo ser alguna vez piloto de Mazinger. Pero el crítico lo justifica volviendo de nuevo al sistema de producción japonés que, según él, al trabajar en serie consigue que el resultado sea siempre muy parecido. Vamos, que en Japón había solo un estudio de animación, y que ahora hacemos Heidi, después Mazinger, y ahora Yamato… Asegura que hay dos personajes que son clavados a los protagonistas del manga de Gô Nagai, y aunque los estilos de Matsumoto y el autor de Mazinger tengan sus parecidos (no dejan de ser dibujantes de la misma época), está claro que el autor no era alguien muy versado en el tema (¿pero quién lo estaba en esa época?).

Termina diciendo que “En realidad, “La guerra de los planetas” es un equivalente en dibujos animados de “La guerra de las galaxias”,  pero con esa visión catastrofista tan característica de los japoneses.” Por esto último le damos un gallifante, pero si en lo primero estaba sugiriendo que Yamato era una copia de Star Wars, cabe decir que la historia original es de 1974, bastantes años antes del estreno de la saga de Lucas.

A modo de “crítica” propiamente dicha, se limita a decir que el uso de recursos expresivos del cómic son los que consiguen el objetivo de hacer que los pequeños pasen un buen rato. Mientras que en Japón, la saga de Yamato fue una de las responsables de que la animación empezara a ser respetada y seguida con fervor por parte del público adulto.

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Tampoco queremos ser excesivamente crueles, y es que esta crítica aparece en un contexto a años luz del actual en cuanto al conocimiento que pueda tener el crítico cinematográfico medio de la animación japonesa, que también ha cambiado mucho desde esa época. En realidad, nos parece incluso entrañable, y es por eso que nos ha hecho gracia encontrar esto, y precisamente en estas fechas donde las Space Operas parecen haberse apoderado de mi día a día. Unas bonitas casualidades que han hecho que me acordara de este feliz aniversario de la Arcadia. Y prometo que en los próximos días seguiré subiendo contenido, e incluso es probable que organice un concurso. Aprovecharé al máximo este paréntesis navideño, ya que después volverá a ser difícil coger el timón. Pero os aseguro que aunque no publique, podéis seguir mis peripecias en el terreno TLQM por todos lados, y que estoy trabajando en algunos proyectos muy interesantes de cara a 2016.