Cómics: Keroro Gunsou

Saludos cosmonautas,

Como habréis visto, poco a poco os hemos ido presentando algunos de los personajes que habitan nuestra querida Arcadia, desde el inquieto Urías hasta los flamantes Kamen Rider. Y hoy ha llegado el momento de presentaros a un personaje que ha pasado largas temporadas a bordo de nuestro navío interestelar, pero que actualmente se encuentra destinado en un planeta al que él llama Pokopén, tratando de invadirlo… aunque por lo que parece, la cosa no avanza.

Hablamos, claro está, de nuestro Sargento más querido, el Sargento Keroro, una ranita keronense con debilidad por las maquetas Gundam que es abandonado en la Tierra (Pokopén) después de una invasión fallida. Poco a poco va encontrándose con el resto de su tropa, que también han quedado rezagados, y es entonces cuando reciben la misión de invadir la tierra, objetivo que se toman con mucha calma, y con unos planes de invasión dignos de los inventos del TBO (si los inventos del TBO hubiessen abordado alguna vez formas de invadir un planeta). A todo esto hay que sumarle la convivencia con la familia pokopense de los Hinata, que sufren en sus carnes los planes de los bicharracos, pero también se aprovechan de las pobres ranitas para que les hagan las tareas de la casa (por cierto, antológico el momento en que descubren a Keroro, no se podía hacer de forma menos espectacular y más graciosa).

Como todo friki con ganas de apuntarse un tanto, Urías me recuerda y se jacta de haber conocido a Keroro bastante antes de su llegada “oficial” a través del manga publicado por Norma Editorial en España, y por el anime que hoy en día se emite en televisión. Su primer encuentro con el personaje fue a través de una serie japonesa llamada Densha Otoko (hablaremos de ella en un futuro próximo), y cuyo protagonista, la perfecta definición del otaku solitario, solía pasearse con camisetas, muñequitos y otro merchandising de la rana keronense.

Fijaos en la rana de encima de la cama (Urías tiene la misma en su camarote).

Para Urías eso fue un amor a primera vista, y estuvo un buen tiempo intentando encontrar algo relacionado con Keroro, hasta que varios intentos fallidos después, Norma Editorial le sorprendía editando el manga y posteriormente aparecía la serie en TV.

Sin duda alguna, Yoshizaki Mine ha conseguido crear uno de los personajes/mascotas más adorables de los últimos tiempos, y por eso no nos extraña que a Urías le haya dado semejante obsesión con su merchandising (ya se sabe que lo “kawaii” vende). Con todo esto, no es nada fortuito que el otaku de Densha Otoko fuera un fan de la serie, ya que el manga de Keroro destaca por unos altos niveles de frikismo y continuos homenajes, guiños, parodias a otros mangas, animes, etc. De hecho, hay tantos, y algunos tan sutiles, que hay que estar muy atento y tener mucho conocimiento para detectarlos (de hecho, en las páginas finales del manga se adjunta una explicación de cada “guiño”). Tanto encontraremos ranitas superguerreras del espacio, como libretitas sospechosas con un poder sobrenatural. Pero incluso los propios personajes son homenajes andantes, como el propio Dororo (nombre de un personaje de Tezuka Osamu), o la misma afición de Keroro a montar maquetas de Gundam (que a un servidor le recuerda a cierto tripulante de la otra Arcadia, la del Caitán Harlock).

Aquí tenemos a Yattaran del Capitán Harlock con una de sus maquetas,
y Keroro con una de las suyas.

Una gran serie que ha cautivado los corazones de muchos aficionados al manga y el anime con esa fórmula que siempre es tan efectiva con el fandom, llenarlo todo de referencias al género, para que uno pueda revolcarse con alegría dentro de la cosmogonía de su microuniverso personal.

Aquí el opening de la serie:

http://www.youtube.com/watch?v=0A8AvUUXBHQ